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"El montaje actual de 'La mula' es una porquería"

Michael Radford cambia de registro tras la polémica coproducción con un vitalista documental sobre Petrucciani, un pianista francés aquejado por una rara dolencia

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Michael Radford explota cada cuatro o cinco respuestas en una carcajada franca, casi siempre tras hacer algún comentario irónico o chocante. Pero no es difícil borrarle la sonrisa. Es nombrar La mula, su hasta ahora frustrada película sobre la novela homónima de Juan Eslava Galán ambientada en los estertores de la Guerra Civil, y desaparece. 'No entiendo qué pasa. Es ridículo, un escándalo, un caso único en Europa', se lamenta.

La mula, ambiciosa coproducción británico-española protagonizada por Mario Casas y María Valverde, no tiene aún ni siquiera un montaje definitivo. Concluido hace dos años un rodaje que el director abandonó dando un sonoro portazo, la cinta está en los tribunales tras mutuas demandas de Radford y la productora española, que consideran que la otra parte incumplió el contrato.

¿Ve solución? 'No', responde, apenado porque cree que La mula iba a ser su tercera gran obra tras Otro tiempo, otro lugar (1983) y El cartero y Pablo Neruda (1994). 'El negativo lo tengo yo, es mío. El montaje que han hecho es una porquería. ¿Por qué quieren hacer una película de Michael Radford sin Radford?'.

Nacido en Nueva Delhi en 1946 pero radicado en Londres, Radford presentó ayer en la sección Eurimages del Festival de Sevilla Michel Petrucciani, un gozoso documental sobre el pianista de jazz francés que le da nombre, fallecido en 1999 a los 36 años tras pasar la vida aquejado por una rara y dolorosa dolencia ósea que dejó su estatura en 99 centímetros. Petrucciani, un seductor optimista y rebosante de talento, es 'un ejemplo de cómo aprovechar la vida pese a todo, sin excusas', dice Radford, que muestra también las zonas sombrías de un hombre que estaba muy lejos de ser un santo. 'La verdadera libertad en un discapacitado es ser malo. Todo el mundo supone que va a ser bueno y genial y él no lo era. Era malo', afirma.