Publicado: 25.06.2011 08:00 |Actualizado: 25.06.2011 08:00

La música también se indigna

El 15-M se reflejará en los discos de muchos músicos que se han contagiado del movimiento

 

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El 15-M ha afectado a la música. Aunque en un principio los músicos apoyaron las protestas como cualquier otro ciudadano, son muchos los que reconocen que, de una forma u otra, la onda expansiva del movimiento se sentirá en sus próximas canciones. Juan Aguirre, de Amaral, que visitó en varias ocasiones la Acampada Sol mientras grababa su nuevo disco en un estudio del centro de Madrid, reconocía esta semana que el espíritu indignado se ha colado en alguna de sus nuevas composiciones. "Puede haber alguna canción que refleje un estado de cambio o hartazgo", adelantó Aguirre.

El Langui, voz de La Excepción, se ha hermanado con las protestas de forma espontánea, gritando consignas en las manifestaciones como cualquier otro vecino. Sin embargo, el efecto 15-M no ha tardado en apoderarse de su trabajo musical: "El otro día comencé a improvisar en un programa de radio y me salieron unos versos sobre el tema". Eran estos: "Indignaos los hay a puñaos / Y los de arriba nos habéis contestao / la ley de la vida / pues el día que faltemos las hormigas pasaréis fatiga". Para el líder de La Excepción, "es normal que este proceso ocurra, porque los artistas se nutren del día a día y su música es un reflejo de lo que pasa en la realidad".

«Alguna canción reflejará el estado de hartazgo», dice Juan Aguirre

Hasta ahora, la banda sonora del 15-M la habían puesto los propios indignados. "No necesitaban música, porque la hacían ellos", dice El Langui. Por las veces que se han oído en los medios, proclamas como "Que no, que no nos representan", "PSOE, PP, la misma mierda es" o "Lo llaman democracia y no lo es" deberían figurar en las listas de éxitos. Por no hablar de inspiradas revisiones de clásicos populares: "Cuatro banqueros se balanceaban sobre la burbuja inmobiliaria, como veían que no se caían fueron a llamar a otro banquero". Y así hasta cinco, seis, siete

Hace un mes, cuando Jorge Drexler se pasó por la Puerta del Sol para ver con sus propios ojos la acampada de los indignados, se sorprendió que nadie le pidiera que tocara. Se acercó a los puestos de información, charló con varios acampados y observó los carteles que rodeaban la plaza. Iba con su guitarra, pero no tuvo que desenfundarla. "Los protagonistas eran ellos. Lo están haciendo maravillosamente bien sin nosotros", dijo Drexler.

El proyecto colectivo Robo colgará una canción a la semana sobre las protestas

Pero la música no se quedó quieta. Uno de los primeros en reaccionar fue Kiko Veneno, que actuó frente a los indignados en la acampada de Sevilla el 23 de mayo. Su implicación es total: "Estoy dispuesto a hacer lo que sea. Quiero colaborar al máximo", responde en un mail cuando se le pregunta si quiere hablar sobre el 15-M.

Según él, estamos en un momento ideal para que la música alce la voz de denuncia contra la injusticia y la desigualdad, tal y como ocurrió con la canción protesta en el franquismo: "Desde la crisis, el panorama ha empezado a cambiar. Ahora se permiten menos tonterías y nos lo están poniendo a huevo. La poca vergüenza de los financieros y políticos ha llegado a un punto verdaderamente artístico".

Los cambios que propone el 15-M son profundos y su influencia en la música no podía ser inmediata. Como decía una de las consignas de las asambleas: "Vamos lentos porque vamos lejos".

"Estoy dispuesto a lo que sea, quiero colaborar al máximo", dice Kiko Veneno

Nacho Vegas, que desde los inicios de su carrera ha defendido posiciones anticapitalistas, también ha sufrido el contagio. El asturiano habla de un "cambio de sensaciones": "Hasta que la gente empezó a salir a la calle imperaba una sensación de derrotismo. Todos estábamos mirando hacia el suelo, algo que siempre pasó en Asturias, una zona en crisis continua. Y esto es tan ilusionante que puede cambiar la perspectiva y te puede influir a la hora de hacer canciones".

Vegas, que este verano rematará la grabación de un EP, está retocando algunas letras y componiendo canciones nuevas en las que, reconoce, "esa sensación que tenemos en la cabeza podría colarse en las canciones".

Tras la manifestación del 15-M, el grupo Vetusta Morla fue de los primeros en mostrar su apoyo a través de Twitter, mientras otros músicos con más fama "de izquierdas" guardaban silencio. "Estábamos de gira y visitamos varias acampadas. Lo bonito de este movimiento es que no había una cabeza visible. Todos los que hemos participado en él lo hemos hecho como ciudadanos", razona Guillermo Galván, guitarrista.

Los madrileños se plantearon ir a tocar a una de las acampadas, pero como explica Galván, "al final nos dimos cuenta que tenía más sentido escuchar y aprender". "Nos parecía más lógico eso que hacer una canción", afirma.

Manolo Martínez, de Astrud, reconoce una dificultad a la hora de plasmar sus ideas políticas en sus canciones, aunque es muy crítico con determinadas prácticas que se dan por válidas en el mundo de la música independiente. "Ya es un paso que la gente notase que hay una tensión que hay que resolver entre estar a favor del 15-M, estar en una multinacional y tocar al lado de un anuncio de cerveza. Los artistas deberíamos dar testimonio de que esto no puede ser. La venta al mejor postor de la música independiente española es clara. Si lo haces, lo haces, pero no tengas el morro de decir que eres un revolucionario".

El 15-M no sólo ha removido cimientos entre los grupos: también los ha creado. Es el caso del Coro y Orquesta Solfónica (que actuó en Neptuno el pasado 19-J) o de Robo, un proyecto colectivo que cada semana colgará una canción inspirada en el 15-M (esunrobo.bandcamp.com).

"La idea surge hace algunos meses. Me salieron varias canciones sobre el momento en el que empezaba a ocurrir todo. La primera, Ahora que estamos en pie, la empecé a escribir una tarde de abril y la terminé una semana después de las concentraciones", cuenta Roberto Herreros, impulsor de Robo.

Robo ya ha colgado dos canciones en la Red. La segunda, subida ayer, es una versión de Paloma de la paz, de Chicho Sánchez Ferlosio, donde colaboran músicos de Lisabö y Atom Rhumba. "Nos hemos impuesto un plan de trabajo cercano al periodismo: una canción a la semana. Partimos de mis canciones, pero esperamos incorporar a más gente en el futuro. No estaría mal convertir Robo en un Wu Ming musical", avanza Herreros.