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Los hijos piden cuentas a México

La compañía mexicana Lagartijas Tiradas al Sol reinterpreta la historia de las guerrillas en la obra 'El rumor del incendio'

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Margarita Urías Hermosillo es apenas una desconocida en México. Nadie sabe que esta antropóloga y estudiosa fue durante los sesenta una guerrillera hecha presa y después torturada. Su memoria, como la de miles de mexicanos que entre 1965 y 1978 batallaron en la jungla contra un sistema que creían viciado y corrupto, no aparece en los libros de texto. Están aparcados de la historia oficial.

Puede que por poco tiempo. Los hijos generacionales de estos guerrilleros están comenzando a escarbar en los archivos documentales para rescatar testimonios como el de Urías. Entre ellos, el grupo teatral Lagartijas Tiradas al Sol, que ha tomado su historia para crear la obra El rumor del incendio, que se puede ver durante este fin de semana en la Sala Cuarta Pared de Madrid, dentro del festival Escena Contemporánea. Su objetivo: intentar entender el presente y reinterpretar la historia de un país cuyo discurso oficialista aún tacha la masacre de la plaza del Zócalo del 2 de octubre de 1968 de un simple enfrentamiento entre estudiantes.

'En cierta manera estamos pidiendo cuentas a México. Esta es una historia que no se ha contado. Y hay tanto dolor detrás de estas personas que no pudieron hablar... Yo creo que no hay otra manera de solucionar las heridas individuales que compartiéndolas y reflexionando a partir de ellas', explica a este periódico la actriz y creadora de esta compañía, Luisa Pardo.

'En nuestro país la mirada histórica está sesgada', dice Gabino Rodríguez

A su lado se encuentra su compañero Gabino Rodríguez, que la secunda: 'En México todo está organizado a partir de la justificación histórica de la revolución mexicana. Estamos muy acostumbrados a tener una mirada muy sesgada. Por eso, nuestra posición es preguntarnos qué podemos hacer nosotros'.

Esta declaración de principios también explica por qué la protagonista es una mujer. 'Es impresionante, pero allí prácticamente no existen las mujeres', afirma Pardo. 'La elección de Urías contribuye a desplazar el discurso de cómo se ha contado la historia de nuestro país', añade Rodríguez. Un dato corrobora esta afirmación: en un reciente documento con los cien nombres más importantes de la historia de México, sólo dos pertenecían a mujeres, la poeta sor Juana Inés de la Cruz y la corregidora del siglo XIX Josefa Ortiz de Domínguez.

Margarita Urías tampoco fue una mártir. Una vez consiguió la libertad abandonó la lucha. Este fue otro motivo para su elección como protagonista de la obra. 'En México la derrota es consagrada como algo máximo de pureza. Todos los héroes patrios son mártires. Era importante cambiar este punto de vista reflejado, además, en la guerrilla', sostiene Rodríguez.

El montaje se puede ver este fin de semana en la Cuarta Pared de Madrid

Los dos actores y creadores apenas llegan a los 30 años. Se conocieron en la Universidad de México (Unam) y en 2003 formaron la compañía después de darse cuenta de que, aunque les decían que estaban en la mejor escuela del mundo, 'empezamos a estar en desacuerdo con los maestros, con el teatro de México y con métodos del teatro en los que el director es la figura central que decide todo. Nos fuimos y buscamos un proyecto con maneras de producción alternas, un teatro colectivo', sostiene Pardo. Desde entonces su carrera ha sido imparable. Premiados en su país, Europa se los rifa. Después de Madrid, tocará Murcia y de ahí a Centroeuropa.

El rumor del incendio es producto de sus búsquedas teatrales. El proyecto total se titula La rebeldía, y además de la propuesta escénica, consta de un blog (El rumor del oleaje) y un libro escrito por 25 personas (El rumor del momento). En ellos dan cuenta del proceso de creación y de las historias de la guerrilla. 'Lo hicimos así porque el teatro tiene muchas limitaciones. Nosotros queríamos introducir aquello que no te permite el teatro en sí', afirma Rodríguez. También la puesta en escena juega con la experimentación al incluir un vídeo con material de archivo, una pecera como metáfora del mar o soldaditos de plomo como el Ejército. ¿Y el sentido final? 'Es difícil decir si hemos aprendido algo de esta obra. Yo me quedo con la idea de estos jóvenes de los sesenta de ver el mundo pensando que se podía cambiar', resume Rodríguez.