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El mágico concierto de The Right Ons en una villa medieval del siglo X, junto a Loquillo y Miguel Ríos

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Hemos dormido poco y el calor aprieta bajando el Valle de Arán. El concierto, a pie de playa en Asturias, puso alto el listón del fin de semana, pero Sos del Rey Católico se proyecta sobre nosotros como una imagen venida de otro tiempo, mágica. La carretera se empina y la furgoneta cargada de amplificadores, guitarras y tambores pide un respiro. Por fin llegamos al Parador Nacional donde nos alojamos los músicos del festival Luna Lunera. Compartimos cartel con Loquillo, que se acompaña para tan magnífico escenario de Miguel Ríos y Sabino Méndez. Miro al horizonte de montañas y cereales y me pregunto cómo un tío que nació allí hace más de 500 años pudo llegar a ser el dueño del mundo.

La muralla de la villa medieval del siglo X nos impide el acceso con furgoneta. Cargamos el equipo completo en un tractor que entra sin problemas por los arcos y las callejuelas de la villa. Es muy difícil explicar la emoción que te invade cuando descubres que el escenario es una antigua lonja, con vistas a los tejados, el castillo y el campanario. El camerino parece un decorado del Cid Campeador, dos columnas y banquete incluido.

'Parece mentira que un pueblo de 500 habitantes tenga tanta marcha nocturna. Amanecimos entre risas y adoquines centenarios'

Ya sabemos que el concierto va a ser de los buenos. Es algo que aprendes a intuir. Todo apunta en una dirección: vamos a pasarlo muy bien. Paseamos por los callejones disfrutando del mercado medieval y de la exposición de fotos de músicos del Colectivo Anguila. ¡Gracias! Mola mucho ver un póster gigante con tu cara colgada de una pared histórica.

No hay mucho tiempo para más, la hora del concierto se nos echa encima y todavía tenemos que hacer la prueba de sonido. Ya lo sabemos, va a ser un concierto mágico.

La primera fila del público, todavía sentado, está a apenas metro y medio de nosotros, que vemos al respetable hacia arriba, como si de un teatro se tratara. Mucho baile, sudor y risas después, el concierto acaba y recibimos las felicitaciones de un público entregado así como la de nuestros compañeros Loco & Cía. Que Miguel Ríos sepa que hemos hecho giras por Japón o EEUU y nos diga que le gustamos mucho nos deja muy, muy orgullosos del trabajo que hacemos en la carretera. Intuyo cierta satisfacción en sus palabras cuando nos pregunta: '¿Sois unos currelas no? ¿Os lo hacéis todo vosotros?', refiriéndose a conducir, cargar equipo, montar escenario, vender merchandising, etc y, orgullosos también, respondemos: 'Sí'.

La venta de discos es un buen termómetro de cómo ha ido el concierto, y comprobamos que fue, como intuíamos, un gran concierto. Parece mentira que un pueblo de 500 habitantes tenga tanta marcha nocturna. Amanecimos entre risas y adoquines centenarios.

Cargamos el tractor de nuevo y nos despedimos (por el momento) de Sos, y de la magia que Berlanga supo captar en La vaquilla. Para culminar el viaje sufrimos un reventón bajo un sol de justicia a las cuatro y media de la tarde, y pensamos: '¡¡¡Esto sí que es Rock&Roll!!!'.

En la radio Willie Nelson y On the Road Again.