Publicado: 09.05.2014 07:00 |Actualizado: 09.05.2014 07:00

"Cuánta más anestesia, más latido tendrá el teatro"

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En el último de los cinco monólogos de la obra Un trozo invisible de este mundo, Juan Diego Botto, autor de la misma, camina de un lado al otro del escenario y, durante una larga reflexión sobre el exilio, abre un sinfín de maletas cuyo interior guarda lo que el espectador estime descifrar. En el vacío de esas maletas, macilentas y maquilladas con olvido, hay, quizás, luz. La luz de la memoria. La metáfora que el público busca cuando acude al teatro, si bien en este caso, como afirma Sergio Peris-Mencheta, director de la obra, el auditorio se enfrenta a un espejo plano, no cóncavo ni convexo. "Un trozo invisible de este mundo cuenta la realidad tal cual es", asegura.

Ha pasado un año y medio desde que la obra se estrenó en el lugar al que ahora vuelve, el Matadero del Teatro Español, donde estará desde hoy, 9 de mayo, hasta el 8 de junio. En este intervalo, Juan Diego Botto y la actriz Astrid Jones pisaron interminables tablas para hablar de inmigración, exilio, memoria, mientras fuera se recrudecía la política migratoria, mientras la Fiscalía se negaba a extraditar a torturadores franquistas, mientras se acrecentaba un exilio, ahora económico. La obra encaró, durante este año y medio, la oscuridad que buscaba asentar el poder.

También, no obstante, ha habido éxitos, más allá de las seis candidaturas que la obra ha logrado en los premios Max. Un ejemplo es el juicio por la muerte de Samba Martine en un Centro de Internamiento para Extranjeros, que inspiró el monólogo que interpreta Astrid Jones. "Cuando estrenamos -recuerda Juan Diego Botto-, el juicio se había archivado; ahora que volvemos el juez de apelación ha estimado que hay motivos suficientes para reabrir el caso y las personas que atendieron a Samba Martine están imputadas. Eso es un cambio. Hemos servido, al menos, como excusa para hablar del caso de Samba, de los CIE. También hay gente que en lo referente al exilio, a la angustia de la justicia, a la necesidad de la justicia, del maltrato a los inmigrantes, han reflexionado al respecto".

"Todos los que gestionaron la dictadura franquista siguen hoy ocupando cargos de responsabilidad fundamentales en la estructura del Estado"Pero los avances, el progreso, entendiendo progreso sin la vulneración de su significado, es lento. El motivo está, según Juan Diego Botto, en la transición. "Todos los que gestionaron la dictadura franquista siguen hoy ocupando cargos de responsabilidad fundamentales en la estructura del Estado, son los que pilotan las reformas, los que construyen el propio Estado", dice. De hecho, prosigue, "el jefe de Estado que dio continuidad a la dictadura sigue siendo rey. Hace unos días acudí a un acto en el que escuché a muchas de las víctimas de Billy el Niño explicando cómo fueron secuestrados, torturados durante días, y parecían relatos de países y dictaduras lejanos, pero no, sucedieron aquí. ¿Por qué el tema es de difícil solución? Porque implicaría cambios muy profundos, sobre todo de los pactos fundamentales de la transición".

Por ello, el teatro. Un teatro que necesariamente es comprometido, opina Sergio Peris-Mencheta. "Que prolifere el teatro más social es una consecuencia lógica del momento que estamos viviendo. Hay más teatro comprometido porque hay más público que quiere ver eso. Cuánto peor hagan las cosas los que mandan, más fuerza nos dan, porque más cosas tendremos que contar, y nacerán de lo más profundo. Cuánta más anestesia, habrá más latido". Para el director de la obra, quien ahora solo haga teatro de despiste no conoce el mundo en el que vive. "Todo el teatro debería tener una lectura, un punto de vista, no debe reducirse únicamente a contar historias que sirvan para olvidarse de los problemas".

La persona que acuda a ver este mes ‘Un trozo invisible de este mundo' no lo hará solamente por diversión. "Desde el principio hay una especie de movilización del espectador", cuenta el director, para después señalar que "el público no viene a estar cómodo, sino a plantearse cosas, a ponerse en lugar de, no a mirar por una mirilla para ver qué les pasa a otros". Servirá, sin embargo, para que aquellos que lo desconozcan averigüen, recuerda Astrid Jones, casos como el de Samba, para que recuerden, si lo han olvidado, que hay una realidad que no puede disimularse ni convertirse en subterfugio.

Un buen resumen de la importancia de este tipo de teatro lo plasmó el poeta Federico García Lorca, que citan al final de la obra y que, de nuevo, se ve también arrastrado por quienes buscan inculcar la desmemoria, al explicar que simplemente murió durante la guerra, sin causa, sin pretexto. "Un pueblo que no ayuda y no fomenta su teatro, si no está muerto, está moribundo", es la sentencia. También dijo el poeta que "hay que dejar el ramo de azucenas y meterse en el fango hasta la cintura para ayudar a los que buscan las azucenas". La azucena es, siempre, la justicia.