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Joe Sacco se sube a una patera

El dibujante deja la guerra y se pasa a la inmigración clandestina en Malta

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Cuando uno quiere cambiar de vida, a veces es mejor regresar a casa. Es el caso de Joe Sacco, referencia mundial del cómic desde que relató, a principios de los años noventa, la vida cotidiana bajo las bombas en Palestina. En la franja de Gaza. El año pasado, tras publicar una segunda historia sobre los palestinos, Sacco se hartó y dijo: 'Estoy cansado de la guerra'. Y cumplió su palabra, aunque tampoco osó dibujar 'algo más ligero', como ya había anunciado. Regresó a su tierra natal, la isla de Malta, para ilustrar las consecuencias de la inmigración en este minúsculo territorio de Europa y la odisea de todos aquellos que huyen de su país y sueñan con un futuro mejor en el supuesto El Dorado europeo.

'La inmigración clandestina es el gran asunto de este siglo', explica el autor, que presenta ahora Los indeseables, un cómic que se publica por entregas en la revista estadounidense The Virginia Quarterly Review y en el semanal francés Le Courrier International. Mientras los lectores del país vecino conocerán el final de la nueva historia gráfica de Sacco el próximo día 19, los británicos leyeron una versión corta en The Guardian el 17 de julio y aquí tendremos que esperar, pues no se ha anunciado aún ninguna publicación en España.

Joe Sacco llegó a Malta en agosto del año pasado, cuando la isla se convierte en un paraíso turístico, cuando, como en las costas de Tenerife, llegan en pateras centenares de inmigrantes africanos. Malta es la puerta de entrada perfecta a Europa desde las costas de Libia. 'Nací allí, conozco a la gente, hablo el idioma. Era para mí un lugar interesante para mirar este fenómeno', explica el dibujante a Público. Aunque enseguida matiza: 'No creo que el problema con los inmigrantes lo tengan sólo los malteses. Existe en EEUU, en Europa, en todos los sitios donde una población está bien asentada'.

‘Los indeseables’ es
un cómic por entregas en la prensa de Estados Unidos y de Francia

Porque lo que descubrió en su isla natal, que abandonó cuando aún era un niño, le dejó atónito: racismo puro y duro, un discurso xenófobo que 'encuentra un eco en casa de mucha gente y que, sin embargo, no está dispuesta a tragarse las ideas extremistas de Lowell'. Lowell es el líder maltés de la extrema derecha, un país de poco más de 400.000 habitantes donde llegaron en 2008 3.500 sub-saharianos. 'Como si un millón de inmigrantes hubieran llegado de golpe a Italia', según el Gobierno maltés.

Sacco escucha las quejas de las autoridades y habla con los habitantes: 'Van a apoderarse del país. Unos miles más e invaden Malta. Los odiamos', dice el personaje Leli; 'Tengo miedo por mis hijos', se queja Ophelia; 'Quizá traigan enfermedades. Si se quedan, seguro que alguno de ellos querrá hacer política', confiesa Benny; 'Pasará como en los demás países, como Francia y Bélgica, donde queman coches', lanza Lorry.

Fiel a su estilo gráfico y narrativo -sus viñetas delatan una clara influencia de Robert Crumb y el autor siempre aparece como uno de los protagonistas-, Sacco deja al lector opinar, hacerse una idea de lo que está pasando en Malta, una tranquila isla del Mediterráneo de población en su inmensa mayoría blanca y católica. El dibujante aclara: 'El hecho de que se trate de población negra añade al asunto un aspecto racial. Los malteses tienen sentimientos racistas para con los negros. No es una actitud bonita, pero es desafortunadamente una reacción típica y cualquier comunidad blanca sentiría lo mismo frente a un aluvión de inmigrantes de piel de otros colores'.

