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Multitudinario adiós a la actriz Anna Lizaran en Barcelona

La artista catalana, que falleció el pasado viernes de un cáncer, ha sido incinerada en el cementerio de Montjuïc

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La familia teatral catalana al completo, amigos y seguidores de la actriz Anna Lizaran han dado hoy su último adiós en multitudinaria y emotiva ceremonia celebrada en el Tanatorio de Les Corts de Barcelona. Un largo y cálido aplauso cerró la despedida, tal y como lo solían hacer tras cada una de las funciones. La actriz, que falleció el pasado viernes de un cáncer diagnosticado hace tres meses, ha sido incinerada en el cementerio de Montjuïc.

Actores de renombre de la escena catalana como Rosa Maria Sardà, Pere Arquillué y Lluís Homar, directores teatrales como Àlex Rigola y Oriol Broggi y responsables de los principales equipamientos teatrales de Barcelona, como Xavier Albertí y Josep Maria Pou, no han querido fallar acto. Por su parte, la clase política catalana también ha estado representada por el alcalde de Barcelona, Xavier Trias; el expresidente de la Generalitat Pasqual Maragall y el conseller de Cultura, Ferran Mascarell, que ha descrito la ceremonia como 'una clara muestra de lo mucho que admiraban a Anna Lizaran sus compañeros de profesión y los espectadores'. El conseller de Cultura ha confirmado que la Generalitat ya se ha puesto en contacto con el Teatre Lliure y el Teatre Nacional de Cataluña para llevar a cabo un acto de homenaje que 'todavía no se sabe si será dar su nombre a alguna sala teatral o será otra cosa'.

Una fotografía de Lizaran cuidando sus plantas ha presidido la mayor parte del acto civil celebrado en el tanatorio, que ha conducido la periodista Elisenda Roca. La maestra de ceremonias ha recordado a Lizaran como un mujer 'generosa, divertida, trabajadora, tozuda y actoraza'. Su primo, el periodista Josep Lluís Merlos ha tomado el relevo y ha recordado las muchas virtudes humanas y profesionales de la actriz y ha recibido la ovación de los presentes cuando ha dicho '¡ni Xirgu ni ostias, la Lizaran era la mejor!'.

El dramaturgo Sergi Belbel, director de la obra que Lizaran estaba ensayado cuando cayó enferma, ha recordado que tenía un talento inmenso que le permitió conquistar al público haciendo 'de esclava y de reina, de rica y de pobre, de buena y de malvada'. Se le ha quebrado la voz cuando ha deseado a Lizaran 'mucha mierda' allí donde esté, pero el momento más emotivo ha llegado poco después cuando el público ha dedicado a la actriz un aplauso cálido e interminable, que no ha cesado hasta que la cantante Marina Rosell ha iniciado su interpretación de 'La mare de Déu quan era xiqueta'.

Dos sobrinos de la actriz han interpretado 'El cant del ocells' y 'Soneti de la rosada', de Eduard Toldrà, y la ceremonia ha finalizado con el tema 'Núvol blanc', de Lluís Llach, mientras se proyectaban imágenes de los muchos montajes que protagonizó Lizaran durante su larga y fructífera carrera profesional.

El teatro era su vida, por eso sus dos familias, la más cercana y la teatral, se han despedido de ella con en un acto lleno de referencias a los escenarios. La frase del recordatorio que los presentes han podido recoger en la ceremonia es un ejemplo de ello: 'Viernes 11 de enero, poco antes de la media noche, Anna Lizaran Merlos acabó su última función'.