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"Sí, hay algunas cosas que sé que he olvidado"

Pasqual Maragall asiste a la presentación del documental sobre su vida después del alzhéimer

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Durante un viaje a Nueva York, que Pasqual Maragall y su familia realizaron para promocionar su fundación de lucha contra el alzéhimer, el director del documental que lo ha seguido durante dos años desde que el ex presidente de la Generalitat catalana anunció públicamente que padecía la enfermedad, le planteó una pregunta algo enrevesada: ¿recuerdas algunas de las cosas que has olvidado? Carles Bosch, inmediatamente después, intenta aclararla: 'No sé si me entiendes...'. Maragall lo interrumpe, fugaz: 'Sí, ya te he entendido. Y sí, hay algunas cosas que sé que he olvidado'.

Recuerda lo que sus familiares le cuentan que ha olvidado y, a través de ese espejismo sutil, de consecuencias brutales, se entrevé lo más importante de este Bicicleta, cuchara, manzana, el documental sobre la lucha de Pasquall Maragall y su familia contra el alzéhimer que le fue diagnosticado en 2007, y que ayer se presentó en el Festival de San Sebastián. 'Pasqual Maragall morirá cuando sus recuerdos se vayan. Su cuerpo estará ahí, pero él no', dice a la cámara Zaven Khachaturian, uno de los neurobiólogos norteamericanos (de apellido armenio) que lideran la investigación de la enfermedad, centrando la tragedia de esta enfermedad. 'Es jodido morir y vivir 'con' alzhéimer y no 'de' alzhéimer', resume el protagonista en el documental, que se estrena el próximo 1 de octubre.

'No es que el recuerdo no exista; lo difícil es ir a buscarlo al archivo'

El alcalde de la Barcelona olímpica estuvo ayer en Donosti, junto a su familia y el equipo del documental y de la fundación. 'Si no está aquí en la rueda de prensa es porque ha preferido ir a pasear con su nieta, la Maia, y a ver a su amigo [José Ramón] Rekalde', contó Diana Garrigosa, su mujer, en la sala de prensa del Kursaal. Junto a ella, que también es la vicepresidenta de la fundación, estaba el director: 'Esta película es una herramienta para la familia, pero también para todo el mundo que quiera ponerse las pilas con esta enfermedad, a nivel mundial', explicó Bosch. Originalmente, la idea era hacer algo así como Una verdad incómoda, la película de Al Gore sobre el cambio climático.

El documental es una herramienta más de lucha contra la patología

El director Carles Bosch, cuyo primer largo documental, Balseros, fue nominado a los Oscar en 2004, recibió a Público tras acabar la rueda de prensa: 'Yo lo veo en el día a día y me imagino que para la gente que está a su lado es un ejercicio difícil ir deduciendo cada vez qué es lo que le queda y qué es lo que no le queda de todo lo que ha sucedido entre ellos', dijo. 'No es que el recuerdo no exista, lo difícil es ir a buscarlo al archivo', añadió. 'No hay conciencia de lo que se nos viene encima', explicó Bosch sobre la extensión de la enfermedad que se avecina con el envejecimiento de la población mundial. 'Muchos de los sistemas de salud del mundo se colapsarán', explica uno de los expertos durante el filme.

Bicicleta, cuchara, manzana es, en efecto, una herramienta más de la lucha pública que emprendió la familia de Pasqual Maragall contra una enfermedad que afecta a 24 millones de personas, de ahí que la cámara viaje a países como India, Estados Unidos y Holanda. Muestra al paciente durante los primeros años del diagnóstico, aquellos en los que puede hacer una vida más o menos normal, dado el lento avance de la enfermedad. Un largo y emocionante documental, con un lenguaje que recuerda a los buenos reportajes televisivos, y que el público aplaudió de pie al terminar la proyección.