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"El modelo español es el único en Europa que no criminaliza al ciudadano ni al usuario"

Entrevista a Ángeles González-Sinde. Tras el rechazo de la ley antidescargas en el Congreso el pasado martes, asegura que "ahora estamos en otra fase del debate: habrá que escuchar todas las voces"

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Una campanita no para de sonar cada vez que le llega un mensaje a su teléfono móvil. Hemos quedado con ella en una librería que acaba de abrir en Pozuelo de Alarcón, en Madrid, en la que tienen desde bestsellers hasta libros infantiles. Todo para el que quiera comprar un libro en papel, un negocio que puede interpretarse una locura, como bromean sus dueños con la que está cayendo, en referencia a la crisis económica y a la crisis de los modelos de venta tradicional de la cultura. En plena revolución, el martes pasado Ángeles González-Sinde sufría un fuerte revés al ser rechazada la propuesta de ley antidescargas en el Congreso, dentro del paquete de medidas de la Ley de Economía Sostenible (LES). Muchos sectores de la cultura han echado en falta la pulcritud política del resto de grupos que se negaron a votar por no obtener lo que pedían a cambio de su voto y otros echaron en falta que los grandes nombres de la cultura dieran la cara por una norma que les beneficia.

«Para sacar una ley maltrecha es mejor alargar el proceso y seguir debatiendo»

¿Qué conclusiones ha sacado de esta experiencia tan desafortunada?

Que la política es imprevisible y que el Parlamento tiene esa libertad y potestad de cambiar de criterio y que hasta el último minuto las votaciones son sagradas. Es una lección de demo-cracia.

¿Le ha decepcionado manejarse entre tratos y acuerdos? ¿Queda el bien común cuestionado?

«La actitud de ciertos partidos políticos no siempre es mirar por el bien común»

Es una parte importante de la política. Además, hay que entender que estamos en un momento de política especialmente duro, en el que la actitud que mantienen ciertos partidos políticos no siempre es mirar por el bien común, sino por el acoso y derribo del Gobierno. Todo es mucho más tenso. Tenía claro, como otra gente, que aprobar estas medidas no iba a ser un paseo. Es un tema controvertido. No he sido la más sorprendida.

¿Es una ley incómoda?

Es una ley que requiere un Gobierno valiente para llevarla adelante y los ciudadanos en momentos sociales y económicos como estos aprecian la honestidad y la valentía. Hay que tomar decisiones, porque si no, no se sale adelante. A quienes critican desde la barrera y no hacen más que poner palos en las ruedas, los ciudadanos los tienen en cuenta.

«El modelo español es el único en Europa que no criminaliza al ciudadano ni al usuario»

¿Se ha sentido sola, el Gobierno la apoyó con el resto de los grupos?

Se apoyó y se intentó negociar hasta el último momento. Economía desde luego estuvo defendiendo la posibilidad de aprobar la disposición hasta el último momento, pero hay cuestiones que son irrenunciables y para sacar una ley maltrecha y poco eficaz, es mejor esperar, alargar el proceso y seguir debatiendo.

¿Fue buena idea incluir la ley antidescargas dentro de la Ley de Economía Sostenible (LES)?

«En momentos sociales y económicos como estos, los ciudadanos aprecian la honestidad»

Yo creo que sí porque la Ley de Economía Sostenible habla de todos los sectores que se consideran estratégicos para el despegue económico y para la transformación del modelo. Dentro de ese contexto estamos hablando de un tema de mercado, de normas, de intercambios económicos entre propietarios de derechos y de explotación de obras. La posibilidad de desarrollar ese mercado de contenidos es una gran oportunidad para España, quizás más que para otros países. Estratégicamente es una cuestión económica en la que el Gobierno cree.

¿Por qué la ley sólo penaliza a los ciudadanos y obvia a las operadoras de telecomunicaciones?

