Publicado: 15.01.2014 09:35 |Actualizado: 15.01.2014 09:35

Mi amistad con un militante de ETA

El actor Aitor Merino cuenta en 'Asier eta biok' ('Asier y yo') su historia de amistad con Asier Aranguren, uno de los integrantes de ETA detenido en la 'Operación Jaque'. La película -dirigida por él y su

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Asier Aranguren, uno de los detenidos el pasado jueves en la Operación Jaque, es el coprotagonista de la película Asier eta biok (Asier y yo), documental realizado por el actor Aitor Merino y su hermana Amaia, y con el que conquistaron el Premio Irizar en la pasada edición del Festival de Cine de San Sebastián. El reciente arresto de este miembro del grupo de enlace con el colectivo de presos de ETA (EPPK), la creación del nuevo partido político fundado por Ortega Lara y Santiago Abascal, la anulación de la 'doctrina Parot', la excarcelación de presos, la multitudinaria manifestación del pasado sábado en Bilbao... en definitiva, la vuelta a primera línea de actualidad del conflicto en el País Vasco otorgan un nuevo significado a esta película.

"Todos deberían preguntarse si cuando quieres a alguien te resulta fácil rechazar a esa persona por cuestión de principios", decía Aitor Merino el verano pasado en San Sebastián, cuando ni imaginaba que su historia de amistad con Asier Aranguren iba a tener una nueva lectura solo unos meses después. Asier eta biok, crónica singular de esta relación desde la infancia, terminó de rodarse a principios de 2011, cuando ETA hizo público un comunicado con el que anunciaba el alto el fuego. Entonces, intentar entender las razones de un amigo que ha militado en ETA, "aunque no le comprendas", se veía con unos ojos que hoy, tras las declaraciones incendiarias especialmente de algunos miembros del PP, muchos habrán cerrado.

Amigos desde la infancia, en su juventud uno se deslizó hacia el territorio político, mientras otro buscaba su futuro en Madrid, donde viajó con la intención de convertirse en actor. Poco a poco, cada uno fue afianzándose en el territorio elegido, pero ambos siguieron manteniendo el contacto hasta que en marzo de 2002, Asier desapareció. Miembro de ETA, fue arrestado y encarcelado en Francia. Pasó ocho años en una cárcel, tiempo en el que Aitor Merino hablaba a sus amigos de Madrid de lo especial que era esa relación para él. "¿Cómo hacerles entender mi amistad con un militante de ETA? ¿Cómo hacerles entender qué pudo llevarle a tomar una decisión que a mí mismo me costaba asimilar?

Asier Aranguren salió de prisión en julio de 2010. Aitor Merino fue a buscarle, junto a la familia y amigos, y grabó con una cámara el reencuentro. Y siguió grabando, conversaciones de él con su familia, con su madre, con el propio Aitor... Momentos con los que intentaba dar respuesta a aquellas preguntas. "Sé que Asier quiere la paz", dijo Aitor Merino a principios de esta semana, cuando presentó la película en Madrid. Una película que es un gran alegato a favor de la paz, que apuesta por escuchar para intentar entender y que, tal vez, se tropezará ahora -como antes pasó en el Festival de San Sebastián- con quienes no entienden el lenguaje del diálogo y manipulan desde la simplificación.

"Tenía la necesidad de contar un relato del conflicto visto desde nuestra experiencia como vascos. Lo de explicar a mis amigos de Madrid la relación con Asier es un pretexto argumental, la idea era dar una versión vivencial de las cosas que pasan -dicen Aitor y Amaia Merino-. La película habla de la amistad en el momento del conflicto. La intención era conseguir una mirada fresca y subjetiva para acercarnos al conflicto desde un punto de vista político también. Y, además, queríamos hablar de la falta del derecho a decidir y la clave para solucionar eso".

La idea, pues, era acercarse a Asier Aranguren, "para que se puedan conocer las razones de su militancia, aunque no se compartan. Había que tener una parte en la película en la que el propio Asier tenía que explicar la raíz de este conflicto, tenía que dar su opinión. Y  ahí -explican Aitor y Amaia Merino- él viene a decir que lo que quiere este pueblo es tener la posibilidad de perder en un referéndum sobre el estatus que quiere tener".

Asier eta biok  no pretende convencer a nadie, "para mí, más importante que haber encontrado respuestas es que la película nos ha planteado dudas, y lo mejor era compartir esas dudas con el espectador", dicen los directores, que aseguran que no han intentado un retrato complaciente de su amigo. "Sí aparece, porque así lo queríamos, humanizado el personaje. Queríamos mostrar la parte más amable, que la tiene. Por eso nos centramos en el amigo que es generoso y leal y en las virtudes que tiene como persona".

Aitor y Amaia Merino subrayan también la enorme generosidad de la familia de Asier Aranguren, que ha permitido que se hagan públicas conversaciones donde dejan ver sus desencuentros ideológicos, la incomprensión entre unos y otros en ciertos temas, aunque siempre desde el cariño entre ellos y el respeto.

El empleo de la violencia es uno de esos temas en los que no hay consenso. "No podíamos pasar por alto el empleo de la violencia, que es lo que nos separa también a nosotros dos", sentencia Aitor Merino, que asegura que no ha existido en este trabajo más autocensura que la que impone la ley,  "porque la libertad de expresión tiene sus límites en este país. A pesar de ello el cine es una herramienta maravillosa, un instrumento muy poderoso que me ha servido para expresar, mejor que con palabras, una serie de ideas y de sentimientos que quería sacar".