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"Larsson me dijo que le había robado la novela"

Gellert Tamas. El periodista sueco cuenta en 'El asesino del láser' la historia real del homicida en serie que en 1991 sacudió la sociedad de su país 

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Gellert Tamas es bajito. Por lo demás, podría ser perfectamente eltipo de sueco que provocaba la envidia de John Ausonius. Este, hijo de inmigrantes, de pelo y ojos oscuros y de tez morena, intentó sentirse acogido por una sociedad de rubios, altos y ojos azules. Para ello, llegó al extremo de convertirse en un asesino en serie de inmigrantes. Tamas, periodista especializado en la extrema derecha de su país, fue uno de los muchos que se sorprendieron con ese caso que sobresaltó al país, en 1991. Se documentó realizando más de 150 entrevistas a gente relacionada con el caso y consiguió hablar más de 80 horas con el asesino en sesiones de seis horas, en la cárcel. Y escribió, en 2002, El asesino del láser (Debate/Columna), un libro en el que recrea la vida del asesino, refleja la historia de Suecia y retrata el declive del Estado del bienestar a partir de una exhaustiva documentación periodística.

¿Cómo definiría su libro?

No es fácil catalogarlo. Está en las secciones más variadas de las librerías: biografía, crimen, sociedad. Básicamente es una historia de la Suecia de principios de los noventa y la de un asesino en serie que, por motivos racistas, sacude los cimientos de un país quese considera el más estable y democrático.

¿El racismo latía desde hacía tiempo?

'Ausonius es el lado oscuro de la sociedad del bienestar'Estaba latente, precisamente por eso Ausonius es un personaje tan interesante. Es el lado oscuro de la sociedad y su historia se convierte en la historia de Suecia. El relato de un chaval de padres inmigrantes, de aspecto iraní o iraquí, que no se siente aceptado por la sociedad sueca, que lo llama negrata. Y él se pasa toda la vida intentando que la sociedad lo acepte. Desequilibrado psicológico, pasa a desear tanto ser parte de esa sociedad sueca, del 'nosotros' (los suecos) y no del 'ellos' (los inmigrantes), que empieza a dispararles a 'ellos' para convertirse en 'nosotros'. A nivel psicológico esto explica esa influencia que tiene la sociedad en él, pero también que él, consus propios actos, influye en la sociedad sueca.

¿De alguna manerala descubre, la revela?

Tras la condena a cadena perpetua de Ausonius, esa época fue percibida por la sociedad sueca como algo que realmente alteraba su supuesta paz. Suecia se considera a sí misma casi el paraíso, la sociedad perfecta.

Pero Suecia está expuesta a los mismos males que el resto de países.

Desde luego, pero más que de país, de lo que nos sentimos orgullosos los suecos es del sistema. Cuando hay algo que nos altera o molesta nos distanciamos.

¿Podría tener algo de Hitler, psicológicamente, salvando mucho las distancias?

Compararlos es ir demasiado lejos, pero a nivel psicológico sí podemos considerarlo. Alguien que desea entrar en una sociedad pero no lo consigue puede llegar a cualquier extremo para conseguirlo. Otros líderes nacionalistas de la ex Yugoslavia venían justamente de un origen mixto. Es la encrucijada entre el individuo y la sociedad. La sociedad nos influye. Individuos como Ausonius o Hitler, a su vez, acaban influyendo en la sociedad.

Ausonius se tiñe el pelo, se pone lentillas azules Sabe que la sociedad lo aceptaría si fuera rubio. ¿Es otra crítica social?

Él cree que la sociedad lo sitúa en un nivel más alto cuando va de rubio. Al describir que se tiñe el pelo, tal vez de manera inconsciente, estoy criticando también a la sociedad sueca. Es cierto.

¿Cómo conoce a Ausonius, cómo se le sincera?

En el momento de máxima actividad, este tipo llegó a disparar a tres personas en dos días en pleno centro de Estocolmo, la sensación era de caos, un trauma nacional. Yo necesité diez años antes de decidir lanzarme a profundizar más en el tema. Fue una coincidencia que justo entonces, en el año 2000, él confesara. Aceptó verme y me reuní con él a solas (sin policía). Fui la primera persona en conocer toda la historia en su conjunto y él se sintió como aliviado, desahogado. Después de nueve años de mentir día a día, estaba aliviado por contar la verdad.

