Publicado: 21.07.2015 11:34 |Actualizado: 21.07.2015 11:34

Lenny Kravitz, el torbellino musical que revoluciona Madrid

El músico neoyorquino enloqueció este lunes el escenario del Palacio de Deportes de Madrid (Bardclaycard Center) en su segundo paso por España de la gira de presentación de su décimo trabajo discográfico 'Strut'. Tocó sus temas más conocidos, entre ellos, 'Ain't over till is over' y 'American Woman'.

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Lenny Kravitz durante el concierto en Madrid./ Pantallazo vídeo

Lenny Kravitz durante el concierto en Madrid./ Pantallazo vídeo

MADRID.- El músico neoyorquino Lenny Kravitz, enloqueció este lunes el escenario del Palacio de Deportes de Madrid (Bardclaycard Center) en su segundo paso por España de la gira de presentación de su décimo trabajo discográfico Strut.

El artista, que ya había estado previamente en Gijón comenzando el tour, pasó por la capital para deleitar a sus fans madrileños con un enérgico y sensual espectáculo de luces, música y mucho coqueteo por parte de Kravitz, que vieron cerca de 15.000 personas.

Comenzó el show con 20 minutos de retraso y terminó hora y media después, pero no pareció importarle demasiado a un público enamorado del cantante desde el minuto uno.



Calentó motores con una de las nuevas, Frankenstein, pero su gran versión de American Woman hizo estallar a la masa como si fuera esa la canción de apertura.

Cerró con una enérgica Are you gonna go my way que terminó de enloquecer al personal.

Un espectáculo de grandes músicos y una gran puesta apunto sin mayor tecnología que unos focos y luces, que crearon una noche intensa e inolvidable.

"¡Qué pasa!, ¡Qué bueno veros!", "¡Madrid!" "Muchas gracias" gritó, y fue el momento en el que le regaló a los presentes su mítico tema Ain't over till is over, que enamoró e hizo contonearse al mismo tiempo que el propio Kravitz.

Fue una noche de mucho coqueteo del artista, que se encontraba cómodo ante unos espectadores que lo adoraban y que él a su vez adoraba también.

"Gracias por vuestra paciencia y por vuestro amor, os quiero también, gracias", dijo, "Sin vosotros estos 25 años atrás no hubieran sido nada. Os queremos y os respetamos" confesó al gentío allí presente.

Always on the run le sirvió para presumir de músicos con unos increíbles solos de trompeta y batería, y para acercarse a sus fans bajando a la pista a que le tocara su amado publico. "Lenny, Lenny" coreaba la gente mientras terminaba la canción y seguía paseándose entre todos ellos.

Pero la verdadera anécdota y guinda del pastel fue con su éxito Let love rule, que empezó con una sensualidad y ritmo característicos del músico, y que acabó en un verdadero baño de masas, en el que Kravitz se paseó por todo el recinto micrófono en mano, para llegar a todos y cada uno de sus admiradores, cosa que revolucionó a los presentes que allí se encontraban.

Con el público enloquecido, el neoyorquino les hizo mover los brazos de un lado para otro mientras terminaba de cantar la canción.

Otra de las canciones que hizo estallar el recinto y que puso al público de pie fue Fly Away. Tras tocar este tema, un redoble final de batería vino acompañado de aplausos por parte de la multitud.

Sin duda, sus mayores éxitos fueron los mejor recogidos por el público, y parecía que eran los que más le apetecía interpretar, pues American Woman, Ain't over till is over, Sister, Believe, Are you gonna go my way o Fly away, fueron las más aclamadas y las que más disfrutó el público.

Los músicos se lucieron durante todo el espectáculo, ya que las canciones se alargaban varios minutos mientras el artista principal interactuaba con la gente, pidiéndole que saltara, cantara y bailara.

La trompeta y la batería fueron los instrumentos más destacados de la noche, con unos solos muy enérgicos que encantaron a todo el mundo.

Llegó el final de la velada con Are you gonna go my way, la más cañera entre el repertorio y aquí Lenny consiguió levantar a todo el mundo con el más puro rock and roll.

"¡Saltad!" pedía extasiado, y la gente no se hizo de rogar. Cómo hacerlo ante Kravitz, un artista que da mucho juego sobre el escenario, más que por cantar, por su conexión con los aficionados, con los que estuvo muy cercano durante toda la noche.

Sin duda un concierto que hizo pasar a los asistentes un rato muy agradable, intenso y enérgico que ninguno olvidará.