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"Lo que más miedo da son las personas"

El dibujante Hiroshi Hino es una de las estrellas invitadas al Salón del Manga

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Bajo esa apariencia de abuelo encantador, se oculta uno de los hombres con la imaginería más sangrienta, perversa y salvaje que pueblan la faz de los cómics. Capaz de provocar las peores pesadillas Hiroshi Hino es para muchos el maestro por excelencia del manga de horror. En sus historias para no dormir, conjuga el imaginario popular japonés, poblado de fantasmas y espíritus que vuelven a la vida buscando venganza. Mezcla la tradición manga con su variopinto infierno personal, y el resultado son historias como Galería de horrores, El niño gusano o Circo de monstruos, su última obra publicada por la editorial La Cúpula.

Hino que lleva más de 40 años dedicado al terror, es una de las estrellas invitadas a la XVI edición del Salón del Manga, que se celebra en La Farga de l'Hospitalet. Ostenta el cuestionable honor de haber traumatizado a toda una generación de niños japoneses con la historia de Zoroku, un chaval que padece una extraña enfermedad degenerativa. 'Escribí La enfermedad de Zoroku cuando tenía 23 años y pretendía reflejar mi estado psicológico', cuenta. 'Con esta obra, empecé a recibir cartas de fans; había uno que me contó que le daba tanta pena Zoroku que dormía cada noche abrazado al libro explica, a la vez que sonríe malicioso. Los adultos abren mis libros, los hojean, dicen ¡qué asco!' y los dejan de lado. En cambio, los niños entienden perfectamente lo que quiero expresar, que es, en definitiva, la soledad', argumenta.

En sus obras, se centra en el monstruo para abordar la marginalidad y la maldad. Buena parte de la inspiración y de la materia prima que nutren sus relatos proceden de su infancia. Nació en China en 1946; sus padres eran inmigrantes japoneses que trabajaban en Manchuria. Al acabar la II Guerra Mundial, tuvieron que abandonar el país y volver a Japón para salvar la vida. Aun así, Hino casi la pierde porque, durante la evacuación de nipones, unos vecinos chinos trataron de asesinarlo. Y esa no es la única experiencia difícil que este mangaka tuvo de niño: su abuelo era un mafioso japonés y su padre, un cuidador de cerdos con una araña gigante tatuada en la espalda, la misma que tienen algunos de sus personajes.

Quizás, opina Hino, lo que atrae a tanta gente de sus cuentos e historias no sea tanto el terror como los sentimientos que expresan. 'Muchas personas viven cosas parecidas a las que cuento. Yo exploro el que hay dentro de las personas. De hecho, lo que más miedo debería darnos son los seres humanos, porque quien menos te esperas puede venir con un cuchillo y apuñalarte', afirma.