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Liberal, a fuer de independentista

Xavier Mina fue un héroe navarro de la independencia mexicana

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En el centro de la principal glorieta del Paseo de la Reforma, la avenida más importante de Ciudad de México, bajo la columna que el Ángel de la Independencia corona a 46 metros de orgullosa altura, conmemorando la derrota de las tropas españolas, descansan los restos de uno de los héroes de la nación que celebrará sus 200 años de independencia el próximo 16 de septiembre. Son los restos de Francisco Xavier Mina Larrea, guerrillero de Navarra.

Xavier Mina (Otano, 1789; México, 1817), estudiante de leyes, maestro de armas, fue primero un excelente guerrillero contra los franceses. Destacó enseguida al frente de la resistencia contra la invasión francesa de 1808 y durante la Guerra de Independencia española, especialmente durante los dos asedios de Zaragoza y algunos de los focos guerrilleros de Aragón, Navarra y La Rioja, junto a su tío Francisco Espoz y Mina (que, prestigio obliga, se añadió de prestado su apellido). Y llegó a coronel antes de que los franceses lo capturaran, herido de sable en un brazo, en 1810.

Condecorado durante la Guerra de Independencia, cayó preso hasta la derrota de Napoleón

Los siguientes cuatro años estuvo preso en Francia, hasta la derrota de Napoleón en París. En abril de 1814 reemprendió el camino de regreso a casa, de donde pronto se vería expatriado. Mina Larrea, que había luchado contra el despotismo ilustrado venido de fuera,tampoco estaba dispuesto a aceptar la dictadura analfabeta de Fernando VII, por muy español que fuera. Derrotado tras una conspiración para restaurar el régimen constitucional esbozado en Cádiz en 1812, se exilió donde se refugiaban entonces los liberales.

En Inglaterra no tardó en conocer a algunos mexicanos, simpatizando con ellos y con su causa: la insurgencia contra la metropolitana corona de Fernando VII. La liberación contra el absolutismo pasaba primero por América, debió de pensar y allí desembarcó en 1816. Primero en Estados Unidos, donde reunió hombres y dinero para montar la expedición con la que luego llegó a Soto la Marina en abril del año siguiente.

'Mexicanos, contadme entre vuestros compatriotas', arengó Mina a los insurgentes

Mina nombró a un nuevo alcalde e hizo que subieran por el curso del río que compartía nombre con el pueblo, además de un cañón y municiones, una imprenta. Disponía de 300 hombres y lo perseguía un ejército de 2.000, por lo que tuvo que explotar su mejor arma: las ideas.

Liberal, a fuer de indepentista, concluyó su proclama: 'Mexicanos: permitidme participar de vuestras gloriosas tareas, aceptad los servicios que os ofrezco en favor de vuestra sublime empresa y contadme entre vuestros compatriotas. [...] En recompensa, decid a vuestros hijos: Esta tierra fue dos veces inundada en sangre por españoles serviles, vasallos abyectos de un rey; pero hubo también españoles liberales y patriotas que sacrificaron su reposo y su vida por nuestro bien'.

La expedición obtuvo al principio grandes victorias, heroicas vista la desigualdad de fuerzas, frente a los realistas que le dieron alcance en varias ocasiones. Tras unirse a las tropas de Pedro Moreno, otro de los 13 héroes que reposan bajo la columna de la independencia en la capital mexicana, afrontaron un asedio de más de dos meses y lograron refugiarse en el rancho de El Venadito. Ninguno de los dos salió vivo de allí. Moreno murió en el ataque realista que hizo prisionero a Mina. Conducido a la cresta del Cerro de El Bellaco, en Guanajuato, donde murió fusilado, por traición a la corona, el 11 de noviembre de 1817.