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Harry Potter leyó a Aristóteles

Un libro de un profesor de filosofía italiano profundiza en las claves de la sabiduría del mayor best-seller de todos los tiempos

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Ya no hay nadie como Harry Potter. No es violento, siempre que acude a enfrentarse con el mal camina desarmado; evita causar heridas mortales incluso a los enemigos que quieren darle paseíllo; lucha por las causas ajenas y el reconocimiento del extraño; se ha hecho a sí mismo, define su destino; se expone incondicionalmente a la muerte; obvia la comodidad de las reglas morales cuando persigue un acto ético que ayudará al resto; cree en el poder de las palabras; y siente miedo como todos, pero es valiente porque sabe enfrentarse a lo que teme.

Si Aristóteles hubiera conocido a Harry Potter habría estrechado la mano del héroe con el que soñaba, ese tipo capaz de exponerse al dolor y a la muerte, de asumir que no hay valor sin el riesgo absoluto de la muerte. Enfrentarse, como escribió el filósofo griego en la Ética Eudemia, 'al dolor destructor, letal'. Aristóteles lo enunció y la escritora J. K. Rowling lo puso en práctica: para tener valor hay que ser capaces de tener miedo, porque el valor es un modo de experimentar el miedo como capacidad de resistirlo.

El sabio griego tampoco conoció al filósofo italiano Simone Regazzoni, para el que la disciplina a la que se dedica debería 'ocuparse de las series de televisión', como ya lo hace del cine o del arte contemporáneo. Regazzoni defiende el lado más pop de la filosofía. ¿Que qué lado es ese? Aquel hacia el que viran los filósofos que, hartos de no tener eco en la sociedad, apuestan por la divulgación y buscan un motivo de atracción para los lectores que no leen.

‘Harry Potter’ es el libro más leído en Guantánamo después del Corán

Así es como se camina del texto científico al arte de vivir. 'Si quiero que la gente lea mis libros, tengo que presentar mis pensamientos de manera que sean fáciles de entender para todo el mundo. Es la idea básica de la ilustración, que todo el mundo tenga la oportunidad de participar de un discurso intelectual', reconoce el filósofo Wilhelm Schmid, uno de los pensadores con más tirón en Alemania, que ha publicado recientemente en España La felicidad, en la editorial Pre-Textos.

Los tiempos han cambiado, los filósofos se adaptan, están más preocupados por el ritmo de lectura que por el conocimiento, aprovechan los productos de masas para avivar el pensamiento y, precisamente, la saga creada por J. K. Rowling es uno de los mejores escaparates, posiblemente el best-seller más grande de la historia. De hecho, según el Pentágono, Harry Potter es el libro más leído en Guantánamo, después del Corán.

Para Simone Regazzoni, de quien la editorial Duomo publicará en la primera semana de septiembre el ensayo Harry Potter. La filosofía. Fenomenología de un mito pop, 'la cultura de masas, o cultura pop, con sus historias y sus mundos, es hoy un campo imprescindible para el ejercicio del antiguo y noble amor a la sabiduría'.

La filosofía se ha vuelto descarada. La filosofía se ha vuelto pop para tratar asuntos en apariencia insustanciales, como Dr. House o Perdidos, dos de las últimas series que este profesor italiano de la Universidad Católica de Milán ya desmigó para 'trabar una amistad filosófica con sus personajes'. En este caso los protagonistas viven en el mundo del texto, en un mundo de hechizos, lo que no quita para que 'la literatura fantástica, con sus mundos, se oponga a la presunta realidad, porque es una de sus dimensiones'. Veámoslo.

Harry, un ser anormal, busca amparo en otro mundo

En el mundo mágico, Harry es un individuo excepcional; en el mundo real -cuya máxima expresión son los Dursley, la familia que lo acoge- pasa por ser un peligro, alguien que debería estar internado en el Centro de Seguridad de San Bruto para Delincuentes Juveniles Incurables, tal y como le amenaza esta peculiar familia. Simone Regazzoni apunta en este sentido que 'la magia es una fuerza disidente' y que, por lo tanto, el mundo mágico es una amenaza para el orden constituido. 'Todo lo fantástico es ruptura del orden reconocido, irrupción de lo inadmisible en la inalterable legalidad cotidiana', en cita del escritor, sociólogo y crítico literario francés Roger Caillois, que recoge Simone Regazzoni en su libro.

Rowling recuerda que tenemos el derecho y la posibilidad de existir en más de un mundo

Harry no se ajusta al mundo real y busca otro en el que existir (el de Hogwarts), como en toda buena novela de formación. En ese sentido, Simone Regazzoni señala que la saga ideada por la autora inglesa muestra que aprender a vivir es aprender a pasar de un mundo a otro. El filósofo, dramaturgo y novelista Alain Badiou confirmó esta doble residencia, porque si estuviéramos atados solo a uno, 'la existencia sería penosa'. Rowling parece recordar que tenemos la posibilidad y el derecho a existir en más de un mundo. Uno de ellos es el que se puede leer.

