Publicado: 26.11.2014 07:00 |Actualizado: 26.11.2014 07:00

Jean-Luc Godard advierte: "Con el lenguaje va a pasar algo"

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"La gente dice ‘el cine', pero en realidad quiere decir ‘las películas'. El cine es otra cosa". Así de contundente se manifestó el veterano Jean-Luc Godard en una entrevista reciente, concedida muy poco después de que Adiós al lenguaje recibiera el Premio del Jurado en el Festival de Cannes. Intencionado o no, este galardón es un reconocimiento a la irreverencia de un maestro que nació como cineasta denunciando las estructuras repetidas del cine francés y reivindicando máxima libertad artística, y que hoy, a punto de cumplir 84 años, sigue haciéndolo y con muchísimo más descaro.

Rodada en 3D, la película se estrenará en las salas española en 2D, lo que impedirá apreciar hasta dónde Godard, uno de los grandes exponentes de la nouvelle vague, ha querido reflexionar sobre las formas y el fondo del cine y hasta dónde, ridiculizar la corriente dominante en el séptimo arte. Al fin y al cabo, Adiós al lenguaje es un ejercicio de libertad con el que muestra pensamientos en imágenes y con el que vuelve, una vez más, a despreciar estructuras caducas y convenciones y normas estancadas.

Godard critica duramente los totalitarismos, la ‘desgracia histórica', la parálisis social...El autor de Al final de la escapada, Week-end, Banda aparte... títulos emblemáticos, imprescindibles en la historia del cine, firma aquí una de las películas más radicales de las carteleras de todo el mundo. Una obra en la que, desde una apariencia caótica, se lanza a explorar los límites del lenguaje, la posibilidad de trasgredir desde la imagen... y al mismo tiempo critica duramente los totalitarismos, la ‘desgracia histórica', la parálisis social...

"Todos aquellos que no tienen imaginación se refugian en la realidad". Es la frase que aparece en la pantalla nada más comenzar Adiós al lenguaje y con la que Godard hace una evidente declaración de intenciones. A partir de ahí, todo son imágenes, colores y brillos deformados, un elaboradísimo trabajo de sonido, la mirada confiada de una perra -la del propio cineasta-, las conversaciones filosóficas de una pareja de amantes desnudos... Y referencias. Alusiones a producciones clásicas y a momentos y personajes de la Historia. Hitler, Mao Tse Tung, Che Guevara, Birmark... se suceden de una forma natural en medio del aparente desorden de pensamiento de Adiós al lenguaje.

"Desde hace tiempo sé que hay un solo lugar donde se puede cambiar las cosas: en la forma de hacer películas""Maquiavelo, Richelieu, Bismarck, una gran tradición que ha preparado esta crisis". "En realidad, Hitler no inventó nada". "Las democracias modernas predisponen a los totalitarismos". "Con el lenguaje va a pasar algo"... Jean-Luc Godard, atrevido y polémico, manda al carajo "lo de siempre", aboga por la franqueza de fondo y de forma y aplaude la necesaria llegada de algo nuevo que demuestre "la fuerza revolucionaria de los signos".

"Desde hace tiempo sé que hay un solo lugar donde se puede cambiar las cosas: en la forma de hacer películas, o sea, en el cine. Es un mundo pequeño. No es un individuo solo, es una célula viva de sociedad", sentenció el cineasta en la entrevista que concedió, para Le Monde y Clarín, a los críticos de arte Philippe Dagen y Franck Nouchi. Entonces hizo declaraciones con las que se reafirmaba en su imagen de intelectual temerario, talentoso y muchas veces deslenguado.

 

Dios, las palabras, los derechos del animal, las democracias o la narrativa convencional en el cine son algunas de las cosas que se transforman cuando pasan por el filtro Godard en Adiós al lenguaje. El artista renueva desde el cine la manera de mirar el mundo y reflexiona sobre el estado de éste. Y lo hace con cierta insolencia, lejos de cualquier severidad, aunque con un indisimulado pesimismo.

La proyección de la película en la reciente edición del Festival de Cine de Cannes se convirtió en el acontecimiento cinéfilo del año, con colas de dos horas para poder entrar a la sala a ver la nueva obra del cineasta y el grito apasionado de uno de los asistentes -"¡Godard para siempre!"- justo antes de que se iniciara la proyección. Al final, aplausos de la gente en pie. Una gran fiesta.

La celebración del arte. La alegría por la nueva creación de un artista que hace ya más de treinta años, durante la presentación de una de sus películas en Madrid, afirmó que el cine era la única industria donde la investigación estaba prohibida y el único arte en el que no se investigaba. "Yo investigo -sentenció- y por eso me detestan".