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La madre coraje de Todd Haynes

La teleserie Mildred Pierce', con la omnipresente Kate Winslet como protagonista, hace ruido en la Mostra 

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La televisión se sigue infiltrando en los dominios reservados que hasta ahora ocupaba el cine. Los festivales no son ninguna excepción. La última prueba se titula Mildred Pierce, miniserie de cinco horas para la cadena HBO que ha logrado hacer ruido en los pasillos de Venecia, pese a la competencia desleal de una sección oficial cargada de nombres estelares.

Una de las razones, su protagonista, Kate Winslet. Otra es, sin duda, la personalidad de su responsable, el director Todd Haynes, que debuta en televisión con esta adaptación de la novela de James M. Cain sobre una madre coraje durante la Gran Depresión, que ya fue llevada al cine por Michael Curtiz.

Si Haynes se atrevió a reinterpretar la misma partitura, que en Estados Unidos alcanza la categoría de patrimonio nacional, fue sólo gracias a la irrupción de la crisis. 'Me interesó el paralelismo entre los años treinta y la década actual. Me gustan las historias que entrelazan la realidad económica con lo que sucede dentro de cada casa', contaba ayer Haynes a Público.

El director se ha desprendido de los elementos de cine negro de la versión original para centrarse en el retrato social de la época. 'La película de Curtiz es hermosa, pero me quería alejar de ella todo lo posible. Incluso me peleé con la diseñadora de vestuario. No quería que Kate recordara a Joan Crawford', dice Haynes.

El director sigue interesándose por una de esas amas de casa desconsoladas a las que adora, pioneras prefeministas encerradas en el espacio doméstico que abundan en su filmografía. 'No puedo evitarlo', sonríe. 'Me gustan porque hablan de las limitaciones que la sociedad nos impone a todos, y no sólo a las mujeres. Me interesan más que las que protagonizan hombres, más centradas en la aventura y el escapismo respecto a esa misma realidad'. Esta vez, la diferencia consiste en que su heroína se ve forzada a salir de su reclusión doméstica para trabajar como camarera, pese a la humillación social que supone, para poder alimentar a sus hijas. 'Quería analizar los peligros de las fantasías de la clase media, como la ascensión social, que ya estaba muy anclada en los años veinte, y el acceso a la propiedad, que provocó un boom inmobiliario igual que el de hoy', afirma Haynes.

El director sostiene que ambos momentos históricos son prácticamente idénticos, pese a algunas excepciones. 'La gente se acostumbró a pensar en los que tenían menos que ellos. Nada que ver con el individualismo de hoy', opina. Tampoco la personalidad de sus respectivos líderes se parece para Haynes, que se dice 'muy decepcionado' con Barack Obama. 'Obama no se acerca al nivel de Roosevelt. No ha sabido controlar los conflictos ni erigirse como un auténtico líder. En el ejercicio del poder es normal acabar haciendo concesiones. Lo que no es normal es empezar por la concesión', concluye.

El director avanza que su próximo proyecto será un regreso a casa: una serie con Julianne Moore sobre el submundo del crimen organizado en el Nueva York de los cincuenta. En HBO.