 

'La inmigración clandestina es el gran asunto de este siglo', asegura el dibujante

Sacco habla con los inmigrantes, recoge sus testimonios y los incluye en su crónica: 'Nos maldicen cuando nos ven, se tapan la nariz cuando pasamos delante de ellos', según Clément. 'Creen que por ser africanos no tenemos ninguna educación. Nos desprecian', dice Temitope. 'Algunos nos respetan, pero la mayoría nos insulta', lamenta Abdullah. Y el dibujante se adentra en el mundo de los inmigrantes, de aquellos que no tienen nombres y que son noticia cuando mueren en su viaje desde Mauritania, Senegal, Costa de Marfil, Nigeria, Etiopía, y de otros muchos países que hasta hace poco se hundían en la guerra civil o siguen hundiéndose en la pobreza.

El gran protagonista de Los indeseables es 'el eritreo'. Sacco le llama John, aunque no es su verdadero nombre. El autor quiere entender quién es, por qué abandonó su familia y su país, qué espera conseguir en Europa. Y por dónde vino.No son muchos los cómics que osan tratar la inmigración clandestina: las organizaciones internacionales publican folletos con viñetas sobre el asunto, y en España llama la atención Sofía y el negro, de Judith Vanistendael (Norma, 2010), una historia de amor entre un refugiado togolés y una joven belga. He aquí la fuerza del trabajo de Sacco: es sin duda el primero que narra la vida de inmigrantes, desde el momento que deciden partir hasta su llegada a alguna playa de Europa, pasando por las humillaciones que sufren en el camino y todo el dinero que dejan a los coyotes.

'Con temas así, no hay que olvidar ni pisar los derechos de los que buscan asilo'

El eritreo encarna a todos los que huyen de la miseria y la guerra. Poco importa si son africanos, mexicanos o filipinos. Si quieren ir a Europa, a EEUU o a otro rico país. Para alcanzar en lancha la costa de Malta, John gastó un total de 1.900 euros, una fortuna para un habitante de Eritrea, uno de los países más pobres del planeta. Resumen rápido, según las viñetas de Sacco: John era un estudiante que se negaba a hacer 'el servicio laboral obligatorio de verano'; fue detenido, condenado a meses de trabajos forzosos y obligado a alistarse en el ejército. Aguantó tres años y decidió huir a Sudán con un falso permiso. 'Di 200 dólares para que me llevaran a Libia. Éramos más de cien para tres coches. Fueron tres días y tres noches de viaje', asegura John a Sacco. Sólo era el principio: siempre le pedían más dinero, hasta que un libio le metió en una patera con motor y llegó, más de 15 horas más tarde, a Malta. El dibujante nunca duda de su historia, escucha y apunta.


'Cuando tratamos temas así, hay que tomar en cuenta el punto de vista de los malteses, pero sin olvidar ni pisar los derechos de los que buscan asilo, no podemos perder empatía por esas personas', asegura Sacco. Quizá por eso el autor se toma el tiempo de pensar lo que vio y escuchó. Sacco nunca dibuja en el terreno, sino que espera regresar a su despacho para empezar a pintar.

'Mi historia no es una manera de luchar contra el racismo, el fascismo o las dictaduras'

La obra Los indeseables, que también describe las pésimas condiciones en las que viven los inmigrantes en los centros de acogida y los escasos medios que tiene un país como Malta para mejorarlas, llega cuando zonas como Francia y Arizona se convierten en portavoces del cierre de las fronteras, cuando Nicolas Sarkozy habla de quitar la nacionalidad francesa a las personas de origen extranjero, cuando el estado sureño americano plantea convertir en delito ser un inmigrante indocumentado. ¿Cree Joe Sacco que su obra participa en la lucha contra el racismo? 'No considero este cómic como una manera de luchar contra el racismo, el fascismo o las dictaduras de África. Sólo quería trasmitir la realidad en Malta. Si la historia ayuda a la gente a entender algunas de las grandes dificultades de los inmigrantes o descubrir su humanidad, entonces estaré satisfecho'.