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Gorillaz la lían parda en el FIB

Damon Albarn organiza un espectáculo monumental en una jornada donde también brilló el rapero Dizzee Rascal

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El FIB cerró anoche sus puertas con la impresionante puesta en escena de Gorillaz, el proyecto de dibujos animados y pop electrónico que Damon Albarn ha llevado más allá de cualquier límite imaginable. Finalmente Lou Reed no apareció en escena para cantar la espléndida 'Some kind of nature', pero tampoco se le echó de menos: 60 artistas pasaron por el escenario en un carrusel de música y vídeo en el que participaron, entre otros, De la Soul (uno de cuyos integrantes vestía la camiseta de la selección española) y el veterano Bobby Womack.

Damon Albarn se bajó del escenario para rociar al público de agua

De maestro de ceremonias ejerció un hiperactivo Damon Albarn que cantó, tocó el órgano y la melódica, dirigió a los músicos (sección de cuerda incluida, situada en el centro del escenario) y terminó bajando del escenario para rociar de agua a las primeras filas. El público, entre atónito y entregado ante el espectáculo más espectacular y caro que se ha visto en el FIB, llenó la explanada del escenario principal, donde por vez primera en esta edición se sintió cierta aglomeración. Un show entre lo sublime y lo estrambótico.

El listón lo había puesto alto, una hora antes, el rapero británico Dizzee Rascal, que ofreció un arrollador concierto acompañado únicamente por un DJ y un MC. Luciendo músculo y vestido con la camiseta de los Lakers de Kobe Bryant (alguno echó de menos que hubiera elegido la de Gasol), Rascal entregó un repertorio incontestable de grime, old school y alguna aproximación al soul. El hip hop funcionó, muy bien, en el FIB, un festival donde el género ha tenido una mínima presencia.

El festival cierra su edición con 70.000 personas menos que el año anterior 

Entre ambas actuaciones, Echo & The Bunnymen le dedicaban una canción a Fernando Torres y conjugaban material nuevo con clásicos de los ochenta como 'The Cutter' o 'Lips like sugar'. A Ian McCulloch, una de las mejores y más personales voces del rock británico, se le vio esta vez un poco más limitado, teniendo que pedir la ayuda del público (y de algún trago de whiskey) en temas como ‘Seven seas' o ‘Nothing is gonna last forever'.

El FIB cerró su edición número 16 con una asistencia total, según la organización, de 127.000 personas entre los cuatro días, más de 70.000 menos que el año pasado. Su director, Vince Power, lo achacó a la crisis y a que el éxito de público de la edición de 2009 fue excepcional.