Público
Público

Matisse descubrió Oriente en Granada

Cien años después de su viaje a la Alhambra, una exposición recupera las obras que el pintor francés hizo en el monumento

Publicidad
Media: 0
Votos: 0

El libro de honor de la Alhambra es una joya. Basta con adentrarse en sus páginas para constatar que contiene tantos secretos como el propio monumento. Eso fue lo que hizo la directora del patronato que dirige el recinto nazarí, María del Mar Villafranca. Hace unos años, descubrió una firma entre las de los ilustres que han dejado allí su huella. Era la del pintor francés Henry Matisse. 'Fue casi una revelación, la firma apareció como sus arabescos', cuenta Villafranca.

El 9 de diciembre se cumplirán 100 años de la visita del artista al monumento. Fue un viaje breve pero intenso, del que apenas se había tenido noticias y que despertó el interés del artista por el mundo oriental. El descubrimiento de su firma dio lugar a una investigación sobre la estancia de Matisse en España y la influencia que tuvo en su obra. Ese viaje por España, que incluye Granada y la Alhambra, se ha reconstruido ahora en una exposición que es todo un acontecimiento. La muestra Matisse y la Alhambra (1910-2010), que se inaugura hoy en el Palacio de Carlos V, en el recinto de la Alhambra, es mucho más que la conmemoración del centenario de la visita del artista. Es un manual imprescindible para comprender una parte importante de su obra.

Matisse: 'Es una maravilla; en la Alhambra sentí una gran emoción'

Nadie como Matisse, como buen fauvista, supo impregnar de tanto color el arte. Y puede que su influencia oriental, que partió de su visita a la Alhambra, contribuyera a ello. La exposición Matisse y la Alhambra da fe de que el viaje al monumento fue una fuente de inspiración para el pintor. El maestro del colorido llegó a Granada el 9 de diciembre de 1910, cuando ya era una figura, y permaneció en la ciudad durante tres días. Allí, en una habitación de la pensión Villa Carmona, situada entonces en la calle Real de la Alhambra, escribió a su mujer: 'Estoy del todo contento de haber visto Granada. La Alhambra es una maravilla. Ahí he sentido mi más grande emoción. Pero el tiempo es tan malo que no voy a seguir más aquí. Volveré a Sevilla, donde la temperatura es mucho más suave'.

'La visita a la Alhambra tuvo un gran impacto en su obra', dicen los comisarios de la exposición, María del Mar Villafranca y Francisco Jarauta, catedrático de Filosofía de la Universidad de Murcia. 'Matisse se sintió profundamente atraído por el arte oriental, en especial por el arte islámico, que le abrió nuevas posibilidades' y que reflejaría en sus cuadros. El propio artista lo confesaría años más tarde en una entrevista en 1947: 'La revelación me vino de oriente'.

La muestra incluye más de 100 piezas, entre las que hay 35 obras del artista

Algunas de esas obras forman parte de la exposición organizada por el Patronato de la Alhambra y la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, en colaboración con la Fundación la Caixa, para conmemorar el centenario de la visita del pintor francés al monumento.

La muestra incluye más de un centenar de piezas, entre las que se encuentran 35 obras del artista que abarcan óleos, dibujos, litografías y una escultura; 60 piezas de arte islámico de extraordinario valor artístico como cerámica, cristal, bronce, tapices, miniaturas, celosías y objetos de madera; cartas, postales y fotografías personales del pintor francés procedentes de los archivos Matisse en Issy-Les-Moulineaux, y otros objetos de contexto, como tejidos que coleccionó a lo largo de su vida. Entre ellos, se encuentran telas hispanomusulmanas, tapices alpujarreños similares al que compró el pintor en Madrid por 300 pesetas. De ese tapiz, con granadas entrelazadas que plasmaría en una de las tres obras que pintó en España, habla Matisse en una carta dirigida a su mujer.

Por primera vez en una exposición, se pueden ver juntos los tres cuadros que el maestro del color pintó en Sevilla, donde compartió estudio con su amigo y pintor Francisco Iturrino. Se trata de dos bodegones y un retrato: Bodegón Sevilla I y Bodegón Sevilla II, en el que plasmaría el tapiz alpujarreño que compró en Madrid, y Joaquina, el retrato de una bailaora que su amigo, el también artista, Auguste Bréal, le buscó de modelo. La muestra, además, incluye obras de Iturrino, quien le aconsejó el viaje a Andalucía.

Matisse y la Alhambra está dividida en cinco secciones que pretenden aportar un mayor grado de conocimiento de la vida y obra del pintor. La primera de ellas, titulada La lección de Oriente, incluye sus últimas obras antes de su visita a España y está representada por el dibujo a carboncillo de La danza, por la escultura Estudio de pie y por La Argelina, una obra 'que revela lo que en la tradición francesa del siglo XIX se identificaba como español'.

La segunda parte de la muestra reconstruye el viaje de Matisse a España, una visita que se documenta por primera vez en la exposición. De Marruecos a Niza y Odaliscas y Luz y armonía completan la exposición, en la que participan 30 instituciones de prestigio: Hermitage, MOMA, Metropolitan o Louvre. También participan coleccionistas privados, como la Baronesa Thyssen y Claude y Bárbara Duthuit, herederos del pintor francés, que han apoyado el proyecto.

El origen

El descubrimiento de la firma de Henri Matisse en el libro de visitas de la Alhambra ha permitido reconstruir los propósitos del viaje del pintor a España.

La exposición

La muestra se inaugura hoy en el Museo de Bellas Artes de Granada, en la planta superior del Palacio de Carlos V, donde permanecerá hasta el 28 de febrero de 2011.

Las odaliscas

La exposición incluye una selección de odaliscas pintadas en Niza durante los años veinte y piezas decorativas originales de la Alhambra.

Las granadas

Naturaleza muerta con granadas es una de las obras seleccionadas para ilustrar la obra de Matisse a partir de los años cuarenta, en que sus cuadros se llenan de luz con el uso deliberado del color.

Recién restaurado

Quizás el cuadro más importante de la exposición sea ‘Rincón de estudio', de 1912. La obra ha llegado desde el Museo Pushkin de Moscú recién restaurada.