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La Ley aprieta (pero no ahoga) al manga

Japón ha aprobado una norma que prohibirá desde julio la venta de cómics con escenas sexuales extremas a los menores de 18 años

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Tokio ha encontrado a un inesperado enemigo en dos de sus grandes embajadores: el manga (cómic japonés) y el anime (películas o series de animación). El inicio de la batalla se produjo hace casi dos semanas con la aprobación por parte de la Asamblea Metropolitana de Tokio de una ley que prohibirá, a partir de julio de 2011, la venta a menores de 18 años de cómic o animaciones que contengan escenas sexuales extremas, como violaciones, o que promuevan el incesto.

Esta decisión ha sido valorada por las editoriales y los dibujantes japoneses como un golpe contra la libertad de expresión y creación, ya que el Gobierno metropolitano tendrá la potestad de calificar como 'libros malsanos' aquellos cómic que, a su juicio, no son aptos para los menores. Para curarse en salud y evitar sin éxito las protestas, las autoridades de Tokio han incluido una cláusula, no vinculante, que dice que la ordenanza se aplicará 'cuidadosamente'.

«Esta nueva ley es un ataque al mercado», advierte un editor

Esta medida es una revisión de otra presentada en marzo de este año que pretendía limitar la venta a los menores de 18 años de manga y anime que incluyese imágenes de relaciones sexuales entre personajes aniñados. Este proyecto fue rechazado en junio, pero ahora ha vuelto a la escena política japonesa con una nueva cara.

Tanto editores como dibujantes españoles coinciden en afirmar que las obras que van a estar sujetas a esta medida en Japón no conforman un amplio mercado en España. Sin embargo, algunos de ellos sí se ponen del lado de los editores japoneses, al interpretar la ley como una mordaza.

Este es el caso de Leandro Oberto, editor de Ivrea, que edita algunos títulos 'picantes'. 'Publicamos mangas de todo tipo en busca de encontrar aquello que agrade al lector', explica Oberto, quien tacha esta ley de 'ataque frontal a la viabilidad del mercado'. La traducción que este editor hace de la letra pequeña de esta ordenanza es que permitirá al Gobierno de Tokio decidir 'de forma arbitraria y basada en conceptos difusos como el bien público y la moral' la calificación de un cómic o una revista de manga.

A su juicio, el problema central es que, por la normativa y costumbres de Tokio, esa calificación básicamente 'sacaría ese manga de los canales de venta tradicionales' y limitaría su venta a la sección porno de las tiendas especializadas y los sex shops. 'Una ley así solo se explica como una especie de revancha de un político en contra de los grupos editoriales grandes, que además de manga publican una amplia gama de libros y revistas de todo tipo, quizás algunos contrarios a sus intereses', resalta.

Algunos autores japoneses hacen otra versión de su obra para el exterior

El hecho de que se limite la distribución de ciertos mangas en tiendas tradicionales además no supone, en opinión de Oberto, que los menores dejen de consumir este tipo de contenidos, ya que la pornografía 'está al alcance de la mano de cualquier chico en internet'.

En este punto coincide con Josep Maria Berenguer, editor de La Cúpula, que ve en la red una fuente infinita de información y califica de 'estúpido' el intento de legislar sobre temas 'que se escapan del control' de los políticos. 'La censura no soluciona ningún problema y nos lleva a la ilegalidad', indica en alusión a la posible aparición de mercados alternativos en los que poder encontrar los títulos para adultos.

En este sentido, la editora de manga de Norma Editorial, Annabel Espada, recuerda que desde hace años hay autores japoneses que hacen dos versiones de su obra, una destinada a su país, donde se difuminan los genitales, y otra para vender en el exterior, donde el contenido es explícito.

«El público debe saber que existen unos límites morales», apunta otro editor

Al descartar la intromisión de un gobierno en la calificación por edades de los manga, la cuestión que se plantea es: ¿Alguien debe marcar los límites? Para Berenguer el criterio más lógico se basa en el sentido común.

En esta línea, la dibujante Aurora García, que forma Studio Kôsen junto a Diana Fernández, apunta directamente a los padres como los responsables de supervisar qué tipo de contenidos consumen los menores. 'A veces sucede en Estados Unidos que los libreros tienen miedo a vender determinados libros por si los ven los padres, cuando son ellos los que tendrían que controlar lo que leen sus hijos', explica García, que tiene experiencia en el mercado norteamericano, ya que Studio Kôsen ha publicado allí títulos del género Yaoi, que narra historias homosexuales protagonizadas por hombres.

