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Muere a los 87 años el escritor y periodista Tom Wolfe

El autor de 'La hoguera de las vanidades' fue uno de los impulsores del llamado Nuevo Periodismo

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Tom Wolfe, con su icónico traje blanco, en una imagen de 2005. | REUTERS

El escritor y periodista Tow Wolfe, considerado uno de los padres del llamado Nuevo Periodismo, y uno de las plumas más importantes y prestigiosas de la literatura de Estados Unidos en los últimos 50 años, ha muerto este martes a los 87 años de edad en un hospital de Nueva York, según anunció su representante.

Según indicó su agente, Lynn Nesbit, al diario The Wall Street Journal y a The New York Times, el autor de La hoguera de las vanidades estaba aquejado de neumonía y había sido hospitalizado por una infección en un hospital de Manhattan.

Nacido en Richmond (Virginia), Wolfe residía en Nueva York desde 1962, cuando comenzó a trabajar para The New York Herald Tribune, al mismo tiempo que comenzó a hacerse un nombre en el periodismo literario y la novela periodística.

Wolfe, que insistía en que la única manera de contar una buena historia es salir a por ella, adoptó una actitud experimental con apoyo del director de ese diario, Clay Felker, quien animaba a sus reporteros a ir "más allá del periodismo objetivo".

Fue entonces, a partir de la década de los 60, cuando contribuyó a crear un estilo híbrido que rompía con las formas convencionales de narrar utilizando técnicas novelísticas, al que también se unieron Truman Capote o Gay Talese.

Ese "nuevo periodismo" se consolidó en Estados Unidos a partir de 1973, con relatos escena a escena, diálogos completos y descripciones sobre comportamientos, formas de hablar o de vestir, que daban detalles "de categoría social".

Entre las publicaciones que deja Wolfe están El buen género, donde relata la personalidad humana de un astronauta con motivo del primer viaje a la Luna, o La palabra pintada, en la que ironiza acerca del mundo actual del arte.

Retrató también a la sociedad de su país, utilizando dosis de sátira, en títulos Todo un hombre, Bloody Miami y La hoguera de las vanidades, best-seller en que expone la sed de dinero y poder de la Nueva York de los ochenta.

"No es solo un icono estadounidense, tenía una enorme reputación internacional", dijo al WSJ Nesbit, quien lo calificó como una de las personas "más modestas y nobles" que conoció y nunca intercambió "una mala palabra" con él durante su larga colaboración.