El modelo que ha propuesto el Gobierno en España es el único en Europa que no criminaliza al ciudadano ni al usuario, sino que persigue a quienes inician esa cadena de actividad que vulnera la ley, quienes se lucran explotando las obras de otros. No hay tanta oferta como debería para que despegue ese nuevo modelo de negocio que está como detenido. Sí la hay en música, pero no en el libro o en cine, porque no hay una seguridad jurídica que permita la inversión y precios competitivos.

«El sector de la música se puso al día y no obtuvo los resultados que deseaba»

Pero esto es una pescadilla infinita: hasta que no haya un marco legal no invertimos, pero las condiciones para usar descargas legales no pueden ser tan malas. ¿Por qué no se ha puesto a pensar en las condiciones del nuevo modelo el sector de la cultura?

El sector de la música se ha puesto al día y no ha obtenido los resultados en la implantación que deseaba. El sector podrá avanzar cuando tenga un marco jurídico razonable. Ana María Matute o Vargas Llosa no están disponibles en libro electrónico porque el riesgo es inmenso y la inversión muy grande. Que desaparezcan ciertos modelos de distribución que se han quedado obsoletos, que la tecnología ha superado, no tiene nada de malo. Las librerías pueden migrar a la red y los videoclubs también, pero España está siendo muy poco atractiva para ese negocio. Eso impide el crecimiento y exploración de nuevos modelos.

¿Y eso no va a ocurrir hasta que se apruebe una ley antidescargas?

«Ahora el debateestá mucho más maduro que hace año y medio»

Claro, eso es lo que reclaman quienes tienen que hacer esos desembarcos en la red. El sector editorial ha visto lo que ha pasado con otros dos sectores en la red y el riesgo es inmenso. Para España el sector editorial es un 1% del PIB y eso no es una broma.

Antes hemos hablado de la soledad, pero no hemos mencionado la falta de compromiso de la cultura a favor de esta reclamación. ¿Ha sentido este apagón cultural? ¿Han respondido como esperaba?

Los creadores llevan tiempo hablando de esto, otra cosa es que tengan las herramientas para hacer tanto ruido en la red. Además, este problema llega a todos los que trabajan en esa cadena de valor, desde el señor que lo distribuye al que lo vende en su tienda, a los que han perdido sus puestos de trabajo, a las cientos de tiendas de discos que han cerrado y que nadie ha dicho ni mu, a los sellos discográficos independientes de capital español, como los miembros de Unión Fonográfica Independiente (UFI)... La cultura española no puede ser únicamente de bestsellers ni de Los 40 Principales. Es importante fomentar la diversidad cultural, porque genera 800.000 empleos. Escritores y columnistas han hablado de este tema. Y por supuesto, desde mi nombramiento como ministra, que fue el primer gran ataque a la posibilidad de variar las reglas del juego en la red. Ahora el debate está mucho más maduro que hace año y medio.

«La cultura gratis tiene el peligro de que sea una cultura de lo que se vende bien y es masivo»

¿Y no le sorprendió no encontrar una movilización cultural?

La movilización ha empezado cuando han conocido esa información publicada en los medios. Una gran empresa con departamento legal está mejor informados de política de lo que está un creador, que es un trabajador como cualquier otro. Su fragilidad y vulnerabilidad es mayor. Yo me siento completamente arropada y apoyada y no deja de sonar la campanita de mi móvil, de mensajes de llamadas, de emails, de personas preocupadas por la cultura.

¿Cuáles han sido los errores que ha cometido para llegar a una situación como esta?

«Ahora mismome siento completamente arropada y apoyada»

A mí no me parece que haya habido errores. Estamos explorando y legislando un territorio nuevo para todos. Eso es lo apasionante: es nuevo y lo estamos inventado.

¿Tendriamos que replantear el concepto de propiedad intelectual?

Por supuesto, y así va a ser aquí y en Europa. Hay distintas legislaciones en cada país y es un debate que ya está sobre el consejo de ministros de la UE. España no puede quedarse fuera de la protección de la propiedad intelectual, porque es tirar piedras contra nuestro propio tejado.

¿Y cuál es su modelo?

No lo sé, ahora estamos en otra fase del debate. Habrá que escuchar todas las voces y expertos y las necesidades de los usuarios y estar en ese proceso de cuáles son los nuevos usos que se dan.

