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Mala Rodríguez: "Me da coraje que prohíban los toros y no los McDonald's"

La cantante sevillana actúa esta noche en Sevilla, junto a Raimundo Amador, en la decimosexta edición de la Bienal de Flamenco

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Se llama María Rodríguez Garrido, pero prefiere que la llamen Mala. No será por su comportamiento de villana. La artista responde sosegadamente a nuestras preguntas, y defiende Dirty Bailarina, un disco que ha desconcertado a muchos de sus seguidores de siempre. Sus palabras navegan entre el buenrollismo y la actitud de rapera contestataria con muchas horas de calle. Ante la cita que comparte a las once y media de esta noche con Raimundo Amador en el Auditorio Rocío Jurado de Sevilla, muestra una ilusión sin límites.

Definirte a estas alturas como una rapera no es tener mucho conocimiento de lo que haces...

Sigo siendo rapera. Pero también compositora, actriz y cantante.

Es cierto. En el disco nuevo cantas además de rapear, y con mucho estilo. ¿Cómo surgió esta nueva faceta?

Esto no ha salido de un día para otro. Llevaba tiempo preparándome. Y estas canciones las conocía bien antes de meterme en el estudio, eran parte de mí. Tenía bien claro lo que quería hacer. Así que cuando tenía el micrófono delante, todo salía muy fácil, muy natural. La verdad es que necesitaba cantar todas esas letras.

Aunque al principio del álbum sacas también ese carácter fuerte que has tenido siempre.

Ahí le estoy exhortando a la gente a que crezca de una vez, a que rompan el muro que han construido sobre sus cabezas. Esa canción creo que viene del cuento de la pera podrida. La fruta al final siempre termina madurando. Y no ha nada más triste que la fruta podrida y verde. Cada cosa tiene su momento, y hay que ser muy consciente del tiempo en la vida, como humanidad y como individuos.

Has afirmado que Dirty Bailarina es tu mejor disco...

No sé si he dicho eso, pero si lo he hecho me parezco a todos los cantantes. Tal vez me quería referir a que no me dejé nada en los bolsillos, y a que como mujer y como persona me siento mejor que nunca, en paz conmigo misma. Siempre ando buscando algo nuevo, es casi enfermizo. Y el encontrar estos versos y mi propia voz ha sido maravilloso.

A Sevilla vienes a tocar en la Bienal de Flamenco. Pero ¿tú crees que tú música tiene algo que ver con el flamenco?

El flamenco es una manera de sentir, como el blues. Y mi música tiene mucha verdad, ahí es donde se acerca a eso.

¿Vas a preparar algo especial para tocar en una cita como esta?

Estoy trabajando para que mi personaje, Dirty, esté preparada para este público tan maravilloso. Quiero que haya alguna sorpresa, está claro que va a haberla. Voy a tener la suerte de contar con Raimundo Amador en el escenario, y yo quiero que hagamos nuestro tema juntos (se refiere a Te convierto, de Malamarismo). Es un honor compartir cartel con él. Es muy grande.

Habiendo tocado en festivales tan opuestos como Viña Rock, Sónar, Cultura Urbana, tampoco te dará mucho miedo venir aquí.

Yo no le tengo miedo a nada. Nunca. Sevilla es una ciudad muy regia, muy flamenca, y con mucho arte. Igual que en Cádiz, que en cada esquina te tienes que parar y reírte. Yo soy sevillana de adopción, y para mí Sevilla es una parte de mi cuerpo. Y llegar a la Bienal de Flamenco es una locura, no me lo puedo creer. ¡Por supuesto que quiero ir!

Justamente en Sevilla apareció una generación de raperos de gran calidad más o menos al mismo tiempo que tú.

Y todos muy flamencos.

Uno de ellos, Tote King, ha sacado un tema metiéndose con las redes sociales. ¿A La Mala le gustan?

Sí. Todo tiene su lado positivo y negativo. Lo importante es el uso que cada uno le dé. Si te vuelves un friqui y estas todo el día enchufado, eso está mal. Pero si sabes usarlo, si tienes una dieta equilibrada, un colesterol guay, tampoco es malo que entres y cuentes lo que te ha pasado y la gente diga 'Me gusta'. Hay que tomarse las cosas con calma, no hay que estar todo el rato tan atorado. Aunque yo también tengo mis momentos de enfado. Una cosa que me da a mi coraje, para que se lo digas a Tote, es que prohíban las corridas de toros y no cierren los McDonald's.

¿Estás de acuerdo con eso de que tus directos han mejorado mucho en los últimos años?

Claro. Cuando uno se determina con algo, se ven los resultados. La perseverancia es algo maravilloso. Y está claro que yo entendí que este era mi pan, y mi manera de comunicarme y ser feliz. Si la gente lo recibe bien, yo me pongo muy contenta.

En tu faceta de actriz, leí que estabas metida en una coproducción entre España y Estados Unidos. ¿Cómo va el proyecto?

Proyectado. Las cosas del cine van muy despacito. En este mundillo he hecho cositas pequeñas, y la verdad es que me divierte. La gente que me conoce sabe que me gusta jugar, y estaba claro que si alguien me ofrecía un papel iba a decir que sí. No hay nada más divertido que ser otra persona.

Nunca has abandonado la crítica social en tus letras. ¿No notas una cierta resignación entre la gente de tu generación y las posteriores respecto a los males del mundo?

Sí, pero hay de todo. También son diferentes los universitarios de cada país. Y noto el efecto que tiene para un niño de la guerra venir a un lugar como España. Hay muchas diferencias, y estamos tratando de encajar unos con otros. Nada es tan grave ni tan importante siempre que pongamos buenas intenciones en todo lo que hacemos.

Citando una frase de tu último disco, ¿cuándo crees que cotizará el ser humano en bolsa como cualquier otra empresa?

Nunca. Aquí no sé, pero en la Tierra Gemela soy optimista. Allí no habrá más bolsa, colega.