Público
Público

El intrépido viaje de Def con Dos a su concierto en Pedreguer con Forrest Gump al volante

Publicidad
Media: 0
Votos: 0

Recién llegados del Festival Rock Al Parque de Bogotá, habiendo disfrutado del rock a lo grande junto a Biohazard y Shadows Fall, entramos en una furgoneta recalentada por la implacable canícula patria para retomar el pulso de nuestro rock de base. Salimos rumbo a Pedreguer (Alicante) a las 19.00 horas y tomamos la A-3 con una circulación fluida que no tarda en mutarse a formato caravana. No nos inquieta el atasco, ni que en lugar de nuestro conductor de siempre dirija la nave otro tipo. Con el GPS, hoy las rutas no tienen pérdida. Tras cotorrear como marujas sobre nuestras miserias semanales, me entra el bajón, despliego en el pasillito mi estrecho colchón de espuma, saco la mantita, la almohada cervical, el antifaz y los tapones y me quedo sopísima en first class ¡Yeah!

Tras una intensa sobada, despierto en un área de camioneros. El conductor ha parado porque 'no se fía del GPS'. Es ya de noche, pero tocamos a las dos y no estamos ya tan lejos. El conductor decide entonces retroceder 30 kilómetros para coger la A-31 en dirección Alicante. La maniobra, digna de un demente, nos hace dudar de su aptitud para el cargo, pero los bocatillas que llevamos para poder llegar al bolo con la digestión bien hecha nos entretienen... hasta que el tipo vuelve a detenernos, reconfigura su GPS y decide que hay que retroceder otros 30 kilómetros para coger la AP-7. Estamos a 140 de Pedreguer y ya son las 12 de la noche. Tratamos de aclarar qué coño le pasa al tipo con su GPS y nos dice con aprensión enfermiza: 'No me fío de ese aparato'. Cuando al fin llegamos al desvío a la AP-7 todos nos miramos con satisfacción ¡Pero el notas va y pasa de largo! ¡Mayday, mayday! ¿Estamos en manos de un loco?

'¡Pero el notas va y pasa de largo! ¡Mayday, mayday! ¿Estamos en manos de un loco? No dice Peón por lo bajini, ¡en las de Forrest Gump!'

No dice Peón por lo bajini, ¡en las de Forrest Gump!

Las carcajadas distienden el ambiente, pero todavía daremos varias vueltas más hasta llegar al concierto en el que los teloneros estiran su repertorio para que nadie note que llegamos ¡a las tres de la mañana! Hay unas 2.000 personas y un calor húmedo sofocante. En 20 minutos estamos dando brincos sobre el escenario. El mal rollo del viaje desaparece. Al acabar, un poco de guasa, firmas y foticos con la peña, y nos dicen que Forrest no se ha ido aún a dormir a su hotel. Resignados, Peón y yo nos quedamos con él en Pedreguer porque el resto se vuelve a Madrid del tirón, como hacemos siempre.

Tras cuatro horitas empapando la cama de sudor, nos acomodamos en la furgo para volver y entrando en la autovía: pop, pop, poff. La rula se detiene inexplicablemente en el arcén. Forrest se pone nerviosísimo. El cansancio, la resaca y la falta de sueño nos hunden mientras nos preguntamos: '¿Por qué todo?'. El sol del mediterráneo nos cocina hasta que aparece un taxi. Forrest nos dice que tenemos que ir hasta Denia a alquilar un coche para volver a Madrid. Le dejamos bajarse en Denia y le decimos al taxista que nos devuelva rápido al foro. Los 500 euros que nos casca el tío son los que no le pagaremos a Forrest por su furgo rota y su GPS con alzhéimer. ¡Corre Forrest, corre!