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«Si me saliera otro trabajo, lo aceptaría y no dibujaría más. Me dedicaría a mirar historietas que es lo que más me gusta»

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'Soy un aficionado que dibuja porque le gusta la historieta. Si me saliera otro trabajo, lo aceptaría y no dibujaría más. Entonces me dedicaría a mirar historietas que es lo que más me gusta'. Así se definía Alfons Figueras. El dibujante y guionista, nacido en Villanueva y Geltrú en 1922, empezó su carrera en la editorial Bruguera en los años 40. Durante ésta época desarrolló diversos personajes con un tono realista que abandonó al final de la década.

Entre 1948 y 1956 Figueras realizó medio centenar de series diferentes para semanarios humorísticos. Después, se trasladó a Venezuela para trabajar en animación, sin demasiado éxito. A su regreso, doce años después, siguió intentando trabajar en series de dibujos animados, pero varios fracasos le obligaron a volver a la historieta.

Durante los años siguientes creó a algunas de sus historietas más memorables. Se dio a conocer con las protagonizadas por Aspirino y Colodión (1967), dos científicos de caracteres contrapuestos cuyas tramas giran alrededor de sus inventos. Un año después aparecía Topolino, el último héroe, unas historietas cargadas de parodias y humor absurdo, muy al estilo de las historietas estadounidenses de los años 30.

También trabajó en la prensa diaria. Durante los 70 en la Vanguardia con su Don Plácido y a partir del 87 con su particular versión de Mr. Hyde para el Diario Avui. En 1988 colaboró en la nueva TBO de Ediciones B con nuevas series, como Fortunato o Historias extraordinarias.