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Muntadas se encierra en el museo

El Reina Sofía recopila cuatro décadas de trabajodel artista conceptual con más proyección internacional

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'¿Quién? ¿Qué? ¿Por qué? ¿Cómo? ¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Para quién? ¿Cuánto cuesta?'. Las preguntas, impresas lámina a lámina, enmarcadas, cuelgan de una de las salas del Museo Reina Sofía e interrogan al mercado del arte, pero también al consumidor. Simples cuestiones con las que arrancar la investigación más comprometida sobre las costumbres de nuestra sociedad. Antoni Muntadas (Barcelona, 1942) desarrolla desde hace cuatro décadas una práctica artística próxima a las ciencias sociales. De hecho, sus trabajos artísticos son comparables a un estudio de campo, porque se mueve por observación y entrevistas informales. Digámoslo de una vez: es un antropólogo que se documenta sobre su entorno y se disfraza de artista para comunicarlo.

'Muntadas estudia sensaciones, gestos, recuerdos, percepciones, interacciones y representaciones a través de la observación de individuos, lugares, hechos y objetos', explica Daina Augaitis, comisaria de la muestra Muntadas. Entre/Between, que hoy se inaugura en el Reina Sofía y que pasa por ser su plato fuerte de esta temporada. En un despliegue extraordinario, la ambiciosa muestra que viajará a Portugal, Francia y Canadá abarca 40 años de trabajo y está estructurada en nueve 'constelaciones', que también funcionan como un manifiesto de intenciones: Microespacios, Paisaje de los media, Esferas de poder, La construcción del miedo, Espacios de espectáculo, Territorios de lo público, El archivo, Ámbitos de la traducción, Situación 2011.

Su obra trata sobre el poder, los medios de comunicación y el consumo

'No es una retrospectiva, a pesar de la visión global de su obra', aclara Manuel Borja-Villel, director del Reina Sofía, esforzándose en el uso del diccionario para evitar dar a entender que a un artista tan obsesivo e incansable como es Muntadas se le homenajeara con una gran revisión de su obra 'muerta'. Precisamente, lo que queda claro en el montaje es la vibración y actualidad de todos y cada uno de los proyectos que ha emprendido el artista. 'Al examinar todos estos años de trabajo vemos que ha sido pionero en casi todo. Sus proyectos son proyectos ríos, que aparecen y desaparecen', explica Borja-Villel destacando la vigencia de su trabajo.

Así que Muntadas es un artista que no ha dado respuestas sin antes preguntar. Y lo ha hecho muy cerca de la vida y de la calle, muy lejos de los museos y las instituciones. 'Su interés por los movimientos y los cambios imprevistos de nuestro mundo domina gran parte de su práctica conceptual', explica la comisaria. De hecho, él investiga sobre los territorios de lo público, y quizás sea ese el motivo por el que, a pesar de la cuidada selección, las obras parecen atrapadas, encerradas, testigos de una intensa vida anterior, bajo las rigurosas paredes blancas del museo.

'Muntadas ha sido pionero en casi todo', dice Manuel Borja-Villel

Como ya se ha aclarado, el recorrido abarca temas calientes como los sistemas arbitrarios del poder, la espectacularización de los medios de comunicación, la naturaleza del consumo y el imparable avance de las nuevas tecnologías. El propio artista asegura que ese trayecto es 'muy poco conductista', porque no está levantado sobre las fechas de creación de las obras, ni hay un itinerario definido. Son salas que van agrupando esas 'constelaciones', y de las que nos gustaría destacar alguna de las múltiples instalaciones: On Translation: el aplauso, de 1999. Una gran sala con tres proyectores que lanzan imágenes de un público que no para de aplaudir, combinadas con otras sobre salvajadas que se cometen en cualquier parte del mundo. Es un 'retrato de la morbosidad obscena con la que los medios traducen y aceptan las atrocidades'.

'Deja al espectador que saque sus conclusiones', explica Augaitis sobre las intenciones de Muntadas, que huye de las palabras y prefiere que las obras hablen por él. Es más: sus obras hablan por todos. Aún así, ayer, durante la rueda de prensa, apuntó una opinión sobre la nueva realidad política de este país: 'Hay que celebrar que este país haya elegido democráticamente a su presidente, como no ha ocurrido en Grecia e Italia, cuyos nuevos presidentes han sido impuestos por la realidad mercantil'.

La evolución de las instalaciones, fotografías, vídeos, intervenciones y acciones, muestran un interés creciente de Muntadas por un enfoque social. Como la inquietante The Board Room, una oscura y amenazadora sala de juntas en la que cuelgan los retratos de 13 personalidades de la política, la religión y la televisión. En sus bocas, un monitor con soflamas desvela los mecanismos de control del poder y cómo son manipulados por los medios. Es imposible olvidarnos de uno de sus mejores eslóganes: 'Atención: la percepción requiere participación', en una llamada desesperada a la acción del transeúnte y del espectador. Precisamente, la sala dedicada a la sorprendente Exhibition (1987), en la que lleva a cabo una lúcida crítica al sistema del arte, con la presentación de los dispositivos que lo enmarcan en un museo... vacíos. Hay proyecciones, cajas de luz, vitrinas, marcos, vídeos, todo en blanco, sin contenido. Los focos sobre la nada, vacíos. Todo lo contrario a Entre/Between.