¿No le costaba hablar?

'Me dijo que había escrito un buen libro y que no quería verme más'No en el caso de los disparos ni de los atracos que hizo [para despistar a la policía], pero sobre su vida personal era muy reticente e incluso se ponía agresivo si las preguntas eran demasiado personales. Tardé como 20 o 30 horas en estar en condiciones de preguntarle por su padre,su madre

¿Cómo lo describiría?

Me pareció una persona muy inteligente, muy preparada, habla sueco, inglés y alemán, lee el Newsweek, el Economist. Pero lo que me sorprendió totalmente fue la absoluta carencia de empatía. Hablaba de los disparos y de las agresiones como si hablara de lo que había comprado en el supermercado. Con absoluta frialdad.

¿No sentía nada?

Me dijo que sabía que debería sentir algo por las víctimas pero que no sentía nada: 'Lo intento, pero no puedo, no siento nada', me dijo.

¿No temió sufrir el síndrome de Estocolmo?

Es extraño. Intenté distanciarme pero siempre hay un riesgo de caer en eso. Desde el primer momento le dejé claro que no era una cooperación, que él no tenía ni voz ni voto en el libro. Luego se lo envié y me dijo que era un buen libro y que no quería hablar conmigo nunca más. Creo que la lectura fue algo que lo removió por dentro, que le tocó demasiado la fibra sensible.

Le costó decidirse a escribir el libro

Tras dos o tres encuentros me di cuenta de que tenía entre manos una historia realmente increíble. Necesité dos años de investigación y dedicación plena. Él era realmente ese espejo oscuro de la sociedad sueca y la historia de su vida era realmente la de la Suecia moderna. Es un libro muy crítico. En muchos sentidos el Estado del bienestar funciona muy bien, pero hay ciertas grietas que es importante mencionar.

¿Se sitúa en la tradición de la novela negra sueca?

Sí y no. Muchos de los libros de la novela negra son ficciones de crímenes, yo intento reflejar la realidad.

'Los policías suecos parece que hayan leído todos los libros de Mankell'Mankell, Stieg Larsson o los Per Wahloö y Maj Sjowal también retratan esa crisis del Estado del bienestar.

Hay tres historias paralelas en mi libro: la vida de Ausonius, la de la sociedad sueca y la de la caza policial. La manera de trabajar de la policía también es un reflejo de la sociedad, por eso las historias criminales son tan populares. He utilizado elementos de la novela negra para hacer la historia no más interesante sino más accesible.

La realidad supera cualquier ficción. No le ha hecho falta novelar

Si le digo a un editor que quiero escribir de un asesino en serie, racista, que además atraca bancos, me dirá que es demasiado alocado y no me lo comprará. Me ceñí a la realidad todo lo que pude.

Su realismo periodístico recuerda a Truman Capote

A sangre fría me ha influido mucho, pero más La canción del verdugo, de Norman Mailer. Pero en realidad quise alejarme de ellos por no repetir su estilo.

¿Cuesta cambiar el chip para escribir un libro?

Hablaba con todos los implicados y reescribía las citas. Lo divertido es que funcionaban con todos menos con los policías, porque a veces parecían más personajes de una obra de Mankell que reales. O sea: o bien Mankell ha hecho una investigación extraordinaria o la policía sueca se ha leído todos los libros de Mankell y ahora utiliza su lenguaje.

Stieg Larsson ya investigó a Ausonius

Yo empecé a trabajar como periodista a principios de los noventa escribiendo sobre temas relacionados con la extrema derecha, los mismos sobre los que trabajaba Larsson. Nos conocíamos, habíamos compartido información y habíamos tomado alguna cerveza juntos. Cuando publiqué el libro, en 2002, me dijo, bromeando: 'Estoy enfadado porque lo has sacado antes que yo. Me has robado la novela, es el libro que quería escribir pero ahora tengo otro proyecto'. Y se metió de lleno en la trilogía Millennium.