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"Los juicios son un espejo de nuestra sociedad"

Entrevista a Ferdinand von Schirach, escritor

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Tras una infancia marcada por una educación de hierro, los hermanos Theresa y Leonhard se tienen sólo el uno al otro. Tras un accidente de coche, Leonhard pierde la memoria y queda inválido. Theresa asume la tarea de atenderle y, un par de años después, le asesina, envenenándole con barbitúricos. Le condenan a varios años de prisión. Este es uno de los 11 relatos contenidos en Crímenes, la primera obra de Ferdinand von Schirach que ha sido publicada recientemente en español (Salamandra). En ella, su autor reflexiona acerca de las trampas que encierra el sistema judicial actual y lo complejo del concepto de culpa.

Con un lenguaje sobrio y directo, Von Schirach da fe de que no existe una verdad universal, de que una manzana no siempre es una manzana, del mismo modo que una persona aparentemente culpable puede no serlo. Nacido en Múnich hace 47 años, Von Schirach compatibiliza su trabajo como abogado defensor de lo penal en Berlín con la escritura. A Crímenes le han seguido otros dos volúmenes aún por traducir, Schuld y Der Fall Collini, que coparon durante semanas los primeros puestos de las listas de ventas. En una entrevista con Público, Von Schirach habla sobre el éxito, y sobre todo, sobre el ser humano.

'Literatura y justicia son ejemplos de que verdadero y real no siempre son lo mismo'

Crímenes' fue galardonado, entre otros, con el Premio Kleist en 2010. Ha sido traducido a 33 idiomas y ha inspirado dos cintas en cine y seis en televisión que se rodarán el año que viene. ¿Cómo explicaría algo tan atípico? ¿Ese éxito inesperado le animó a seguir escribiendo?

Cuando uno es alto y tiene piernas largas y delgadas, tiene buenas aptitudes para correr sin hacer nada para conseguirlo. Escribir es parecido: o puedes o no. Uno no puede sentirse orgulloso por hacerlo bien. Eso sí, en mi caso, invierto mucho tiempo en escribir de manera simple. Intento escribir con frases sencillas y sin apenas adjetivos. No sé definir mi estilo, lo que sé es que a menudo me lleva varios días redactar un solo párrafo. Por otra parte, si el libro no hubiera sido un éxito o si a la gente le hubiera parecido aburrido y nadie lo hubiera leído, entonces no habría seguido escribiendo, porque tan idealista no soy.

¿Cuál es la diferencia entre el Von Schirach que ejerce como abogado defensor penalista y el Von Schirach que escribe?

'Un abogado y un escritor deben compartir su pasión por las personas'

El escritor apenas tiene la responsabilidad de narrar una historia y escribir resulta siempre un acto positivo. El penalista, sin embargo, se dedica en todo caso a destrozar la argumentación que aporta la correspondiente Fiscalía, por lo que se trata de una actividad muy negativa. No obstante, ambas tareas comparten la pasión hacia las personas. Tanto en el caso del escritor como en el del penalista, si no se tiene, más vale buscarse otro trabajo.

'La realidad de la que podemos hablar jamás es la realidad en sí'. Con esta frase de Werner Heisenberg abre su prólogo. ¿En qué se diferencian verdad y realidad?

La literatura consigue construir una verdad propia, pero no se corresponde con la realidad. Pero ello no significa que sea menos verdad. Lo mismo ocurre en los procesos judiciales. Si todos los testigos están de acuerdo en algo, por ejemplo, en que el color del coche implicado en un accidente era verde, el juez decide que así es, aunque en realidad el coche fuera azul. Literatura y justicia son ejemplos de que verdadero y real no siempre significan lo mismo.

'En mi libro intento que sea el lector el que actúe como juez y decida la pena'

Se le considera uno de los penalistas más famosos de Alemania, con más de 700 casos, algunos muy célebres, pero en sus relatos se centra en los crímenes cometidos por personas de a pie. ¿El crimen forma parte de nuestra vida diaria?

Por supuesto. Pero sólo nos damos cuenta los que estamos en contacto con ello por nuestro trabajo. Imagínese que una pareja se pelea y empieza a gritarse, otro día pasa a los insultos, y de pronto, llega a la violencia. No deja de ser un impulso, aunque a diferente escala. Lo único que diferencia un asesinato de este ejemplo es el grado del impulso, pero no la calidad.

Describe a sus personajes a través de sus hechos hasta dar con el móvil por el que cometieron un crimen. Pero ¿cómo explica que en muchos casos sus criminales lleguen a suscitar simpatía o incluso lástima?

En el libro pretendía reflejar lo que se ve cada día en los procesos judiciales, porque un juicio representa nuestra sociedad, es un espejo. Si uno abre un periódico sensacionalista y lee un titular que reza Hombre mata a su mujer tras 40 años de matrimonio, queda conmocionado. Pero si se detiene a escuchar la historia que hay detrás de ese crimen, llega a la conclusión de que se trata de un sentimiento muy humano y siente empatía por el criminal.

Su tío, juez presidente de un tribunal, se suicidó años después de haber perdido un brazo y una mano durante la guerra. Su abuelo, Baldur von Schirach, ministro de la Juventud y gobernador de Viena durante la dictadura nazi, fue condenado a 20 años de prisión en los Juicios de Núremberg. ¿Cómo le influye su pasado?

Necesitaría vivir otra vida para poder explicar eso. Lo que sí sé es que no decidí ser penalista por ese motivo, sino porque en mi familia hay una larga tradición de profesionales del Derecho.

Reflexiona a lo largo del libro acerca del significado de la pena. Pero ¿qué sentido tiene para usted?

Es una cuestión muy compleja. Para mí sería una mezcla de las tres teorías tradicionales, que son: la pena como medio para evitar que el criminal incida, a modo preventivo de cara al resto de la sociedad y por último, para compensar la injusticia cometida.

¿Existe entonces el criminal inocente?

Como abogado, yo no juzgo moralmente ni puedo posicionarme: yo no tomo la decisión, sino que lo hará un juez o un tribunal. En mi libro intento que sea el lector el que actúe como juez y decida si habría impuesto al reo una pena mayor o incluso le habría dejado en libertad.

¿Se ha negado alguna vez a defender a alguien?

Sí, hay dos cosas que nunca he defendido ni haré: los extremistas de derechas y los acusados por abusar de menores.