Publicado: 23.10.2014 17:54 |Actualizado: 23.10.2014 17:54

Muere Ramiro Pinilla, un escritor de fuerte conciencia social

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Una complicación de la dolencia en el páncreas que padecía desde hace unas semanas ha provocado la muerte esta mañana, en un centro hospitalario de Bizkaia, del escritor y novelista Ramiro Pinilla. Pinilla (Bilbao, 1923) llevaba varias semanas hospitalizado al haber empeorado su salud debido a la dolencia en el citado órgano según fuentes de su editorial, Tusquets Editores. El escritor, que había cumplido 91 años el pasado 28 de agosto, residía de forma habitual en Getxo, donde en los últimos años compaginaba la escritura con el cuidado del pequeño huerto que tenía en los terrenos de su vivienda.

Ramiro Pinilla ha destacado en su obra literaria por la fuerte conciencia social que impregnaban sus trabajos más reconocidos y por reflexionar en ellos sobre la condición del ser humano. El creador forjó una saga de más de 50 personajes que pueblan una historia del País Vasco que se inicia a finales del XIX y que termina en los años ochenta, y donde Ramiro Pinilla habla minuciosamente de la amenaza de la industrialización para la vida tradicional, y de un mundo en descomposición que va transformándose poco a poco.

Nacido en Bilbao,  llegó tarde al mundo de la literatura, porque previamente trabajó algún tiempo de maquinista naval y empleado en la Fábrica Municipal de Gas de esa ciudad. Tras aterrizar en el ámbito literario, dirigió la Editorial Fher y fundó con un amigo la pequeña Editorial Vasca Libropueblo, que sólo distribuye en Bilbao y a precio de coste, que quedó destruida en un atentado tras publicar un reportaje sobre las víctimas del terrorismo.

Hombre de mirada reflexiva y atenta estuvo influido en su obra por autores como Steinbeck, Faulkner (este especialmente), Caldwell o García Márquez. "Lo que pretendo es hablar de la idea de libertad y del hombre con mayúsculas", señaló en una entrevista a Efe sobre su fuerte conciencia social con motivo de la publicación de su monumental obra sobre la industrialización del País Vasco y su efecto en la vida tradicional del pueblo vasco, Verdes valles, colinas rojas. Se trata de una voluminosa obra, con 2.500 páginas impresas repartidas en tres volúmenes, en la que plasma su visión del mundo a través de la tierra vasca y que tardó 18 años en escribir, publicada en 2005, y que  recibe la mayoría de los reconocimientos públicos como los ya premios de los críticos españoles, el Nacional de Narrativa y el Euskadi de Novela.

Pinilla consideraba también que las lamentables y precarias condiciones de vida que reflejaban sus primeras obras siguen vigentes porque "hoy al pobre se le explota igual que antes". El reconocido autor bilbaíno, que continuó escribiendo hasta los 90 años, reconoció haber reflexionado en sus trabajos literarios sobre la condición del ser humano. "A mi me gusta reflejar el esfuerzo, la épica que hay dentro de cada uno de nosotros", confesó en una entrevista con Efe.

Pinilla también ha constituido un caso peculiar de la literatura española debido a que, tras un comienzo exitoso y fulgurante con sus novelas Las ciegas hormigas (1960), una crítica a la sociedad rural vasca de principios del siglo XX y Seno (1971), con las que ganó los premios Nadal y de la Critica y quedó finalista del Planeta, desapareció de la escena literaria, hasta su reaparición en 2005. Su voluntario ostracismo editorial no supuso un alejamiento completo del mundo de la literatura, ya que durante estos años compaginó su trabajo por las mañanas en una fábrica de gas, con la gestión, por las tardes, de una editorial de colecciones de cromos.

El escritor bilbaíno, también gran aficionado al fútbol y seguidor del Athletic de Bilbao, confesó en la misma entrevista que, para él, en la década de los años setenta, cuando se retiró de los focos mediáticos, era más importante tener "paz" y "tranquilidad", que seguir editando libros.

Pinilla tampoco hizo ascos en su dilatada, aunque intermitente carrera literaria, a otros géneros como el policiaco, con obras en las que el detective Samuel Esparza era el protagonista o la novela Aquella edad inolvidable (2012), ambientada en el mundo del fútbol.