¿Estaría dispuesta a hacer una consulta pública como han anunciado en Inglaterra sobre nuevas fórmulas en la red?

El Estado no debe imponer un modelo. Debe garantizar que los ciudadanos puedan acceder a los contenidos y tener cuidado con ciertos avances de empresas internacionales que se van haciendo con archivos a cambio de la digitalización, porque es muy caro.

No me he explicado bien: ¿estaría dispuesta a proponer una consulta pública sobre las nuevas direcciones que tomar, como ha hecho Inglaterra?

Por una parte me parece bien, pero no entiendo por qué la propiedad intelectual debe ser distinta de otras propiedades. No se hacen consultas públicas sobre hipotecas y la vivienda y se lo dejamos a los expertos. La sociedad en democracia ha establecido unos vehículos de interlocución con la sociedad. Otros sectores como el agrario están más estructurados en asociaciones y el contacto con la sociedad es más fácil. Pero tenemos una interlocución buena con los consumidores y usuarios.

¿No cree que achacar los problemas de la gestión y comercialización de los contenidos digitales únicamente a las descargas es olvidarse del resto, no hay otros problemas?

Las descargas han pervertido las posibilidades de crecimiento. Me preocupan más los efectos colaterales que la descarga en sí misma. Todo el sistema de financiación de la cultura ha desaparecido y eso hace, por ejemplo, que cada vez sea más difícil tener un estudio de sonido de grabación. Otro efecto es la pérdida de la diversidad cultural. La cultura gratis tiene el peligro de que sea una cultura de lo que se vende bien y es masivo y no de lo que es minoritario. Es lo que pasa con la cultura de los bestsellers, no es tan interesante como una cultura en la que haya bestsellers y ensayo.

¿No cree que esta ley proponía una guerra a una revolución imparable, no es preferible dialogar que perseguir?

La ley se ha hecho escuchando a todas las voces y buscando el equilibrio entre todos los derechos.

¿De qué manera seguirá adelante con la ley?

A tenor de las declaraciones hechas por los partidos estos días, sentándonos con ellos. Ahora se abre una puerta al consenso. Es importante que muchos partidos estén demostrando que esa ley sí es necesaria.

¿Por qué lo hacen después de rechazarla?

Habría que preguntárselo a ellos. El momento de ser consecuente ha pasado, pero hay que mirar adelante para seguir avanzando. Que se esté produciendo este debate social es bueno. Antes era un asunto tabú. Yo no soy pesimista porque los hábitos se transforman, como pasa con el exceso de velocidad o el tabaco.

En este año y medio también se ha dibujado una España detrás de China en piratería. No es verdad que seamos un país pirata, según la BSA (Business Software Alliance) España está en el puesto 72. ¿Por qué hay una imagen tan manipulada? Nos han dibujado como si fuéramos los Curro Jiménez de la Piratería.

Desde luego hay que transmitir otra imagen de este país y eso es lo que se proponía la LES. Soy consciente que la imagen que damos en el debate político no se corresponde con la realidad, que es mucho más positiva. Siempre hemos sido un país muy capaz de recuperarse y de reaccionar rápido y de salir de las crisis económicas con energía.

¿Qué pasos no volverá a repetir para que esto salga adelante?

Es que los pasos que se dan obedecen al contexto de cada momento y el contexto es cambiante.

¿Llegaría a eliminar el canon digital, como propuso el PP?

El canon digital es la compensación por copia privada. Ha sido así desde los años ochenta. Si prohíbes el canon, la gente no podría hacerse copias privadas, como en Inglaterra, donde está prohibida. Si lo que quiere el PP es denegar el derecho a la copia privada de los ciudadanos, que lo digan con todas las letras. De los 27 países de la UE, 22 permiten la copia privada. Otra cosa es que tengamos que cambiar el modelo de aplicación de la copia privada, porque nos obliga una sentencia europea. Es obligada hacer esa reforma, pero prohibir el derecho a la copia privada no lo haremos.