Publicado: 15.10.2014 11:23 |Actualizado: 15.10.2014 11:23

"Hay una cruzada del Gobierno contra el mundo de la cultura"

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El mundo de la cultura ha escenificado este martes por la tarde su función más importante en las últimas décadas: la de la defensa de su profesión. Artistas -tanto actores como músicos-, autores, productores se han manifestado a las puertas de la secretaría de Estado de la Cultura, en la plaza del Rey, para mostrar su frontal rechazo ante una ley, la del secretario de Estado de Cultura José María Lasalle, que no contenta a nadie.

Allí, todos han celebrado una una vigilia "para un enfermo agonizante". Centenares de velas han simbolizado el luto que habrá que guardar por la cultura, según todos sus representantes si finalmente en el Senado se da luz verde a su aprobación. Los actores han denunciado que la Ley Lasalle se trata de una norma regresiva que "para nada recoge las necesidades de los artistas". El colectivo cultural se siente totalmente ignorado y ninguneado por parte del Gobierno en la elaboración de esta ley que les afecta directamente a ellos, pero en la que no han tenido ni voz ni voto. 

La política del ministro de Educación y Cultura, José Ignacio Wert, y José María Lasalle ha sido la de legislar sin escuchar las demandas de los profesionales del sector. Un sector que ya ha tenido que sufrir durante estos últimos tiempos la subida del IVA cultural hasta el 21% y los recortes y desinversiones. A todo esto, hay que sumar ahora la decisión que alberga esta nueva ley ante la que se sienten "desprotegidos"

La ley Lasalle plantea crear un nuevo modelo de copia privada por el que esta compensación se carga a los ciudadanos (a través de los Presupuestos Generales del Estado) en lugar de a los fabricantes de teléfonos inteligentes, tabletas y demás dispositivos. Al meter esta compensación de la copia privada en los PGE, todos los españoles pagarán hagan copia o no, mientras que para las multinacionales supondrá un ahorro. La comunidad creativa consideran que esta decisión favorece exclusivamente a la industria tecnológica, que ha dejado de pagar ese canon mientras que no ha bajado el precio de sus productores. Otro de los aspectos por los que clama el mundo de la cultura es el despojo de sus derechos para favorecer a multinacionales tecnológicas, cadenas hoteleras y compañías telefónicas, a costa de perjudicar a los creadores y a los consumidores en general.

Todas estas medidas conducirán, según los artistas y productores, a un empobrecimiento de la cultura y a la contribución de que miles de profesionales del sector se vean "abocados" a engrosar las listas de desempleo.

Voces reconocidas, como las del actor Pepe Viyuela, consideran que la manera de proceder del Gobierno en general, y del ministerio y la secretaria de Estado de la Cultura en particular, ha sido "bastante irrespetuosa, como la mayor parte de las leyes que hace". Los artistas lamentan que durante todo este proceso ni Wert ni Lasalle  "han consultado a nadie" y que se trata de una ley "hecha a su propia medida". Viyuela se cuestiona si los responsables políticos son conscientes del "daño que van a hacer a la cultura". "Es un ninguneo tan grande que resulta intolerable. Sus formas demuestran su talante antidemocrático. Me parece que hay una cruzada del Gobierno contra el mundo de la cultura. Si no no se entienden sus decisiones. Con el IVA, en otros países se cometió el mismo error, pero al ver que las consecuencias eran nefastas, lo que se hizo fue corregir. Aquí solamente no se corrigen sino que se siguen aplicando peores medidas", señaló.

"La gran marca España siempre ha sido la cultura, por mucho que se empeñen desde el gobierno en negarlo"

El actor interpreta todas las decisiones tomadas por el ministerio de cultura como "un castigo", opinión que comparte el actor Carlos Bardem, quien no tenía reparos en asegurar que "estos señores no han perdonado nunca que la cultura se manifestase y dijese ‘No a la guerra' y desde entonces han iniciado su particular vendetta contra nosotros. Ninguna de sus políticas han sido a favor del mantenimiento y desarrollo de la cultura, sino de ahogarla, callarla y someterla". Para Bardem, el hecho de que la cultura haya conseguido mantenerse como buenamente ha podido a flote durante la legislatura del Partido Popular supone un gran logro para este sector. "La gran marca España siempre ha sido la cultura, por mucho que se empeñen desde el gobierno en negarlo. Es triste pensar lo que podríamos conseguir si tuviésemos el apoyo del Gobierno. Y es que la cultura no es un gasto, sino una inversión en la sociedad. La cultura crea pueblos que cuestionan, que preguntan y que luchan y eso a ellos no les interesa. No les interesa un pueblo luchador, sino un pueblo dócil e inculto", denuncia.

También ha querido mandar un mensaje contra aquellos que se empeñan en manchar la imagen y la reputación de los artistas desde las instituciones públicas: "Estos señores han mamado en las tácticas de Goebbels y han conseguido que gran parte de la gente crea que aquellos que viven de la cultura somos todos unos subvencionados. Estos señores que han saqueado todo el país, imputados en casos de corrupción, los que reciben subvenciones para sus partidos políticos, son los que nos llaman a nosotros subvencionados".

Por su parte, rostros conocidos de la pequeña pantalla como Eva Isanta y Luis Miguel Seguí diferían sobre el caso o no que desde el Gobierno harían a su petición de no aprobar la ley Lasalle, aunque coincidían en afirmar que "un pueblo se mide por su cultura, por su capacidad de expresarse. Es su origen y su esencia..." La total ignorancia desde las instituciones hacia sus propuestas de cambiar algunos aspectos de la norma y el hecho de que cada vez que han legislado ha sido para ponerles una nueva losa sobre sus cabezas ha creado en la comunidad de los artistas un sentimiento de total desamparo por parte de los representantes políticos.

"Nos sentimos desprotegidos y llegamos a la conclusión de que lo que quieren es acabar con esto de una manera deliberada. Nos sentimos huérfanos en las instituciones". Luis Miguel Seguí alertaba de que con la entrada en vigor de esta nueva norma, muchos productores y compañías de teatro se plantearán "ir a algunos sitios o no, ya que sólo será rentable una actuación cuando se llene la sala". Además, Eva Isanta quiso recalcar que pese a la imposición de muchas etiquetas hacia su sector, ella y sus compañeros han acudido a la concentración en la Plaza del Rey no por motivos políticos, sino por tratarse de una norma que va en contra de su profesión.

Los actores jóvenes tampoco ven con buenos ojos que se lleve adelante la ley Lasalle. Muchos de ellos, como es el caso de David Matarín, aún no saben lo que es cobrar un sueldo digno por su profesión y que ven su futuro aún más negro. En sus primeros pasos, muchos asisten sorprendidos e impotentes a las decisiones de un Gobierno que parece empeñado en poner trabas a la profesión del artista, más que en ayudarla y apoyarla. Así lo reconocía Matarín, quien se mostraba preocupado por su futuro y por el del resto de compañeros que comenzaban su andadura en este mundo "No sé lo que es trabajar con ensayos pagados, con un sueldo digno... En algunas ocasiones he tenido yo que pagar incluso. Es una impotencia muy grande, ya que ves que es imposible encontrar la estabilidad. Y ahora, con la ley Lasalle, será aún más complicado".

1ª- Por mentir de manera sistemática a todo el sector cultural

2ª- Por incumplir todos los compromisos asumidos con el sector cultural para la adopción de medidas de mejora, habiendo perdido por ello toda suerte de credibilidad y fiabilidad