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El glamour no da para fin de mes

Arranca la Pasarela Cibeles con la plataforma 'El Ego' para los nuevos creadores, empeñados en trabajos alternativos para poder subsistir

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Esther Lebrato trabaja cada día en una tienda de ropa. Tiene 30 años y las manos llenas de pintura porque viene del curro, pero del que realmente le gusta: diseñar. Cuando termina su jornada laboral de ocho horas, busca fuerzas para sentarse y darle forma a Doggygirlfriend, su primera colección. Su dossier fue uno de los diez que el comité de 'El Ego' seleccionó entre los 150 que se presentan cada edición. Para esos diez afortunados desfilar en esta plataforma supone un verdadero reto personal y profesional, pero también económico.

La dificultad de Esther Lebrato y de sus compañeros de El Ego es que aunque son diseñadores no pueden dejar sus otros trabajos por la moda. Los gastos en los que incurren para sacar adelante sus proyectos nunca son menores que las ganacias. Aunque la organización de IFEMA les ofrece de forma gratuita modelos, maquillaje, peluquería y vídeo de la presentación de la colección, los diseñadores, jóvenes sin patrocinadores ni presupuesto, tienen que hacer grandes esfuerzos para cubrir su parte del contrato: gastos de elaboración de la colección, complementos y calzado. Un total que ronda entre los 5.000 y los 9.000 euros.

'De esto no se puede vivir', dice Jorge Bolado, de American Pérez

Tras la firma María Ke Fisherman se esconde la pareja de veinteañeros María Lemus y Víctor Alonso, que para poder desfilar en El Ego ha tirado de ayudas paternas y trabajos como diseñador de rutas. La dedicación exclusiva al diseño es un lujo que pocos de los que desfilan en El Ego pueden permitirse. Luis Corujo, también debutante, compagina su marca propia con su trabajo como mano derecha del diseñador Miguel Adrover.

No sólo hay novatos, los que repiten en 'El Ego' no ven que mejore su situación financiera tras su paso por la plataforma que, según su comisario, Andrés Aberasturi, 'tiene el papel de dar a conocer al gran público estas marcas anónimas'. American Pérez Natalia Pérez y Jorge Bolado ganó el Premio L' Oreal de la pasada edición, pero ni por esas: 'De esto no se puede vivir, yo tengo que trabajar como estilista y Natalia como diseñadora freelance. Además, la colección pasada nos costó bastante más que el propio premio que nos dieron, 6.000 euros', dijo Bolado. Otros ya conocidos en 'El Ego', Cruz Castillo, se las arreglan con su propia tienda en Barcelona ante las complicada situación económica.

'Tiene el papel de dar a conocer marcas anónimas', explica Aberasturi

El panorama al que se enfrentan los nuevos diseñadores no se presenta alentador. A lo largo de este año muchas tiendas de grandes diseñadores han ido cerrado sus puertas. Algunos de los afectados como Ion Fiz y Ángel Schlesser están presentes en Cibeles.

Ser un joven diseñador y no morir en el intento parece una cuestión de vocación. 'Hay que trabajar más para ganar lo mismo o menos, quedarte sin vacaciones y hacer muchos sacrificios. Aunque esta es una buena oportunidad para los que empezamos y traemos ideas frescas. Pero si esto no te gusta, no duras ni un minuto por lo duro que es', explica Jorge Bolado. La pasión de la que habla es como la de Luis Corujo: 'Cuando era un niño me disfrazaba, no me gustaba la ropa que que tenía que llevar. Me hubiera gustado poder vestirme de mujer con tacones y maquillaje'. Al diseñador le fascinaba la idea de poder convertirse en otra cosa cambiándose de ropa. 'Tiene mucho que ver con la idea de transformarse y con el inconformismo', recuerda Corujo.

Hace cinco años, diez ediciones, que nació 'El Ego'. El balance es muy positivo según Andrés Aberasturi: 'Ya fue difícil que naciéramos y ahora lo que nos interesa es superarnos en cada edición'.

Desde que IFEMA los absorbió ya no son los mismos. La propuesta original se envolvía en un aspecto de festival e incluía otras disciplinas para llegar a un público más amplio. Hace dos años 'El Ego' tuvo que renunciar a ese aire multidisciplinar para conseguir 'más repercusión de público y prensa, y calidad del desfile', explica el comisario de la pasarela.

Después de convertir su sueño en realidad, ¿a qué se enfrentan los nuevos diseñadores? 'Hay tres salidas: aguantar unos años y después dejarlo, que les contrate una gran firma, algo que pasa en todas las ediciones con alguno, y la tercera es crear su marca y vivir de ello', dijo Aberasturi.

¿Es entonces 'El Ego' la mejor opción? 'El sistema español no es el más adecuado, pero de otra forma no hubiera podido exhibir esta colección', explica Corujo. María Ke Fisherman ve el lado positivo, 'venimos a romper con las cosas tan sólidas que se ven en Cibeles y si nos han hecho caso es que todavía hay ganas y hueco para innovar'.