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Michel Houellebecq pierde violencia y gana el Goncourt

El autor obtiene el galardón más importante de las letras francesas por su novela 'El mapa y el territorio' 

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'Toda buena novela o toda buena obra plástica implica conocimientos íntimos en geografía'. La máxima, del geopolitólogo Yves Lacoste, ya se aplicaba con excelencia al fallecido novelista Julien Gracq. Ayer, la Academia Goncourt concedió el principal galardón de las letras francesas a Michel Houellebecq, por su novela El mapa y el territorio, abriendo a este rebelde la puerta grande del panteón de los grandes escritores que saben bogar con la ciencia de los espacios.

Houellebecq, de 52 años, es uno de los escritores galos vivos más polémicos y con mayor proyección internacional. El autor, célebre tras la publicación de su novela Plataforma, obtuvo el Goncourt por mayoría, en la primera vuelta del jurado y en sólo un minuto y medio de deliberación, por cuatro votos a favor, frente a dos que fueron a Apocalipsis Bebé, de Virginie Despentes.

'No creo que haya cambiado, pero los temas son menos violentos'

Pero esa victoria por K.O. oculta en realidad el largo calvario de este pesimista empedernido, disgustado con Francia y con todo Occidente. En El mapa y el territorio, su quinta novela, el escritor aclamado lanza una crítica insaciable contra el arte, el amor, el dinero, la fama, e irónicamente ataca los deseos de abandonarlo todo para desaparecer en la campiña francesa. Aunque sus temas han perdido violencia, se mantienen las claves de su éxito: el sarcasmo para definir las relaciones humanas, los ataques violentos contra periodistas y medios de comunicación o la celebración de los bienes de consumo.

Ayer, abrumado, intentó expresarse minutos después de recibir el prestigioso premio tras la tradicional comida en el selecto restaurante y club Drouant. De El mapa y el territorio, la novela premiada, dice: 'Es una buena manera de entrar en mi obra porque no hay temas demasiado complicados, como sí los había, por ejemplo, en Partículas elementales, donde las partes científicas eran difíciles de leer pese a los esfuerzos que hice'.

Tras lanzar un desabrido 'no está mal' para calificar su sentimiento al ser galardonado con un premio que él esperaba desde 1998, entró en más detalles. 'Es una sensación muy rara, pero estoy profundamente feliz', dijo, y explicó: 'Hay gente que sólo está al corriente de la literatura contemporánea por el Goncourt y, por lo tanto, es interesante. Entre toda la gente que va a descubrir mis libros gracias a este premio espero no decepcionar a muchos y que esto les incite a leer más. Se trata en su mayoría de gente que lee poco, gente que compra el premio Goncourt'.

El escritor, tras ser galardonado, dijo que el premio 'no está mal'

Houellebecq, al que también se le cita como el 'profesor de la desesperanza', daba así su visto bueno, y sin remilgos, a lo que representa el Goncourt. No sólo es la consagración definitiva de un novelista vivo, el premio que lo convierte en santo intocable. Es que, además, en promedio un Goncourt significa 400.000 ejemplares más vendidos. Y, como El mapa y el territorio lleva ya en pocas semanas 170.000 ejemplares adjudicados...

Es un autor especializado en irritar a los círculos clásicos de las letras y molesto para una buena parte de la masa de lectores de este país. Otros lo adoran precisamente por sus cuchilladas contra la hipocresía occidental. Cada novela suya, trae polémica.

Esta vez, ha sido la comunidad de la Wikipedia quien ha criticado sus intenciones. Al tiempo que su lanzamiento calaba entre la sociedad francesa, se le acusaba de haber plagiado páginas y documentos enteros extraídos de Wikipedia en el libro por el que le acaban de premiar. Houellebecq los ha calificado de 'ridículos' y subrayó en su momento que 'el principio de intentar mezclar turbiamente la realidad y la ficción' es una de las bases del relato imaginario.

El mapa y el territorio es mucho más que una novela negra. La intriga son los planes de asesinato cocinados por un artista que expone fotos de viejos mapas de carreteras Michelin. Gracias a ese artista, dibuja una sátira feroz del esperpento que es hoy el microcosmos cultural parisino, destroza el amor, el dinero, el estrellato, se burla de la campiña francesa y hasta pone en escena en tono sádico su propio asesinato.

La obra del autor de La posibilidad de una isla es mucho más suave en contenido y clásico en la forma que las novelas precedentes. Michel Houellebecq, al respecto, vuelve a optar por ser el tipo oscuro, enredado, escondido entre farfullos: 'No, no creo que yo haya cambiado, pero digamos que los temas son menos violentos... Bueno, más bien que los temas de la novela vienen de temas menos violentos. No por mí, o por al forma de escribir... Nunca hago un plan inicial cuando me pongo a escribir', dijo.