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"Mi trabajo no es que todo tenga sentido, sino crear la ilusión de que lo tiene"

Rian Johnson estrena esta semana 'Looper', una de viajes en el tiempo protagonizada por Bruce Willis y Joseph Gordon-Levitt

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Rian Johnson se ha convertido con el paso de los años y solo tres películas en uno de esos directores denominados de culto cuyos trabajos interesan desde la primera línea del guión. Su primer título fue Brick, una historia ambientada en un instituto y protagonizada por Josep Gordon-Levitt, que con el tiempo se ha convertido en uno de sus mejores amigos y en su actor fetiche. Él es el protagonista de Looper, una de ciencia ficción y viajes en el tiempo que aterriza este viernes en la cartelera española después de su notable paso por los festivales de Toronto y Sitges.

2044. Joe (Joseph Gordon-Levitt) es un joven sin familia al que el jefe de una poderosa organización reclutó hace años como mercenario. Su trabajo es sencillo. Solo tiene que acudir a un campo aislado, extender una manta y esperar a que aparezca sobre ella un hombre de rodillas, maniatado y con la cara cubierta. Aparecido el ‘paquete', dispara su trabuco y se deshace del cuerpo. Sus víctimas vienen del futuro, de 2074. Los mafiosos controlan el mañana y envían al pasado a todo aquel que les estorba para no dejar rastro. Uno de esos ‘envíos' es el Joe de 2074 (Bruce Willis), que consigue escapar iniciando una persecución que su yo joven no está dispuesto a perder.

Pese a los viajes en el tiempo, Looper consigue cerrar bastante bien la trama sin tener que pensar en flecos sueltos o errores por culpa del juego pasado/futuro. Johnson, preguntado al respecto a su paso por Madrid para promocionar la película, se quita mérito y asegura que su trabajo como 'contador de historias en una película de viajes en el tiempo no es hacer que todo tenga sentido, sino crear la ilusión de que todo tiene sentido'.

'Looper' transcurre en unasociedad oscura, corrupta y en decadencia en la que los poderosos ahogan al resto

Looper juega con el tiempo, pero se queda en el presente. No se pierde en intentos por averiguar qué pasa más allá si aquí y ahora se cambia un acontecimiento. Se centra, en realidad, en el dilema moral de un personaje, Joe, dividido entre matar a su yo de dentro de 30 años o a un niño que podría ser el culpable de todos los males del futuro. Todo enmarcado dentro de una sociedad oscura, corrupta y en decadencia en la que los poderosos ahogan al resto.

La idea comenzó a rondarle a Johnson hace diez años, cuando aún estaba inmerso en el rodaje de Brick. Escritor y director de sus propias historias, Johnson reconoce que siempre pensó en Gordon-Levitt para el papel. Durante diez años ambos han ido hablando y modelando un proyecto que comenzó como un corto mucho menos ambicioso y que se convirtió en una película con Bruce Willis y Jeff Daniels en el reparto. Aunque el verdadero protagonista es Gordon-Levitt con su interpretación de un Willis joven que realmente lo parece. Se estudió las películas anteriores del mítico John McClane, evitando las primeras, para captar su tono, sus característicos gestos y sus andares. Su intención era parecerse a él, no imitarle. 'Grabó el audio de Sin City, se lo puso en su iPod y lo escuchó una y otra vez', recuerda Johnson. Hasta el propio Willis le ayudó grabando sus frases en la película.

 

El director, Rian Johnson, durante el rodaje de la película.

Looper bebe de un sinfín de referencias. Unas más evidentes que otras. Johnson revisó algunas de ellas en su escala madrileña. 'Una aunque extrañe es Macbeth, porque las brujas son un poco como viajes en el tiempo. Dan pequeña información sobre el futuro y luego el Rey se pasa el tiempo destruyendo su vida para hacer que eso ocurra'. También hay algo de Kierkegaard y el sacrificio de Abraham e Isaac, TS Elliot por los cuatro cuartetos y Murakami.

'Creo que es más interesante dejar algunos flecos a la imaginación'.

Con influencias tan complejas y una trama de viajes en el tiempo entre manos, no es de extrañar que Johnson dedique gran parte del proceso creativo a hacer diagramas y esquemas que sirvan después de hoja de ruta para el guión. 'Si tardo año y medio en escribir el guión, paso todo un año con esta fase', calcula. Gracias a eso y a que la historia que cuenta es bastante sencilla, consigue evitar que queden cabos sueltos. Al menos lo que quiere y le interesa cerrar, porque el director de Brick es de los que disfruta dejando cosas a la imaginación del espectador.

'Me encanta cuando se alude a cosas que no se explican' y recuerda con cierta añoranza como 'cuando era un crío en Star Wars mencionan La guerra de los clones y nunca la ves'. Él la recreó en su imaginación y resultó ser mucho más 'fascinante' que la que George Lucas contó años después en el cine. De hecho, deja una píldora para los amigos de atarlo todo y dárselo mascado al espectador: 'Ahora existe la tentación de explicarlo todo. Creo que es más interesante dejar algunos flecos a la imaginación'.