Publicado: 02.07.2016 12:15 |Actualizado: 02.07.2016 12:15

Muere a los 93 años el gran
poeta francés Yves Bonnefoy

Con más de cien libros escritos e importantes traducciones, el autor de ' Del movimiento y de la inmovilidad de Douve' deja un agujero irreemplazable en la vida cultural francesa

Publicidad
Media: 0
Votos: 0
Comentarios:
El poeta, ensayista y traductor francés Yves Bonnefoy, en una imagen de archivo.- AFP

El poeta, ensayista y traductor francés Yves Bonnefoy, en una imagen de archivo.- AFP

PARÍS.- El poeta, ensayista y traductor francés Yves Bonnefoy, una de las grandes voces literarias en la Francia contemporánea, ha muerto este viernes a los 93 años, informa hoy el diario Le Monde.

El escritor sonó en repetidas ocasiones como candidato al premio Nobel por su obra poética pero también por su labor como crítico de arte y traductor, que le llevó a pasar al francés las grandes obras de teatro de Shakespeare y de gigantes como Petrarca o Yeats.

Escribió más de cien libros, traducidos a una treintena de idiomas, que le valieron prestigiosos galardones en Francia (como el premio Goncourt en 1987) o fuera de su país, como el premio de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) a las lenguas romances en 2013, convirtiéndose en el primer francés en lograrlo.

Nacido en 1923 en Tours en una familia obrera, a los veinte años se instaló en París para convertirse en poeta después de haber estudiado matemáticas en su ciudad natal.

Bonnefoy fue conocido en sus inicios por su cercanía al surrealismo y al propio André Breton, aunque desde muy temprano, en 1947, se distanció de este movimiento al considerar que renunciaba a la realidad por un mundo cerrado de símbolos muchas veces herméticos.

En 1953 aparece su primer gran poemario Du mouvement et de l'immobilité de Douve (Del movimiento y de la inmovilidad de Douve), que le dio prestigio dentro y fuera de su país y le abrió las puertas de países como Estados Unidos o Italia.

Sus obras como crítico de arte indagaron en grandes figuras de la literatura como Rimbaud, de quien se declaraba gran admirador, pero también en el legado de artistas como Goya o Giacometti.

Muy activo hasta bien entrado en años, Bonnefoy fue nombrado doctor honoris causa en innumerables universidades, como Oxford, Chicago o Siena y era profesor honorario en el prestigioso College de France, de París.