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El inesperado viaje de Kerouac

Llega la novela Satori en París, inédita hasta ahora en España, mientras vuelve el interés por el escritor en Estados Unidos

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Jack Kerouac fue mucho más que el líder del movimiento beat de los años cincuenta en EEUU. Mucho más que ese joven con estética rompedora que le dio la vuelta a los valores que vendía la América vencedora de la II Guerra Mundial con novelas como En el camino, Big Sur o Los Vagabundos del Dahrma. Y, sobre todo, fue mucho más que el mito que quedó tras su muerte prematura, a los 47 años, podrido por los efectos del alcohol.

Satori en París, la novela que acaba de publicar Ediciones Escalera en castellano y que aparece por primera vez en España, es una muestra, precisamente, de la cara menos conocida de Kerouac: la de sus años finales, cuando vive con su madre en Florida y ya se ha distanciado de sus colegas de juerga y literatura, Neal Cassady, Allen Ginsberg y William S. Burroughs.

'Esta novela, la penúltima que escribió, aborda la destrucción de su propio mito. Se ríe incluso de él. Aquí ya no hay ningún beat. Es una historia muy triste que muestra a un Kerouac muy sincero', señala el editor de Escalera, Daniel Ortiz. La historia narra un viaje a París, pero esta vez el motivo no es como En el camino el grito contra una época adormilada y tampoco hay un destino definido, sino que es un repliegue sobre sí mismo. Kerouac trata de buscar sus orígenes, ahondar en sus raíces católicas, y aunque todavía hay ansias de conocimiento, 'quien escribe es un tipo cansado', apostilla Ortiz.

Kerouac escribió esta novela en diez días fue otro de sus éxtasis literarios que la crítica tildó de 'prosa espontánea', y fue publicada en 1965. En castellano apareció por primera vez en 1968 en una edición de la argentina Losada.

Fue precisamente en una librería de viejo de Buenos Aires donde Daniel Ortiz se la encontró y decidió traerla a Españay traducirla ex novo. 'Sí, le he quitado los argentinismos y algunas frases gastadas', comenta. No le fue difícil conseguir los derechos de autor, que ahora posee el cuñado de Kerouac, John Sampas. 'Nos facilitó mucho la labor. El legado de Kerouac además lo lleva una agencia de Nueva York, que también tiene toda la obra de la hija de Kerouac, Jan, de la que no conocemos nada', manifiesta Ortiz.

A punto de cumplirse los 40 años de la muerte del escritor aún queda mucho inédito. En 2007, Bartleby publicó Libro de haikus, que daba a conocer los intereses por la literatura oriental de Kerouac, sin embargo, como recalca Ortiz, 'conocemos la parte más beatnik, la de Big Sur, pero de lo anterior y posterior, apenas nada'. Incluso en inglés. 'Yo creo que si no se ha publicado más de Kerouac hasta ahora es porque no se quería tocar al personaje', afirma Jesús Zulaika, traductor de la versión original de En el camino que publica Anagrama en abril.

Afortunadamente, en los últimos años hay un renovado interés por la obra de Kerouac. De hecho, la editorial norteamericana Harpercollins acaba de hacerse con los derechos de The sea is my brother, considerada como su primera novela y que nunca se había publicado entera. Asimismo, el año pasado Penguin publicó And the hippos were boiled in their tanks, escrita en colaboración con William Burroughs en 1945, y cuyas ventas fueron 'bastante buenas', según el editor de Penguin Classics Adam Freudenheim.

Kerouac ha envejecido bien. Para Zulaika, 'mucho mejor que la generación perdida'. La razón es porque, según el traductor, más allá del mito del descontento que tanto influyó en los hippies de los setenta, lo que hay es un 'tipo lleno de vida que consiguió galvanizar los olfatos de su tiempo'. Y esto, al final, es lo que busca cualquier joven en su educación sentimental.