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Amaral, (casi) toda España les adora

El dúo maño inicia hoy en Zaragoza la gira de presentación de su nuevo disco.

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¡Qué cosas tiene la percepción humana! Donde uno lo ve claro, el otro lo ve oscuro. Y así con todo. Si no, escuchen a los políticos. Y qué difícil dar razón de la percepción, del sentimiento, tan enquistadamente irracionales. Sin embargo, los argumentos son necesarios, como clavos ardiendo, porque el caos siempre acecha.

Todo esto es por Amaral, no por otra cosa. Ante su nuevo disco, Gato Negro, Dragón Rojo, la primera pregunta que viene a la mente es: ¿No estuvo entre sus planes romper de forma más radical con el sonido habitual de Amaral? Responde Eva: 'La verdad es que no, pero es curioso, porque casi todos los periodistas que nos han entrevistado hoy nos han dicho que el disco les ha parecido muy distinto a lo que veníamos haciendo'.

Con La Oreja de Van Gogh en dique seco -tras el fichaje de la cantante Leire, de Factor X, ¿ya se les puede llamar producto sin que nadie se eche las manos a la cabeza?- Amaral son, con permiso de El Canto del Loco, el grupo mediático por excelencia de la música española. Carne de portada. La ecuación es fácil: Amaral vende y todo el que se arrejunte con ellos, pues venderá también. La economía.

Pero Amaral también es música. Amados por el público e ignorados por la crítica especializada, su música es, ojo, efectiva como una pila alcalina. Esa clase de música que provoca que tu padre vuelva a un concierto de
estadio, que tararaea tu abuela en la mecedora o que, y esta es de ayer mismo, provoca que tu sobrina de diez años te pida que le bajes su nuevo disco.

Hoy comienzan en Zaragoza la gira de presentación de Gato Negro, Dragón Rojo. Juan Aguirre es claro a la hora de hablar de su música: 'Nunca nos planteamos cambiar de forma premeditada. Nos gusta que las cosas salgan de forma natural. Y si llegan cambios, pues llegan, pero no forzándolos'.

El disco, doble y poblado de singles, es un valor seguro para EMI, su casa de discos, la misma en la que militaban Radiohead. 'No nos hemos planteado hacer lo que hicieron ellos', responde
Eva, 'pero no estamos cerrados a nada'.

A favor

El poder de los sólido
Por Juanma Romero

Amaral no son dos, Juan y Eva. Son uno. Compactos, sólidos. Tejen letra y música, las atan fuerte para que ninguna se desacompase. Y eso no es tan frecuente en algunos kit de laboratorio, como lo fueron La Oreja de Van Gogh. Han trabajado un estilo poderoso, rockero, rítmico, pegadizo, envuelto en una voz poderosa como la de Eva, capaz de inyectar fuerza a un tema social, de violencia de género, como Salir corriendo, al canto a la música que dibujan en Kamikaze o al difícil remake de Bob Dylan en Llegará la tormenta. Es ortodoxia. Es mainstream. Quizá no tienen la mística de otros grupos míticos, pero sí son una banda que se ha currado al público sin vender (del todo) su alma al diablo de la industria.


En contra


¿Rock & Roll? No cuela
Por Víctor Lenore

Dicen algunos que Amaral son “los superventas que merecen la pena”. Más bien al contrario: después de endosarnos la típica música de radiofórmula, pretenden hacernos creer que van por libre.  Ojo a esta frase al comienzo de su nuevo álbum: Porque no importa el porvenir creemos en el rock & roll/ por eso estamos aquí/ equivocados o no. ¿Rock& roll? No cuela. Sus canciones encajan en Operación Triunfo y en los anuncios de móviles. Estribillos como  Moriría por vos parecen de Amistades Peligrosas. Gato Negro, Dragón Rojo ofrece menos de lo mismo. Las siete y cuarto/ el zumo estaba amargo/ y también las noticias de la radio. Ya saben: el típico ripio de Ella Baila Sola.