Publicado: 25.04.2014 11:24 |Actualizado: 25.04.2014 11:24

Un georradar comenzará a buscar los restos de Cervantes en el convento madrileño de San Ildefonso

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Buscar los restos óseos de Miguel de Cervantes y comprobar que es el escritor costaría unos 100.000 euros, el proceso no pretende demorarse durante años sino que se llevará a cabo "a lo largo de 2014" y no se emplearán técnicas de identificación por ADN ya que, además de costosas y largas, en este caso concreto podrían no dar el resultado esperado. Así lo han explicado este viernes los tres expertos que desde el lunes se pondrán manos a la obra para buscar en el convento de San Ildefonso de la orden de las trinitarias, en pleno barrio de Las Letras, los restos óseos del padre de la novela moderna.

La primera fase será la protagonizada por el investigador y cabeza visible de la empresa Falcon Luis Avial, que usará el georradar --emite ondas electromagnéticas y detecta cambios de las propiedades de los materiales del subsuelo-- para crear una imagen de las cavidades de la iglesia y de los muros, hasta una altura de dos metros, para 'radiografiar' los restos que allí se encuentran. También empleará una cámara termográfica, como la que utilizó en el caso de los niños de Córdoba.

Se trabajará en la zona que no es de clausura y con técnicas que no resulten invasivas --la iglesia es Bien de Interés Cultural-- teniendo como base la documentación histórica que refleja la hipótesis de que el escritor fue enterrado el 23 de abril de 1616 en el convento de San Ildefonso, situado entre las calles Lope de Vega y Huertas, vecino a su casa, en la calle León, y que los restos nunca salieron de él.

Esa primera fase, apoyada por el Ayuntamiento de Madrid con una inversión de 12.000 euros, será seguida por una segunda, capitaneada por el antropólogo forense Francisco Etxeberría, que llevaría a cabo las excavaciones arqueológicas necesarias. El resultado obtenido permitirá avanzar en la siguiente fase, la de análisis de restos y constatación histórica, de la mano del historiador Fernando Prado. En esta última colaborarán la Universidad del País Vasco y la Complutense de Madrid. Las modernas técnicas podrían posibilitar hasta una reconstrucción facial de Cervantes.

Con lo que se encuentre, en palabras del antropólogo, se podría "empezar a soñar con que es él" pero siempre con un límite, "el de la ciencia". Ante una enorme expectación mediática, con prensa internacional procedente de Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Alemania o Turquía, los tres expertos han detallado que en esta primera fase se trata de localizar en el subsuelo de la iglesia los restos de un varón, de unos 70 años y de unas características muy concretas.

Y es que el 'manco de Lepanto' no era manco realmente sino que se quedó con una mano atrofiada, sin amputación traumática, a resultas de la batalla de 1571, donde también sufrió serias heridas en el pecho por el proyectil de un arcabuz y cuyas señales deberán aparecer en el esqueleto. El propio Cervantes se describió como "cargado de espaldas", es decir, con una posible artrosis, "de nariz curva y con sólo seis dientes" poco antes de morir, lo que llevaría a los investigadores a tratar de identificar un cuerpo prácticamente desdentado.

No está previsto el análisis de ADN porque no podrían compararlo con nadie. Y es que el procedimiento científico más seguro es el del ADN mitocondríaco pero sólo se puede llevar a cabo con descendientes femeninas y no es el caso. Cervantes tuvo un hijo con una mujer de Nápoles, de nombre Promontorio, que murió en el ejército sin descendencia. Su hija Isabel dio a luz a una niña que también murió.

Cervantes tuvo hermanas: unas monjas de clausura y otras "casquivanas no, lo siguiente", según el historiador, pero sin hijos. Sí tuvo descendencia el hermano del escritor, Rodrigo. Se sabe que esta estirpe ha llegado hasta hoy en día y que viven en Madrid pero, tras 400 años, el ADN está muy mezclado y sólo resultaría viable el análisis mitocondríaco aunque únicamente se podría hacer con mujeres, no siendo el caso.

También, en base a las investigaciones históricas, se puede saber que los restos de Cervantes deberían aparecer junto con los de la fundadora de la iglesia, un niño pariente de esta mujer, los marqueses que impulsaron la refundación y los del casero del escritor, cuyo hijo era capellán de las monjas.

El historiador Fernando Prado ha explicado que la pérdida de la pista de los restos de Cervantes es bastante lógica ya que cuando murió "no es nadie". Sólo con el paso del tiempo se fue acrecentando su figura, sobre todo desde el extranjero. Es por eso que el escritor no tiene una gran tumba con su nombre aunque, como ha destacado el antropólogo Echeberría, eso al final es una ventaja porque las más llamativas "son las que se saquean en época de guerra".

Los investigadores tienen permiso de la Comunidad para intervenir en la primera fase de prospección. En función del resultado se solicitará el visto bueno para una segunda, con implicación del Arzobispado, que supondría la necesidad de acometer catas selectivas. Para eso, como ha resumido Prado, es esencial "tener apoyo económico".