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Jóvenes diseñadores con sabor a hamburguesa

El Ego de Pasarela Cibeles pone en jaque su viabilidad como certamen de nuevos talentos.

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¿Tiene sentido El Ego? La misma duda en pretérito imperfecto tendría como respuesta un rotundo sí. Eran tiempos donde la energía juvenil vivía alejada de los fríos pabellones de IFEMA. Su espacio natural era el centro de Madrid y sus gradas se llenaban de hijos de la provocación y activistas del inconformismo estético. Ahora es el rey del Burger King quien ocupa la primera fila de los desfiles. La regia presencia del patrocinador es la mejor metáfora de lo que nos espera: la moda española no es más que comida rápida.

Después de observar cómo el certamen dedicado a los jóvenes diseñadores ha sido poco a poco fagocitado en forma y concepto por la Pasarela Cibeles, contestar a la pregunta de su viabilidad no es tan sencillo. Madrid sigue necesitando un certamen que actúe como cantera de Cibeles y sirva, a la vez, de trampolín para los nuevos talentos, aunque parece que se nos ha olvidado que en moda el contexto es tan importante como la propia ropa.

Ñoñería chic, este podría ser el resumen de las colecciones

Ya que el envoltorio no respondía a las exigencias de un certamen de este tipo, mejor centrarse en su caramelo. Amargo sabor desde primera hora. Las firmas Beba´s Closet y Bohento abrieron la jornada con desfiles donde el espíritu juvenil brilló por su ausencia. Ñoñería chic, este podría ser el resumen de sus colecciones y de buena parte de las de sus compañeros. Las lista de los adscritos a esta tendencia es interminable: Cati Serrá, María Ke Fisherman, Diana Dorado, American Pérez

Ninguno de los diez diseñadores que desfilaron miró hacia al futuro, buscó la sorpresa ni jugó con la experimentación. Una ristra interminable de vestiditos monos anclados en el pasado, esta fue su revolucionaria propuesta para despuntar en la moda.

Con más décadas a su espaldas y presión económica y comercial, diseñadores como Carlos Díez Díez, David Delfín y Ana Locking demuestran que ser joven es más una cuestión de espíritu que de fecha de nacimiento. Lo curioso del tema, dado el grado de clasicismo de nuestras nuevas generaciones, es que su nivel estético y creativo es mucho más sólido y lúcido que el de muchos de los diseñadores conocidos como consagrados.

A partir de ahora, El Ego es el imperio de los sponsors', no de los diseñadores

American Pérez se lleva la palma en este sentido. Aunque a medio camino entre Miu Miu y Marc Jacobs (es lo que tiene rebuscar en el baúl de los recuerdos), sus propuestas tenían un acertado regusto excéntrico.

El Premio L´Oréal a la Mejor Colección fue una buena rúbrica de este desafortunado día: Maya Hansen y sus excesos noctámbulos cargados de cristales de strass debieron terminar por deslumbrar al jurado, suyos son los 6.000 euros del galardón.

Ante este panorama, no es extraño que Esther Lebrato y Cruz Castillo brillasen con luz propia. Sobre todo Lebrato, que presentó una colección masculina libre de prejuicios y convencionalismos, donde la mezcla anárquica de estampados coronó un trabajo vibrante en ideas y colores. Sus chicos nos son machotes, pero tampoco el delirio andrógino y afeminado en el que parecen querer convertir al hombre del siglo XXI el resto de sus compañeros.

Demasiadas dudas y muy pocas soluciones: ¿qué pasa en Cibeles? Burger King ha plantado su pica, a partir de ahora este es el imperio de los sponsors, no de losdiseñadores.