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Un ladrón le roba las gafas a Jonathan Franzen

El ladrón reclamó 115.000 euros al novelista por recuperar las lentes

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Ser el novelista actual más buscado, reclamado y prácticamente leído no es óbice para llevarse un buen disgusto. Porque, precisamente, la fama contribuye a la atención. Y la atención a que los más desaprensivos se busquen las formas para sacar partido del éxito ajeno.

Jonathan Frazen, el escritor estadounidense del que casi todo el mundo habla en su país tras el lanzamiento de su última obra, Freedom —leída por Obama y motivo para que el autor protagonizase la portada de septiembre de la prestigiosa revista Time— celebró ayer en Londres un acto de presentación de su novela en la Serpentine Gallery de Hyde Park. 

En un momento del acto una persona se acercó al autor de la soberbia Las correciones y le arrebató las gafas, al tiempo que le dejaba una nota en la que le reclamaba un rescate de 100.000 libras (más de 115.000 euros) si las quería recuperar. Las gafas de Jonathan son algo más que un objeto necesario para ver mejor: son un signo de su identidad.

La policía activó un dispositivo de busca y captura para atrapar al ladrón

El ladrón echó a correr con su botín e, incluso, se lanzó al lago Serpentine. La policía activó un dispositivo de busca y captura para atraparle, helicóptero incluido. El caco fue detenido bajo la acusación de robo y desórdenes públicos, además de por violar la regulación que impera en los parques públicos de la capital británica.

Franzen prestó declaración ante la policía para detallar el hurto y reconoció sentirse 'extremadamente disgustado'. Disgustado pero con sus lentes.

La experiencia de Franzen en Reino Unido está siendo de todo menos tranquila. La edición de Freedom en el país ha tenido que ser retirada después de que las 80.000 copias lanzadas contuvieran al menos 50 errores de puntuación y ortografía.

La editorial HarperCollins reconoció que, hasta finales de la semana pasada, se habían vendido unas 8.000 copias. Los compradores podrán cambiar su volumen por uno sin los 'errores menores' que, a juicio de la editorial, afean un trabajo que ha llevado a Franzen diez años. 

Sarahdrinkwater resumió en 140 caracteres la situación en su cuenta de Twitter: 'Estados Unidos pone a Franzen en la portada de 'Time'; Reino Unido confunde sus comas y roba sus gafas'.