Publicado: 07.03.2014 07:00 |Actualizado: 07.03.2014 07:00

"Los jóvenes están deseando emanciparse del pasado en Alemania"

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Jan Ole Gerster se ha convertido, con Oh Boy, su primer largometraje, en el director revelación del nuevo cine alemán. Mejor Ópera Prima en los Premios Europeos del Cine, el filme ha ganado, además, seis premios de la Academia de Cine Alemán, incluidos el de Mejor Película, Director y Actor (Tom Schilling). Todo ello para un retrato generacional, en el que describe magníficamente el desapego y aburrimiento que produce en los jóvenes de la Europa occidental el mundo que les ha tocado vivir, el que han heredado, con todo el peso de su historia y todos sus vicios.

Rodada en blanco y negro, en localizaciones reales, con un presupuesto pequeño, elocuentes referencias cinematográficas (especialmente Truffaut) y a ritmo de jazz, Oh Boy cuenta la historia de Niko Fischer, un berlinés de unos treinta años, de familia rica, que vive ajeno al mundo, entre la apatía y la indecisión. No termina nada, no se compromete...

Esa constante, y muy exasperante, vacilación ha podido con la paciencia de su novia e incluso con la de su padre, que decide quitarle la asignación mensual que le permite vivir de esa manera. Sin un duro para pagarse un simple café, Niko comienza un deambular por la noche de Berlín, donde vivirá diferentes encuentros hasta tropezar con un personaje que será especial para él.

Ahora que se ha convertido en "el director revelación del nuevo cine alemán", ¿con qué va a sorprender en su siguiente película?

Cuando estoy escribiendo mi guion, solo en mi despacho, no me siento como el director revelación ni nada parecido, eso es una cosa de la prensa. Estoy escribiendo una historia de amor, porque en Alemania hacen falta más historias de amor, ya está bien de hacer películas sobre nuestra historia.

Dice que esta es una película muy autobiográfica. Su indecisión y su desencanto, entonces, le han servido para hacer un retrato generacional.

"En Alemania hacen falta más historias de amor"

Sí, creo que así es, aunque subconscientemente. Tenía veintimuchos años cuando empecé a escribir el guion, si hubiera tenido diez años más, hubiera sido una película distinta. No pensé que la forma de sentir de Niko y su dilema fueran tan ejemplares de una generación, porque creo que siempre ha habido personas capaces de distanciarse del mundo que las rodea.

Y ¿hubiera sido una película distinta si se hubiera estrenado antes de la crisis?

Creo que lo que cuento es un fenómeno del mundo Occidental. Empecé con el guion poco antes de que estallara esta crisis. En Occidente teníamos la sensación de que nuestro mundo iba a ser más rico, que íbamos a alcanzar más bienestar, pero eso necesariamente no suponía más felicidad, por tanto, nos cuestionábamos el sentido de la vida. ¿Qué era lo importante? ¿solo el dinero, el trabajo...? ¿a costa de qué conseguíamos ese bienestar? Al montar la película la situación ya era otra y pensé que tal vez era tarde para la película, pero yo quería hacerla y no me importaba demasiado el momento. Mi personaje es un tipo que recibe todos los meses una paga de su padre y entonces empezaron a aparecer todas esas noticias horribles del paro juvenil y de la crisis... El tema del bienestar, esa melancolía... podían quedarse obsoletos. Y, sin embargo, parece que la película ha salido en el mejor momento.

Niko Fischer pasa una noche vagando por Berlín y al final, en un bar de solitarios, tiene un encuentro fundamental con un hombre que ha vivido el horror nazi. ¿La historia de Alemania es una carga demasiado pesada ya para la juventud en su país?

"Demasiadas oportunidades pueden llegar a paralizar"

Todos sabemos el papel que tenemos los alemanes en la historia, que, por supuesto, fue horrible, pero a mí me gusta cómo se está tratando este tema en Alemania, cómo se está superando. Sigue siendo algo complicado, a los alemanes nos resulta difícil construirnos esta nueva imagen. Las generaciones jóvenes están deseando emanciparse de esa etiqueta, de ese pasado, pero eso no quiere decir que se reprima, más bien al contrario. Los alemanes crecemos con esa historia desde pequeños, pero la distancia en el tiempo contribuye a que puedas verla desde otro punto de vista.

Al final, este es el drama la juventud burguesa, ¿o esta podría ser también la mirada de un tipo de una familia sin recursos?

No. Creo que tienes razón. La generación de mis padres, por ejemplo, no hubiera tenido esa mirada porque ellos no tuvieron la posibilidad. El drama en su caso fue otro. Lo de buscar sentido a la vida no les importaba. Creo que demasiadas oportunidades pueden llegar a paralizar. Tengo amigos que con 30 años están haciendo prácticas para estar seguros de que su decisión es la acertada.

Usted fue en algún momento como Niko, pero encontró un vínculo con este mundo, ¿qué fue lo que le sacó de esa situación de aburrimiento e indecisión?

"Me gustaría poder cambiar el mundo, pero me temo que el arte no puede hacerlo"

Este guion. A mí, como a él, también me costaba comunicarme, contar qué me preocupaba y me di cuenta de que con el cine podía expresar cosas que no puedes resumir en una conversación. La película se va haciendo cada vez más oscura, al principio parece que este chico es un pasota que está al margen de todo, pero te das cuenta de que es un observador inteligente y que él ve todo lo superficial y absurdo de este mundo y que lo pone en duda.

El cine ha cambiado su vida, le ha dado un vínculo con un mundo que no le gusta, ¿cree que desde el cine puede dedicarse a contar historias que cambien ese mundo?

Me gustaría poder cambiar el mundo, pero me temo que el arte no puede hacerlo, que no va a ser así. Y creo que mi cine va a seguir girando en torno a los mismos temas. Ocurre lo mismo con los escritores y directores que me gustan, intentan acercarse al mismo asunto desde diferentes ángulos.

Berlín es esencial en su historia...

Otras ciudades alemanas no pegarían con Niko ni al revés. El resto de Alemania tiene cierta envidia de Berlín, pero también se ríen de nosotros. Berlín es la ciudad más apasionante de Alemania, pero somos un poco vagos, nada está del todo bien antes de las once, el trabajo duro no es una prioridad allí... Bueno, el nuevo aeropuerto está ahí sin inaugurar...