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La Mona Lisa, ¿fusión de una mujer y el amante de Da Vinci?

Un estudio descubre las iniciales "L" y "S" en las pupilas del retrato, correspondientes a Lisa Gherardini y El Salai

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Hace dos meses se arrojaba el primer haz de luz para desentrañar uno de los mayores misterios de la historia del arte. La identidad de la Mona Lisa, el cuadro más conocido y enigmático del genio renacentista Leonardo Da Vinci. Y este miércoles parece haberse desentrañado casi por completo.

La clave se encuentra en las iniciales que esconden las pupilas de la Gioconda. En diciembre, el investigador italiano Vincenti Silvano apuntaba a que la pupila derecha escondía las iniciales 'LV', en referencia clara al autor de la obra, y la izquierda parecían discernirse ser una 'B' y una 'S' o una 'CE'. 

Sin embargo, este miércoles ha ofrecido una rueda de prensa para dar a conocer las conclusiones de la investigación llevada a cabo por el Comité Nacional italiano para la Valoración de Bienes Históricos, del que es presidente, y ha revelado que realmente las letras que se escondían eran una 'L' y una 'S'.

Por tanto esas iniciales podrían corresponder a quienes inspiraron al artista italiano: la florentina Lisa Gherardini y el amante del autor renacentista, El Salai. Silvano ha asegurado que decir que la Gioconda es Gherardini es 'una verdad a medias', pues la enigmática obra de Leonardo incorpora también rasgos de El Salai.

De hecho, los cuadros en los que el italiano utilizó a su amante como modelo lo reflejan como un personaje 'ambiguo y extremadamente andrógeno', unos rasgos que, según Silvano, son 'muy similares' a los que presenta la Mona Lisa.

El Salai, cuyo nombre verdadero era Gian Giacomo Caprotti, era un alumno predilecto de Da Vinci con el que mantenía una relación amorosa y del que no se separó durante más de 25 años.

Además, la investigación también ha revelado que el genio italiano pintó el número 72 bajo uno de los arcos del puente que aparece al lado de la Gioconda en el cuadro. La presencia de este número, según Silvano, 'no puede ser casual', ya que se trata de una cifra 'mágica' que está ligada a numerosas tradiciones religiosas y místicas.

El 7 hace referencia en el cristianismo a la génesis del universo, a los sacramentos o a los pecados capitales. Por su parte, el 2 es una cifra a la que históricamente se relaciona con la armonía entre el género masculino y el femenino, una fusión entre el hombre (El Salai) y la mujer (Gherardini), que podría haber desembocado en la enigmática Mona Lisa.

Todos estos descubrimientos sobre la personalidad del genio Da Vinci hacen que se considere La Gioconda 'un testamento vital' de la última etapa de Leonardo Da Vinci, de la que los investigadores dicen que probablemente fuera la más mística del artista.

Sobre la elección de un puente para acompañar a la figura principal de la obra, la investigación aseguró que se trata de un elemento simbólico que siempre se ha asociado a la muerte, pero también al retorno al vientre materno.

Además, el estudio también ha analizado otros detalles de la obra. Como por ejemplo el reflejo en los ojos de Mona Lisa, que podría tratarse de una vista del río Arno. Además, la influencia que pudo tener El Salai en la inspiración del rostro de la Gioconda provocó que Leonardo cambiara la sonrisa un tanto lánguida que puso al retrato en sus inicios por una un poco más expresiva que adquirió finalmente.

Por último, Silvano ha anunciado que 'probablemente' haya una segunda fase de esta investigación sobre la Gioconda.