Publicado: 30.08.2014 00:01 |Actualizado: 30.08.2014 00:01

Houellebecq: "¡En España aún se ve juntos a hombres y mujeres! En Francia, ya no"

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"Tenía ganas de ser actor, solo eso. Quería ser actor". Michel Houellebecq, uno de los escritores más celebrados y leídos del planeta, ilustrísimo Premio Goncourt (El mapa y el territorio), uno de los pocos autores verdaderamente radicales de la actualidad, amado y odiado en el mundo entero, con fama de bicho raro, de tipejo desagradable y arisco, tachado de misógino, anti islamista... resulta que es un profesional obediente, amable y educado, que contesta a todas las preguntas que se le hacen sin apartar la mirada, sin escaqueos ni sobresaltos, y, lo más inesperado de todo, que tiene un talento inmenso para la comedia. Esto último lo demuestra en El secuestro de Michel Houllebecq, una película tronchante, donde se interpreta a sí mismo y donde regala al espectador momentos de genuino humor.

Mención Especial del Jurado y Mejor Guion en el Festival de Tribeca, la película —escrita y dirigida por Guillaume Nicloux— se presentó en Berlín y ahora se estrena en España, un país en el que el escritor ha vivido (Almería) y donde justamente estaba cuando en 2011 se desató la locura sobre el supuesto secuestro con el que se fabula en esta historia. Houellebecq estaba de promoción con su libro El mapa y el territorio y, de pronto, desapareció. Los medios conjeturaron incluso con un secuestro por parte de Al-Qaeda. En realidad, estaba en la playa de Vera y se le había estropeado internet.

"Me di de baja en Telefónica".- "Estaba en España. Vengo aquí todos los años, tengo la sensación de que ya no soy un turista. Conozco bastante bien el país —dice—. A los españoles les encanta criticar España. Eso me parece sorprendente y es algo que tenemos en común españoles y franceses, que hacemos lo mismo. Pero más sorprendente aún me parece que en España las relaciones entre hombres y mujeres siguen siendo bastante buenas. ¡En España aún se ve juntos a hombres y mujeres! En Francia, ya no".

En la playa, en Almería, "sin Penélope Cruz (risas), que no pudo acudir, me quedé sin internet, se estropeó, y después de unas cuantas llamadas que hice para que fueran a arreglármelo, nadie apareció. No vinieron a repararme internet. Me di de baja en Telefónica. Me apunté en una pequeña compañía, Indalo Channel, que funciona por ondas de radio y no he tenido jamás problemas con ellos. Pero no voy a aconsejar a la gente que no use Telefónica. Sin internet, no me enteré de nada de lo que pasó".

"Fue todo ¡tan absurdo, tan estúpido! que resultaba risible", añade el director Guillaume Nicloux, que pensó que podría aprovechar aquel monumental malentendido para hacer una película y, de paso, dar una colleja a algunos periodistas, los que se lanzaron como locos a secuestrar al escritor, ponerle en manos de Al-Qaeda, ingresarle en un hospital... "Tienen tal necesidad de actualidad por la competencia con otros medios, con las redes sociales, internet... que eso les lleva a cometer tonterías como aquella".

"Una película intelectual no tiene vida".- Así que convenció a Houellebecq -al parecer solo necesitó una botella de vino- y nació esta película, mudada, según el director, en comedia gracias al escritor. "La capa superior de la película es cómica, pero con otros actores, sin Houellebecq, sería distinto. Todo el humor se le debe a él y a su relación con los otros", dice Nicloux, que explica que se lanzó a este experimento porque "quería escribir una película cuya acción se centrara alrededor del autor y que permitiera al espectador vivir una aventura narrativa clásica y al mismo tiempo que le dejara ver un retrato íntimo, no convencional y de espontaneidad de Michel".

"Quería proponer algo nada intelectual, que es una de las cosas que más me aburren del mundo, algo distinto, dice Nicloux"Él, por su parte, tuvo una motivación mucho más sencilla. "Tenía ganas de ser actor, solo eso. Quería ser actor. Es la primera vez que acepto un verdadero papel en el cine". Y dijo que sí al papel de Michel Houllebecq. Es septiembre de 2011 y un trío de malhechores —un culturista, un luchador y un guardaespaldas— secuestra al escritor y le lleva a las afueras de París. Allí, conviven unos días mientras esperan el rescate, un tiempo que les da para hablar de literatura, de artes marciales, de gastronomía... y que proporciona situaciones absolutamente hilarantes. "Quería proponer algo nada intelectual, que es una de las cosas que más me aburren del mundo, algo distinto —dice Nicloux—. Una película intelectual no tiene vida. Es interesante reflexionar después de ver una película, pero reflexionar todo el rato mientras la estás viendo!"

 

El escritor francés, Michel Houellebecq (i) y el director Guillaume Nicloux. Foto: EFE

Rociado con leche materna.- "Soy más autoparódico en mis libros, donde me meto como personaje, que en esta película", asegura Houellebecq, de quien Nicloux aprovecha su fama e incluye en el filme el momento en que, en pleno rodaje, un fan reconoció al autor y se paró a hablar con él.

¿Cómo es su relación con sus admiradores?

Hay uno en la película. En general es gente amable, educada, que, eso sí, me quita algo de mi tiempo.

Y ¿cómo es su relación con los que le atacan?

Me importa un rábano. Intento no entablar relación con ellos, claro, como todo el mundo.

Le llaman de todo, ¿se reconoce en algo de lo que dicen de usted?

Buda decía: "Tu insulto para ti mismo, a mí no me concierne".

Y ya metidos en su universo literario, ¿qué piensa Michael Houellebecq de las disputas literarias? En la película hay algunas que están a punto de zanjarse a tortazo limpio y hace unos meses, en Los Urales (Rusia), un hombre mató a otro por una pelea sobre libros. "No me sorprende. Los escritores son uno de los últimos gremios en los que hay duelos y peleas. Proust estaba en eso ya a principios de siglo. Y de los rusos me sorprende incluso menos. Se toman muy en serio eso de la literatura", dice el artista, que se queda en silencio unos segundos y añade: "He visto cosas muy extrañas en Rusia. Un lector fanático me tiró leche materna, de su mujer, como homenaje".

Guillaume Nicloux: ¿No sería esperma?

Michel Houellebecq: No, sé distinguir muy bien el esperma de la leche. Intervino uno de seguridad, pero le paré, le dije que no pasaba nada, que no era un tipo peligroso. El hombre, en realidad, fue muy amable.

Parece que Michel Houellebecq y Guillaume Nicloux se llevan de perlas y se lo pasan en grande juntos. Dicen que están planeando otra película, "pero a mí -concluye el escritor- me gustaría que fuera algo menos experimental, casi una película de acción".