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Murdoch cree que el e-book puede devaluar los libros

La guerra por la venta de libros electrónicos se recrudece después de que la editorial MacMillan consiguiera ganarle el pulso a Amazon

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Pese a que con la llegada de los libros electrónicos las editoriales se pueden ahorrar gran parte de los gastos de impresión, distribución y producción de los ejemplares, y con ello se podría conseguir una importante reducción de su precio de venta, las grandes editoriales se niegan a perder ni un solo punto en sus márgenes comerciales.

Si hace unos días, la editorial MacMillan presionaba a la tienda de libros en Internet Amazon, que comercializa el popular libro electrónico Kindle, para que aumentara el precio de sus libros de 10 a 15 dólares, ahora es, nada menos, que el jefe de News Corporation, Rupert Murdoch, propietario de HarperCollins, la editorial detrás de los títulos de Michael Crichton, por ejemplo, dejó también claro que los precios en la tienda de Amazon para su libros electrónicos, le parecen insuficientes.

Con el fin de elevar los precios, Murdoch quiere renegociar el actual pacto con Amazon, y ha asegurado que la tienda está 'dispuesta a sentarse de nuevo' con ellos para dialogar sobre los nuevos términos. 'No nos gusta el modelo de Amazon de venta de todo a 9,99 dólares', señaló Murdoch. 'Creo que realmente devalúa los libros y hiere a las librerías', agregó.

Los analistas aseguran que si HarperCollins le gana también este pulso de precios a Amazon, será el fin de los precios más reducidos en los libros electrónicos y prácticamente no habrá diferencias entre un libro 'de papel' y uno 'digital'.

La llegada al mercado de los libros electrónicos obedece a varios factores. Su principal ventaja: poder llevar en un ligero y cómodo aparato toda una colección de libros. Pero además, añade otras ventajas que benefician directamente al lector e indirectamente al autor.

Por un lado, la comercialización de libros digitales permite que un autor pueda prescindir de la comercialización de sus libros a través de intermediarios editoriales y llegar directamente a su público. Sin embargo, en este caso no obtiene del apoyo promocional de la editorial. Por otro lado, el lector, hasta ahora, podía conseguir libros más baratos, al no tener que comprar físicamente ningún ejemplar. La editorial o el autor puede ofertar los ejemplares a precios más bajos de los habituales al poder prescindir del proceso de impresión y distribución.

Pese a que todo parecen ventajas para los actores del proceso editorial, ¿por qué las editoriales no quieren vender más baratos los libros electrónicos? Una vez más, para que no pierdan unos, parece que la que sí quedará devaluada será, otra vez, la cultura.