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Mario Vargas Llosa rechaza presidir el Instituto Cervantes

El Nobel de Literatura declina la propuesta del Gobierno aunque se muestra dispuesto a colaborar con la institución

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Al final ha pasado lo que se preveía: el escritor Mario Vargas Llosa ha remitido una carta al Gobierno rechazando por segunda vez el ofrecimiento del Ejecutivo español para presidir el Instituto Cervantes.

Pese a la negativa, el escritor de Conversación en la catedral ha reiterado, como ya hizo hace 16 años cuando le tanteó el Gobierno de José María Aznar, su disposición a seguir colaborando con la institución. El escritor peruano forma parte de su Patronato desde hace 20 años.

Vargas Llosa, que continúa en Londres en viaje privado, 'no va a realizar declaraciones' sobre este asunto, según han dicho hoy fuentes cercanas al escritor. 'No quiere pronunciarse', han recalcado.

El pasado miércoles se conoció que el actual Gobierno de Mariano Rajoy había propuesto al escritor que fuera el máximo responsable del Cervantes, creado en 1991 para la promoción del español y que cuenta con 77 centros en 44 países de los cinco continentes.

Vargas Llosa era para el Ejecutivo español el candidato ideal para representar a la lengua castellana en todo el mundo: el escritor tiene la nacionalidad española desde 1993 y un prestigio incontestable en el ámbito de las letras.

Tras hacerse público el anuncio por parte del ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, el titular de Educación y Cultura, José Ignacio Wert, expresó que su satisfacción sería 'altísima' si el autor de La ciudad y los perros aceptaba el cargo que deben proponer ambos departamentos.

Vargas Llosa era, para el Gobierno, el candidato ideal para representar a la lengua castellana en todo el mundo

El escritor ha participado en numerosas actividades del Instituto Cervantes como la gira que llevó a cabo hace pocos meses para promocionar la lengua española por Japón y China.

Cuando Vargas Llosa rechazó por primera vez el ofrecimiento argumentó que podía servir 'mucho más a España, a la cultura y al Gobierno de Aznar, conservando la independencia y libertad' que había tenido hasta entonces.