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"Hoy todos consideran a Pinochet un bastardo y eso reconforta"

El cineasta dirige 'No', sobre el referéndum que terminó con la dictadura. Es la primera película chilena que aspira al Óscar y está protagonizada por Gael García Bernal

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'Todo el mundo sabe cómo llegó Pinochet al poder, pero nadie sabe cómo salió'. El cineasta chileno Pablo Larraín cuenta ahora esa historia en No, primera película de su país que aspira a un Oscar, y en la que se recuerda cómo se creó la campaña en contra del dictador en el referéndum de 1988. La presión internacional obligó al tirano a convocar un plebiscito de apoyo a su presidencia. Los partidos de la oposición convencieron a René Saavedra, un joven publicitario, para que vendiera la opción del No. En un mundo de torturas, asesinato y desaparecidos, el miedo se venció finalmente con una campaña que dejaba de lado la denuncia de tanta atrocidad y se centraba en lo positivo, en la alegría que recuperaría Chile sin el dictador. El filme se estrena hoy en España.

La campaña del No en Chile se convirtió en la campaña del No más, un lema que hoy estaría de absoluta actualidad, según el director de esta película y su actor protagonista, el mexicano Gael García Bernal.

'La campaña serviría contra toda la realidad que vivimos ahora, no más impunidad, no más corrupción'.

No es un ejercicio estimulante desde el que se propone una reflexión acerca de la publicidad y las perversiones de ésta en la política y en la sociedad. Una película política que recupera la memoria reciente de aquel país, 'que es la que permite comprender el presente, porque sin ella solo se piensa en la inmediatez y eso es muy peligroso'.

Cuando el personaje del publicitario ve lo que la izquierda quiere hacer con la campaña, dice: 'Esto es muy llorón'. ¿Alguien cree hoy que las películas sobre las dictaduras en Latinoamérica han sido lloronas? ¿Se ha pasado el tiempo de mostrar esa realidad así?

En el cine político, no solo el de dictaduras, hubo una generación grande donde se intentaba hacer un cine de panfleto, que generara una conciencia y un cambio. Yo he intentado hacer otro tipo de películas, más ambiguas y que no apoyen directamente una posición ideológica. Es un cine que quiere provocar más, que no solo busca que alguien vote de una o de otra manera. Las películas que he hecho están rodadas a partir de personas que son víctimas de los procesos políticos y cuentan cómo estas personas se relacionan con las dictaduras. La primera era un asesino en serie y la segunda un tipo que trabaja en la morgue donde hacen la autopsia a Allende. Esta es una historia de un triunfo complejo, es la historia de cómo una sociedad se organiza para echar a una dictadura.

¿Si se hubiera terminado con la dictadura de otra manera, Pinochet también hubiera muerto libre?

Bueno, triunfó el No y llegó la gran alegría de sacar al dictador y de abrazar la democracia. Pero es verdad que también ganó algo del Sí. Ganó su modelo económico, la Constitución de Pinochet que todavía está rigiendo... Tuvimos que negociar y la consecuencia es que no fuimos capaces de juzgar a Pinochet, que murió libre y millonario. Y los que entonces asesinaban y torturaban están libres hoy también. Cuando la justicia no llega, las heridas siguen abiertas y no se encuentra el equilibrio necesario.

Con Garzón, a la mayoría nos daba igual dónde le juzgaran, mientras le juzgaran. Hoy Pinochet está considerado como un bastardo en todo el mundo y eso es reconfortante.

Desde la realidad de hoy, ¿aquel plebiscito no fue más una entrada de cabeza al capitalismo que una llegada a la democracia?

¿Hay alguna democracia que no sea capitalista? Ese es el problema, que el modelo se ha fiatado, ha causado estragos en todo el mundo. En EEUU 400 personas tienen más dinero que 150 millones y eso acarrea otras dificultades. Es lo que está pasando hoy en España, la corrupción es producto del capitalismo mal administrado y de sociedades organizadas en torno al dinero. En Chile, los cuatro gobiernos de conglomerado que hubo al llegar la democracia -dos socialistas y dos democratacristianos- apoyaron e incrementaron el sistema capitalista.

La consecuencia es que en Chile las cifras de desigualdad son enormes, tristísimo. La plata en Chile está metida en ocho o diez bolsillos, uno de ellos el del hoy presidente del país. La desigualdad es feroz.

Con Fuga, su primera película, recibió muchos ataques por ser hijo de un senador pinochetista...

Hubo de todo, pero sí hubo un sector de la cultura de izquierdas que no resistió que una persona de una familia de derechas hiciera películas políticas. Yo no me considero de derechas, al contrario... Pero también he de decir que mi primera película era bastante imperfecta y comparto algunas de aquellas críticas. En Chile hay temas sensibles y hay personas que quieren películas que legitimen lo que piensan de los procesos políticos y... Las mías no lo hacen.

Las campañas del No y del Sí de aquel plebiscito eran completamente naif, hasta el punto de provocar la carcajada. ¿No le pareció mucho riesgo mostrarlas hoy tal y como fueron?

Al contrario, el diseño de la película ya se hizo con mucho humor. Queríamos gozar con esos materiales, la desgracia es que no pudimos meter todo lo que había. Son hilarantes. Lo exquisito e interesante es que, al emitirse, la del Sí daba miedo y la del No era esperanzadora y emocionante. Hoy producen lo mismo y además dan la risa.

Publicidad y política, la mezcla funcionó entonces, pero a la larga ¿no se ha mostrado demasiado perversa?

Sí, la publicidad puede ser muy corrosiva y éste es uno de los pocos casos en que la publicidad le hizo un buen favor a la democracia. Hoy las campañas tratan al candidato como si fuera un producto. Al fin y al cabo, la publicidad existe para conseguir beneficios, pero en política el peligro es que se está jugando con el destino de la sociedad. En una campaña hoy lo más importante es la imagen y cómo se dicen las cosas, pero nunca las ideas. En el primer debate entre Obama y Rooney todo el mundo sabía quién había ganado, pero nadie habló de lo que habían dicho, solo de cómo lo habían dicho. Eso hoy es lo más relevante.