Precisamente las obras de este tipo que han editado en Norteamérica llevan una etiqueta que informa de que son para mayores de 18 años, algo que no les ha sucedido en España. 'La única limitación cuando hacíamos Yaoi en Estados Unidos era que no aparecieran menores. Sin embargo, en una obra de terror que también editamos allí podíamos mostrar gente muriendo, pero los personajes no podían tener relaciones sexuales y no debíamos hacer comentarios sobre alcohol y drogas', relata.

En España son las editoriales las que, atendiendo al argumento del cómic que publican, deciden o no avisar de que se trata de un contenido para adultos e, incluso, retractilar el volumen.

La ley podría ser «peligrosa» porque abre la puerta a otros recortes

Una vez que la Asamblea de Tokio se ha atribuido la potestad de juzgar lo apropiado de ciertos contenidos, la duda es dónde va a poner el límite. El traductor y experto en manga Marc Bernabé explica que algunos famosos mangankas (dibujantes de cómic) ya le han advertido de que la ley podría ser 'peligrosa' porque 'abre la puerta al recorte de elementos fundamentales'.

Bernabé reconoce que en Japón se publican obras con imágenes muy duras y que desde el punto de vista occidental serían 'inaceptables'. Sin embargo, en el país nipón se publican como mero efecto de 'la ley de la oferta y la demanda'. Por ello, se muestra a favor de la medida, pero precavido a la espera de ver cómo se pone en práctica.

Aurora García también valora positivamente que se proteja a los jóvenes lectores, pero alerta sobre un problema que puede generar la medida: 'Se van a censurar obras que no van destinadas a este público, y sería triste que todo fuera como Disney', destaca.

«Sería triste que todo fuera como Disney», opina una dibujante

Por su parte, el director de Glénat, Joan Navarro, considera 'lógico' regular cualquier tipo de publicación para menores tanto en Japón como en España, y compara la recomendación de edad con las franjas horarias que marcan qué tipo de público debe ver ciertas emisiones en televisión. Y el editor de manga de Planeta de Agostini Comics, Ignasi Estapé, va más allá al considerar que es necesario que esta medida se aplique 'sin demora' en aquellos casos 'que cultiven valores erróneos para los adolescentes y la sociedad en general'. 'El público debe saber que existen unos límites morales que no tienen nada que ver con nuestras libertades', apunta.

Pero, ¿el desarrollo real de la ley puede convertirse en una caza de brujas? El director del Salón del Manga de Barcelona, Carles Santamaría, considera que la única forma de evitarlo es que el comité que analice las obras cuente con unos 'parámetros muy claros' y esté formado no sólo por políticos, sino también por asociaciones de autores y editores.

Por ahora, la guerra entre la Asamblea Metropolitana de Tokio y los creadores permanece abierta y, de hecho, diez editoriales ya han anunciado que no tienen intención de participar en la Feria Internacional de Anime de Tokio del próximo marzo, que está auspiciada por el Gobierno metropolitano. ¿Quién será el guerrero que saldrá victorioso del enfrentamiento? Leandro Oberto parece tener la respuesta: 'Honestamente pienso que esto es una batalla política y que al final las editoriales ganarán en los tribunales o a través de la presión mediática'.

El debate que ha generado la decisión de la Asamblea Metropolitana de Tokio ha llegado justo en el momento en el que la editorial Glénat ha contratado un título erótico, ‘Peach’, de U-Jin. Según ha explicado el director de esta editorial, Joan Navarro, este título será publicado durante el Salón del Manga de Barcelona de 2011, en octubre del próximo año. “Últimamente daba la impresión de que todo el mundo quería que hiciéramos alguna historia más subida de tono. Hay cierta demanda en España y vamos a probar”, afirma Navarro. El director de Glénat también recordó que en los años noventa Norma Editorial publicó otra obra de este autor, ‘Ángel’, y avanzó que ya tienen los ojos puestos en ella. “Nosotros hemos empezado con ‘Peach’, pero si funciona seguiremos también con ‘Ángel’. Hemos optado por uno de los pocos autores de esta línea que es conocido y que dibuja bien”, concluyó.