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Guerra contra el botín de los derechos anónimos

La lucha contra los diez millones que se queda la SGAE al año llega al Congreso

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Una de las críticas más repetidas a la gestión de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) es la referida a los denominados derechos anónimos. Este término hace referencia al dinero recaudado por obras cuyos titulares la SGAE no logra identificar. Entre 2005 y 2007, por ejemplo, la sociedad sacó del fondo de reparto 28,75 millones de euros relativos a estos derechos.

Esta situación llevó hace unos días a una diputada de ICV, Núria Buenaventura, a presentar una proposición no de ley en el Congreso para recuperar los derechos anónimos. 'El sistema debería garantizar la distribución de las cantidades que se recaudan y no pueden ser repartidas, por lo que exigimos un control público de esas cantidades', explicó la diputada a Público.

ICV ha pedido en el Parlamento la recuperación de estos derechos

Desde la SGAE explican que la sociedad gestiona dos tipos de derechos: gestión colectiva obligatoria y gestión colectiva voluntaria. En el caso de los primeros, 'la SGAE representa a los autores con independencia de que sean socios o no socios. Cuando se detecta que una obra ha sido explotada, pero no tenemos datos para su asignación a un autor, la cantidad se mantiene pendiente para que pueda ser pagada, una vez que se identifica el autor', responden desde su departamento de comunicación. Es decir, que si la música de un artista suena en la radio, pero este artista no es socio de la SGAE, la sociedad sigue recaudando el dinero que generen sus derechos.

Es el caso, por ejemplo, del grupo barcelonés Tarántula, que ha sonado en TVE, RNE o TV3, y ha tocado en festivales como el Primavera Sound o el Sonar. Uno de sus integrantes, Daniel Granados, explica que la SGAE 'tiene convenios anuales con salas, festivales, emisoras de radio y canales de televisión que pagan un fijo anual que la SGAE recauda y reparte, se supone que de forma equitativa, entre los socios que han sonado en estas plataformas o espacios. Si tú has sonado en estas plataformas y no eres socio, lo tienes complicado. Si, como autor, reclamas a la SGAE que te den lo que han cobrado en tu nombre, ellos te dicen que te hagas socio'.

La SGAE dice que representa a los autores sean o no sus socios

Granados hace referencia a un vídeo que se puede ver en YouTube, El cobrador del Track, en el que, efectivamente, un músico que no es socio de la SGAE llama a la sociedad para reclamar el dinero generado por una de sus obras y se le informa de que para recuperar su dinero, debe hacerse socio.

El jefe de comunicación de la SGAE, Antonio Rojas, aclara sin embargo que los autores sí pueden retirar su dinero sin hacerse socios: 'Lo que tiene que hacer esa persona es ponerse en contacto con el departamento de atención al socio e indicar cuál es su composición. La SGAE la identificaría y le liquidaría lo que corresponda sin necesidad de hacerse socio'.

La SGAE guarda las cantidades no identificadas entre cinco y 15 años. Este plazo no está reglamentado, sino que lo estipula cada entidad de gestión. Una de las preocupaciones de la diputada Bartolomé es 'si se hacen esfuerzos para buscar a los titulares de los derechos'. El responsable de comunicación de la SGAE responde que 'no se les busca. ¿Dónde? ¿En qué lugar? Lo que se decidió en la asamblea de socios es que ese dinero se destinase a formación, promoción y asistencia social'. Bartolomé, por su parte, cree que 'ese montante debería volver al Estado. En la SGAE hay una gestión muy opaca, se debería acotar su exclusividad a la hora de recaudar y limitar sus inversiones'.

Según la SGAE, es muy frecuente que esta recaudación anónima se genere entre los artistas noveles, a los que la entidad califica como 'autores en proceso de darse de alta'. Son artistas que 'no se registran hasta después de la divulgación de su obra por una cadena de televisión o radio. La SGAE asume frente a las televisiones o las radios el pago de estos usos a sus autores', explican desde la sociedad.

Para Daniel Granados, esto último 'es una de las claves que determinó que la Comisión Nacional de la Competencia calificara los quehaceres de la SGAE como monopolísticos, en tanto que difícilmente hay manera de recaudar lo que la SGAE cobra por defecto en tu nombre'. Como concluye Núria Bartolomé, 'se necesitan mecanismos más claros para auditar la actividad de la SGAE'.

50 millones al año

Según un informe de la Agencia de Evaluación de Calidad (Aeval), la SGAE no logra identificar a los autores de un 15% de los derechos que ha recaudado en un año, lo que equivale a más de 50 millones de euros. Finalmente, lo no repartido se queda en diez millones de euros debido a que se identifica a los autores.

¿Dónde va el dinero?

En un primer momento, el dinero de los derechos prescritos se repartía entre el resto de socios de la SGAE. Desde hace algunos años, 'las cantidades se destinan a financiar actividades culturales de promoción, formación y asistencia de autores', explican en la SGAE.

¿Por qué no se identifica al titular de los derechos?

El motivo más obvio: el autor no es socio de la SGAE. Sin embargo, es posible que el titular de los derechos sí sea socio y aun así no se pueda liquidar su recaudación: 'Hay muchos motivos, como el cambio de cuenta corriente, falta de datos en caso de una cesión, error en los datos fiscales, falta de registro de la obra...', detallan fuentes de la SGAE. En estos casos, la sociedad sí actúa para subsanar las deficiencias.