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Un Ministerio de la Guerra para mantener la paz

Una exposición rescata la importancia de Largo Caballero y Vicente Rojo

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Antes de la Guerra Civil, la paz en este país estuvo defendida por un Ministerio de la Guerra. Este planteamiento se presenta en la exposición sobre el papel del Ministerio de la Guerra, entre 1931 y 1939, Tiempos de paz, tiempos de guerra, inaugurada en el Palacio Episcopal de Salamanca, en otra época residencia de Franco. Una muestra que, a través de 130 fotografías y documentos de la época, rescata la figura de dos personalidades claves en esos ocho años: Largo Caballero, que como ministro de la Guerra trató de abrir el ejército a la sociedad ahondando en la relación de los regulares con los milicianos voluntarios.

La otra figura que se destaca en la exposición es la de Vicente Rojo, 'como nexo de unión entre la política y el ejército', tal y como advierte Manuela Aroca, comisaria de la muestra organizada por la Fundación Largo Caballero y el Ministerio de Defensa, con la colaboración del Ministerio de Cultura.

La exposición descubre el boletín donde aparece el número de bajas que tuvo el ejército durante la sublevación de 1934. Es el documento que probaba la legitimidad del planteamiento de Azaña. Eso sí, este documento aparece visado por el general Franco.

Manuela Aroca también señala como 'imprescindible' en esta exposición el documento del jefe del Ejército de Tierra donde se denuncia la 'persecución que están soportando militares republicanos'.

Este documento se amplía con una carta de Vicente Rojo al ministro Indalecio Prieto. En uno de sus párrafos, el militar le dice al político: 'El Jefe que suscribe quisiera llevar al ánimo de V. E. la necesidad de acabar con este estado de cosas [represión], no por el deseo de proteger a los profesionales, ni si se quiere a sí (sic) mismo aunque también lo necesita, sino por el convencimiento de que tal orientación puede ocasionar a la Causa de la República grandes daños'.

La exposición sigue un camino cronológico por todos los acontecimientos históricos relacionados con el Ministerio de la Guerra. Por ello se muestra la Constitución de la Segunda República, de 1931, firmada por Besteiro. También se recoge el libro de Prieto que titula Cómo y por qué salí del Ministerio de Defensa.

En este orden cronológico, la parte de documentos concluye con las órdenes que dio el general Vicente Rojo para salir de España tras la batalla de Catalunya en febrero de 1939. De esta manera, se incide en la necesidad de 'conocer nuestra historia con los errores y los aciertos', según el presidente de la Fundación Largo Caballero, Jesús Pérez.

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