Los magos no tienen ordenadores, pero hechizan

La magia se puede considerar sustituto de los instrumentos técnicos. En el mundo de Harry Potter, una escoba es una aeronave y una varita mágica, una pistola. En nuestro mundo, se utiliza la tecnología al alcance sin conocer realmente por qué ni cómo funciona, con una entrega y confianza tan ingenua que se podría comparar con los hombres que creían en la eficacia de la magia.

Las creencias de que la hechicería pone en evidencia el atraso de las poblaciones que las practican, no es más que la evidencia de una actitud sumamente etnocéntrica. Es más, ¿qué es usar el lenguaje si no construir un mundo, como un juramento o una fórmula mágica? 'Los libros de Harry Potter inspiran confianza en el poder de las palabras', escribe Simone Regazzoni para aclarar que el ejercicio de la magia en la saga es un ejercicio de palabra. La prueba: la eficacia de los hechizos del joven mago requiere la máxima precisión. 'La magia es una fórmula lingüística en Harry Potter'.


Potter se salta las reglaspor el bien común

J. K. Rowling le hace decir a Dumbledore a sus estudiantes: 'Recordad a Cedric. Recordadlo si en algún momento de vuestra vida tenéis que optar entre lo que está bien y lo que es cómodo, recordar lo que le ocurrió al muchacho que era bueno, amable y valiente, porque se cruzó en el camino de Lord Voldemort'. La escritora no sitúa el debate entre el bien y el mal, sino entre lo que está bien y lo que es cómodo. Lo cómodo, parece decir la autora, es lo que se queda en las reglas.

'‘Harry Potter’ inspira confianza en el poder de las palabras', dice Simone Regazzoni

'Esta contraposición rompe los esquemas clásicos de la moral', cuenta Regazzoni. 'El sujeto tiene que ser capaz de romper con lo que es cómodo para producir un acto ético'. Para el filósofo italiano, la ética es 'algo más', otra cosa distinta, que el buen comportamiento social, 'conformista, dispuesto a respetar las reglas y cumplir las leyes'. Describe a Harry Potter como un rebelde con la virtud de ser un obstinado en estar por encima de las reglas, y le deja en el centro de la codicia del liberal inconformista. Lo confirma el personaje de Snape cuando le dice a Potter: 'Tu padre tampoco respetaba mucho las normas. Las normas eran para la gente que estaba por debajo, no para los ganadores de la copa quidditch'.

El propio Regazzoni está de acuerdo en que si hay razón de Estado, se haga: 'Ese algo más y distinto de la ley es lo que debe tratar de producir el acto ético, aun a costa de saltarse las reglas y las leyes'. De esta manera, con estos actos éticos en busca del bien común, es como los Estados democráticos, amparándose en el caso de emergencia frente, por ejemplo, al terrorismo, se saltan el Gobierno constitucional y el Estado de Derecho.

El filósofo pop insiste en este argumento: 'Un acto ético que vaya más allá del simple deber moral. Por ejemplo, la opción de combatir, de pasar a la clandestinidad, de organizar la resistencia contra Voldemort y los mortífagos'. Eso es superar lo cómodo. Para el polémico Regazzoni los libros de Harry Potter nos dicen, con claridad y radicalidad, que 'sólo hay ética cuando un sujeto supera los límites del simple deber. Porque no hay nada ético en limitarse a hacer lo que es debido'.

Harry, un personajeque escapa al destino

La fuerza de los libros de Harry Potter', la que ha sacado a millones de lectores del mundo normal, radica justamente para el profesor italiano en la 'capacidad de esta serie de novelas para poner en acto, de un modo insólito y vigoroso, la verdad de un mundo'. Y así es como arriba en la interpretación de la valentía, el riesgo, la muerte y el miedo, que hace a partir de la saga.

La escritora no sitúa el debate entre el bien y el mal, sino entre el bien y lo cómodo

Harry Potter es el héroe que se expone incondicionalmente a la muerte, porque es capaz de aceptar que debe morir. 'Como valiente sabe enfrentarse a aquello a lo que le da miedo', explica Simone Regazzoni. Pero ¿cuál es esa 'verdad de un mundo' dibujada por la fantasía de Rowling? ¿Dónde se encuentran los actos valerosos? ¿Quién toma decisiones a vida o muerte en su rutina, como hace el joven mago Harry Potter? ¿Quién se prepara para su propia muerte?

Hasta el momento, ya hemos comprobado cómo el pequeño mago es un rebelde que se salta las reglas morales del Estado constitucional aceptando que va a morir. Harry Potter es poco menos que un nihilista, en este dibujo del maestro italiano. Pero a nuestro héroe todavía le falta una virtud más, determinante para su libertad. El libre albedrío de Harry Potter no se atreve a tocarlo nadie, ni siquiera su propia creadora, que introdujo la crítica a la predestinación a partir de la fórmula de la profecía autocumplida.

'No olvides nunca que la predicción de la profecía sólo tiene valor porque Voldemort se lo concedió', le explica Dumbledore a Harry. De esta manera es como el niño se convierte en el máximo enemigo del Tenebroso, por miedo, no por santa escritura. Así es como el niñodeja de serlo para convertirse en un adulto: al ver su muerte y la de su enemigo.