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Un motero jubilado en busca de su pensión

'Mammuth' es una roadmovie surrealista, abierta y crítica con el capitalismo

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No hay que echar a volar demasiado la imaginación para creer en lo que le ocurre al personaje que interpreta Gerard Depardieu en Mammuth:Serge Pilardosse (un Depardieu con aire a Mickey Rourke en El luchador) es un carnicero que se jubila después de una vida dedicada a partirse el lomo en trabajos de todo tipo. Cuando se lanza a tramitar su jubilación, descubre que muchos de sus viejos patrones no han pagado lo que debían al Estado, lo que a él lo deja compuesto y sin pensión. 'Algo así le pasó a mi padre', confiesa uno de los directores, Benoît Delépine.

Grotesca, crítica y a la vez luminosa, Mammuth llega esta semana a las salas firmada por los nuevos representantes de la comedia surrealista y obrera del cine francés, Benoît Delépine y Gustave de Kervern, que se definen como 'cineastas punk'. La pareja de realizadores ya había realizado mano a mano Louise-Michel, película con la que Mammuth comparte bastante más que a la actriz Yolande Moreau: como mínimo su contestación surrealista a los abusos capitalistas.

Mammuth es el viejo apodo del protagonista, Serge Pilardosse, que en sus años mozos conducía una moto Münch Mammuth que deberá volver a coger para re-correr Francia en busca de sus antiguos jefes que certifiquen su vida laboral. Un Gerard Depardieu mastodóntico como un mamut realizará un viaje impúdico hacia su pasado laboral y emocional.

Los directores someten a su personaje a todo tipo de aventuras y desventuras, situaciones bizarras y grotescas, 'porque es nuestro héroes, para nosotros es un signo de respeto hacia él', comenta Delépine, que estima que el hecho de que sus personajes no tengan sentido del ridículo es un ejemplo de su sabiduría y libertad.

En efecto, no hay en la película remilgo alguno a la hora de mostrar cuerpos que se alejan del canon económico y estético occidental. En eso también parece estar la crítica social que ejercita la película de principio a fin.

Presentada en el Festival de Cine de Gijón del año pasado, tras su paso por la Berlinale 2010, la película ha cosechado más de cinco millones de euros en Francia.