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Jorge Herralde busca sucesor para Anagrama

Después de 40 años, el editor asegura que el sello "persistirá" con "alguien joven y cómplice con los nuevos tiempos"

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Hace 40 años los editores tenían un enemigo claro, no había competidores sino cómplices y las editoriales pequeñas e independientes cubrían el área ideológica de la izquierda y de la vanguardia literaria. 'Esto se ha terminado', zanja el editor Jorge Herralde (Barcelona, 1936), que creó cuatro décadas atrás Anagrama y que ahora lo celebra con una exposición que recorre parte de España y para en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, con documentos curiosos como el de su fundación o fotografías históricas como la del atentado terrorista que sufrió el almacén de la editorial en 1974.

'Recuerdo aquellos años como un período excitante en el que todos luchábamos contra Franco y la censura', explicó a este periódico el editor de autores como Paul Auster, Roberto Bolaño, Antonio Tabucchi, Claudio Magris o W. G. Sebald. Inevitablemente, las cosas han cambiado, si hace 40 años el enemigo era la dictadura, 'hoy lo son el best seller y la crisis', afirma. Porque la situación económica, como él mismo reconoce, 'es la más grave' que ha vivido hasta el momento, y llega justo cuando baraja su marcha, aunque le cuesta.

'Ni siquiera los editores somos inmortales', dice con toda la ironía

'Ni siquiera los editores somos inmortales', dice mordiéndose la lengua con toda la ironía y la cautela de quien anda sobre un campo minado: el futuro de su empresa. Herralde suena ahora severo, es incombustible y no quiere soltar amarras, porque sigue en la pelea, que también se ha vuelto más cruel. La última, la recuperación de Michel Houellebecq, que después de haber publicado sus cuatro primeras novelas en Anagrama dio el portazo y se marchó a Alfaguara. Una novela después regresa con el polémico El mapa y el territorio, acusado de copiar partes de Wikipedia: 'Se marchó de una forma abrupta y aún inexplicada. Pero lo he recuperado, me ha costado muchísimo. Hay batallas que se pierden, pero esta la gané', cuenta.

Como los editores tampoco son inmortales, Herralde reconoce que ya está barajando la idea del sucesor: 'Hay exploraciones'. El editor se muestra tajante ante la posibilidad de vender la editorial a un gran grupo: 'Anagrama persistirá. Además, no renunciará a la calidad literaria. Mi sucesor, que será mucho más joven que yo, también será cómplice con los nuevos tiempos. Aunque todavía es prematuro anunciar nada', explicó para confirmar que una de las editoriales que han marcado el sentido ideológico de las lecturas de este país no desaparecerá.

'Hace 40 años nos levantamos contra el fascismo, hoy contra el neoliberalismo'

Precisamente, Jorge Herralde es escéptico con esas nuevas tecnologías a las que hace referencia, así como con los resultados del libro electrónico, a pesar de reconocer que este año en EEUU ha despegado con fuerza y que es importante para su sello estar entre las editoriales de Libranda, la plataforma de venta.

Todo confirma que ya no juega en la misma liga, que ya no hay censura ideológica, que 'la censura ahora es el mercado, la competencia con los grandes grupos, los agentes literarios y el best seller. Si hace 40 años nos levantamos contra el fascismo, hoy lo hacemos contra el neoliberalismo', subraya.

Al menos el precio fijo del libro sigue entre nosotros, una cualidad propia que marca las leyes del juego contra la sangría del mercado sin reglas, pero quién sabe hasta cuándo. 'Cuando Aznar subió al poder, puso en peligro el precio fijo del libro. Eso hubiera sido un desastre, pero gracias a un escrito que presentamos a aquel Gobierno dio marcha atrás. Afortunadamente, con un Gobierno de izquierdas un poco sensato como el de Zapatero nunca lo plantearía. El precio único es un dique ante la marea capitalista', aclara para defender como sea lo que él llama 'el menú cultural del ciudadano' tan debilitado.