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Un James Bond de récord

Mañana se estrena en España Quantum of Solace, la película más cara de Bond que va camino de ser la más taquillera. Daniel Craig interpreta al agente secreto con más sed de venganza de la saga

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Pasará por ser el Bond más caro, 184 millones de euros; el más corto, 106 minutos; el que más inversión en inserción y promoción de marcas se ha embolsado, alrededor de 110 millones de euros. También, si sigue como hasta ahora lleva más de 250 millones de euros recaudados en todo el mundo, el más taquillero. En EEUU, ya lo es. En España, se estrena mañana.

Pero no todo va a ser jauja para la película 22 de la saga. Quantum of Solace también es el producto más descafeinado en su ironía por mucho que el director, Marc Foster, y el protagonista, Daniel Craig, se empeñen en decir que lo que han querido es 'refrescar' las bromas clásicas del personaje. Vengan los récords a Bond es también el más viajero que para algo los británicos fundaron el Libro Guinness.

Casino Royale (2006) puso a prueba a un Daniel Craig, que fue tomado a cachondeo: demasiado bajito, demasiado rubiales, la película pasó con nota para crítica y público. Desde entonces, Craig es considerado el más físico y, también, el más atormentado de los agentes 007. Con Quantum of Solace la prueba era más bien para Marc Foster (Monsters Ball o Cometas en el cielo), el cineasta de origen alemán que acostumbraba a hacer un cine más íntimo y bajo en presupuesto.

Foster aprueba, aunque aclara: 'No haré otro Bond, quiero seguir haciendo películas pequeñas'. Dice que ha querido ser 'sintético y rápido' y para ello, dada su falta de experiencia en el cine de acción, fichó a Dan Bradley, el coreógrafo de la acción made in Bourne, que ha dejado, para muchos, una marca demasiado obvia.

Quantum of Solace (cuya traducción es algo así como Porción de consuelo) arranca una hora después del final de Casino Royale, que dejó a Bond desolado en Venecia tras la muerte de su amor, Vesper Lynd. 'Me interesaba aprovechar la tensión emocional del personaje', comenta Foster.

Bárbara Broccoli, la productora de la familia con nombre de verdura, que tiene desde aquel Dr. No de 1962 los derechos del personaje de Ian Fleming, estima que este Bond más vulnerable y más físico es 'cuestión de responsabilidad. En este mundo inestable queremos mostrar las consecuencias de la violencia'. Algo de esto hay también en el argumento, cuyo villano, interpretado por Mathieu Amalric, se apellida no por casualidad Greene. La trama combina el deseo de venganza de 007 con un corrupto enredo medioambiental.

La chica Bond Olga Kurylenko es más un espejo de este en femenino que una mujer objeto de las de la saga. Bond no es ya ese mujeriego despiadado y sarcástico de antaño, sino un hombre herido. ¿Será que la correción política llega también al MI6?