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Jorge Semprún, despedida unánime a dos bandas

Representantes de la cultura y la política españoles y franceses resaltan la figura del escritor y exministro fallecido

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Hacía tres meses que Jorge Semprún se mantenía alejado de la luz pública. Una intervención quirúrgica en la espalda le había impedido asistir, como tenía costumbre, a las tertulias del Café de Flore. Acudía a pie a esas reuniones de la intelectualidad de Saint-Germain, a pesar de su creciente fragilidad física, desde el apartamento burgués contiguo al Museo de Orsay que 20 años atrás convirtió en su hogar. El cuerpo embalsamado del escritor permanecía ayer en ese domicilio parisiense, donde se acercaron sus amigos más íntimos. Francia se despidió de Jorge Semprún, fallecido el pasado martes a los 87 años, a través de un homenaje unánime orquestado por la plana mayor de la vida política y la escenaintelectual de París.

Su país de acogida le consideraba uno de los suyos. El presidente francés, NicolasSarkozy, recordó de Jorge Semprún su extraordinaria vinculación a la cultura de adopción. 'Había elegido el francés como patria, a ejemplo de Casanova, Beckett o Cioran. Francés de adopción para quien la Plaza del Panteón era el centro del universo, figura familiar de Saint-Germain-des-Prés, era uno de los últimos grandes actores de una época trágica, pero radiante, de la historia intelectual y literaria de nuestro país', afirmó en un comunicado. Para el presidente francés, Semprún fue 'un adversario determinante del franquismo y del nazismo', así como uno de 'esos escritores convencidos durante un tiempo por el marxismo, pero que extrajeron de su conocimiento íntimo de los mecanismos totalitarios una lectura crítica temida por los devotos del estalinismo'.

Zapatero: 'Está ya en la historia de los mejores demócratas'

Mientras Francia destacaba su excelencia artística e intelectual, en España la clase política recordaba su compromiso democrático. 'Está ya para siempre en la historia de los mejores demócratas de Europa y de España', sostuvo el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. 'Es un militante de las libertades, de la cultura y del pensamiento. Todos debemos recordarle y homenajearle. Todos hemos sentido su pérdida'.

La ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, se trasladó ayer a París para dar el pésame a sus familiares. 'Por su destino como exiliado, es tan querido y respetado en Francia como en España. Es también una persona que encarna la convivencia a la que el exilio obligó a ambos países', declaró.

El presidente del PP, Mariano Rajoy, destacó su 'compromiso de primera mano con la dignidad humana, la libertad y la democracia'.

Sarkozy: 'Fue un gran adversario del franquismo y del nazismo'

El expresidente del Gobierno Felipe González dijo de Semprún que fue un 'fantástico' ministro de Cultura y destacó de él su 'inmensa valía personal'. Agregó que era 'un hombre muy profundo y casi un enciclopedista como los grandes de la ilustración'.

Por su parte, el ministro francés de Cultura, Frédéric Mitterrand, destacaba las múltiples facetas del escritor y político 'tanto en España, donde fue un ministro de Cultura apasionado por su cometido, como en Francia, donde el autor destacado en que se había convertido escogió la lengua francesa como segunda patria'. Mientras tanto, la líder de la oposición, la socialista Martine Aubry, hablaba de un 'inolvidable pintor de la desnudez metafísica del hombre', retomando una de las citas más conocidas de Semprún.

Sus compañeros en el jurado de la Académie Goncourt, encargado de otorgar el premio más prestigioso de las letras francesas, se sumaron a la reverencia. Por ejemplo, el crítico Bernard Pivot, conductor del célebre programa de entrevistas Apostrophes, de quien Semprún elogiaba 'su distancia irónica'. Ayer hizo honor a su fama, al describirle como un 'amante de la buena carne y del buen vino'. 'Cuando le conocías, desmentía el retrato del escritor que habla de cosas serias, del compromiso, de la guerra y del campo de concentración', aseguró Pivot.

El cineasta Costa Gavras, con quien colaboró en la mítica película Z, destacó ayer a un hombre de una 'perfecta honestidad'. 'Siempre hablábamos de hacer proyectos conjuntos, pero desde que se convirtió en ministro todo se volvió más difícil', afirmó. En cambio, el director Alain Resnais, con quien había escrito La guerra ha terminado, no se sumó ayer al homenaje, recluido en el montaje de su nueva película. Tampoco se escucharon las palabras de Stéphane Hessel, el autor de ¡Indignaos!, con quien estuvo preso en Buchenwald. Pese a considerarle 'un amigo', Hessel insinuó en sus memorias, publicadas hace tres años, su condición de kapo rojo, uno de los dirigentes comunistas que participaban en la administración de los campos.Semprún siempre lo negó.

Pese a temer complicar la vida de sus herederos, Semprún había confesado hace años su preferencia por 'perpetuar su ausencia' en el cementerio vascofrancés de Biriatou, a escasa distancia de la frontera española, como símbolo de su pertenencia a una patria doble. Finalmente, Semprún descansará a una hora al sur de París.

Su féretro será trasladado este lunes a Garentreville, pequeña localidad cercana al bosque de Fontainebleau, donde el escritor poseía una casa. Será enterrado junto a su tercera esposa, con la que vivió cerca de 50 años hasta su muerte en 2007. Será un funeral sin ceremonia religiosa y en la más estricta intimidad, según explicó ayer uno de sus nietos. Nadie dio detalles sobre otro deseo de Jorge Semprún: reposar envuelto en la bandera republicana. 'Simbolizaría, sencillamente, una fidelidad al exilio y al mortífero dolor de los míos, aquellos en quienes no dejo de pensar', dejó dicho.