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El lodazal de la SGAE: ¿Refundación o muerte?

Hablan los músicos. Mientras la entidad se enfanga en corruptelas varias, surgen voces que piden repensar la entidad de gestión de derechos. Sus prácticas mafiosas y su representatividad injusta están acabando con la paciencia de muchos.

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Juego de luces sobre el escenario, los músicos piden la palabra.- EFE

Las escuchas se suceden. Poco a poco vamos conociendo los intríngulis del llamado fraude de la rueda, trama corrupta en el seno de la SGAE por la que varios miembros de la misma —algunos incluso relativos a la junta directiva— conchabados con las cadenas de televisión ingresaban millones de euros por los derechos de autor de canciones con arreglos falsos emitidos en programas nocturnos. El barrizal se agranda y los músicos parecen despertar de su eterno letargo. Los hay que abogan por crear otra entidad que sí les represente, otros en cambio se muestran partidarios de una suerte de refundación de la ya existente, de lo que no cabe duda es de que su paciencia empieza a agotarse.

“Los músicos han hecho dejación de funciones todos estos años. Parece que hay algo más de movimiento y concienciación, pero el comunicado de 300 autores defendiendo el fraude de la rueda, con El Cigala y Víctor Manuel a la cabeza, ejemplifica lo podrido que está el mundo de la música. Hay que barrer el local y limpiarlo a fondo. Con mucho desinfectante”, se queja David G. Aristegui, coautor junto a la artista Ainara LeGardon del ensayo SGAE: el monopolio en decadencia.

David G. Aristegui: "El mundo de la música está podrido. Hay que barrer y limpiar a fondo con mucho desinfectante"

En esa misma línea, Toni Mejías, de Los Chikos del Maíz, apunta algunas claves para entender las razones de tanto silencio cómplice: “A muchos músicos no les interesa porque se han aprovechado de esa situación y de esa corrupción. Y quienes denunciamos no tenemos un peso tan importante como para cambiar las cosas. Los músicos más conocidos prefieren seguir hablando de piratería, cuando es tema ya absurdo de denunciar, que señalar a quienes les han generado gran parte de su fortuna”.

Sea como fuere, y más allá de si el despertar reivindicativo del gremio musical llega tarde o no, lo cierto es que cada vez más voces se alzan y piden cambios. ¿Refundación o boicot? La solución va por barrios, también el diagnóstico. Según Ricky Lavado, batería de Nudozurdo y de los extintos Standstill, las prácticas mafiosas y corruptelas diversas que ha venido protagonizando la SGAE en los últimos años responden, entre otros factores, a una “injusta representatividad” en el equipo directivo de la entidad, algo que ha terminado por causar una “distribución irregular del poder de decisión e influencia de los autores respecto, por ejemplo, al de las editoriales”. Una situación que encuentra en la inacción y el ensimismamiento de los músicos el caldo de cultivo ideal para “la creación de cortijos como los que se están destapando últimamente”.

Toni Mejías: "Lo sucedido con la SGAE es el reflejo de cualquier institución del Estado español"

Y junto a la deficiente representatividad interna, surge la pregunta de qué tipo de gestión de derechos se quiere y sobre quién debería recaer. David G. Aristegui propone “una gestión colectiva en la que debería ser nacionalizada, como mínimo, la recaudación que realizan las entidades de gestión, que recordemos son privadas”. Según este experto en derechos de autor, repensar la SGAE pasa necesariamente por conseguir que el autor pueda elegir qué obras y con qué licencia las va a gestionar, también por un sistema más efectivo de recaudación en radio y televisión —“no utilizar tarifas por disponibilidad, una especie de tarifa plana que genera muchos problemas en el reparto”—, y por último, mejorar los acuerdos en el digital: “Lo que perciben los autores por Spotify o Youtube es una auténtica vergüenza”

Lavado, por su parte, aboga por una revisión integral de los estatutos. “Sería un buen comienzo para enderezar la situación de una entidad por otro lado necesaria, de cara a democratizar tanto el reparto de poder dentro de la propia SGAE como la gestión económica del dinero que la entidad maneja, en pos de una mayor transparencia y de cara a evitar conductas corruptas como las que hemos ido viendo en estos últimos tiempos”.

No cabe duda de que otra gestión es posible. Los músicos consultados coinciden, grosso modo, en la necesidad de repensar el modelo de recaudación. Es el caso, por ejemplo, de Toni Mejías, para quien la solución pasaría por una gestión pública: “No te garantiza que no haya corrupción pero creo que permitiría un mayor control. Es necesario un cambio completo porque al final no sólo dañas la institución, sino a quienes tienen que gestionar sus derechos con ella. En cualquier caso, lo sucedido con la SGAE no deja de ser el reflejo de cualquier institución del Estado español. Lo hemos visto con la telefonía o ahora con la televisión. Deteriorarla hasta pasarla a manos privadas y que los amigos de turno saqueen aunque su imagen salga dañada”.

Maronda: "Dudo de que los músicos que se postulan en contra de la vieja SGAE tengan el valor de coger la puerta y marcharse"

En efecto, la estrategia no es nueva y tiene visos de repetirse. Como explica Pablo Maronda, líder junto a Marc Greenwood (La Habitación Roja) del grupo Maronda, “hay muchos intereses en denostar la SGAE como institución, del mismo modo que a la patronal le interesa tener a unos sindicatos apoltronados en la inacción y la aquiescencia para que, por un lado, sean ineficaces y, por otro, la gente desconfíe de ellos”.

Así las cosas, según este músico valenciano, una opción podría pasar por encomendarse a esa regeneración política que aireó a la apolillada clase política hace apenas unos años: “Debería trasladarse a los sindicatos y saltar a instituciones gremiales como la SGAE, promoviendo su transparencia, repensándola en términos democráticos para romper con esa idea que mucha gente tiene de que es algo así como el senado; un cementerio de elefantes muy jerarquizado”. Y si la regeneración no funciona, siempre quedará la opción de empezar de cero, aunque Maronda no termina de verlo claro: “Dudo de que los propios músicos que se postulan en contra de la vieja SGAE —como ya ha sucedido— tengan el valor de coger la puerta y marcharse. Ahí están las hemerotecas...”